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martes, 25 de marzo de 2014

Rectificar

La absoluta contundencia gris del suelo se aproximaba a mi cara cuando tuve la certeza de que el tiempo pasa sin nosotros. Aquella bofetada fue dolorosa. No descubro el agua tibia con estas declaraciones, no abro nuevos planteamientos teóricos, solo constato una realidad que por obvia parece sencilla: no somos necesarios para que el mundo gire. 
Me caí y me di contra el suelo. Fue en Bogotá en mi primera visita tras varios años sin ir. Algunos me dijeron que no era nada más que mal de altura, que me había acostumbrado a vivir a ras del mar, que como se me ocurría ponerme a subir cerros y montañas. Dije que si, que si a todo. No era cuestión de discutir con el orgullo y la cara, fue un guacalazo importante, heridos. 



El argumento de Rectify es sencillo (y muy potente), tras diecinueve años en el corredor de la muerte* Daniel consigue la libertad. Una libertad provisional: su inocencia no esta demostrada. 
El universo inalterable, estático y pétreo de Daniel, esa celda/hogar durante diecinueve años muta en el colorido, excitante y veloz mundo moderno. La seguridad de las conversaciones carcelarias se contrapone con las emociones del mundo exterior, por la vulnerabilidad del amor familiar. El estático orden establecido de normas y conductas deja paso a las envidias, a las pequeñas emociones (entrar en una librería; jugar a la Sega; montar en bicicleta), a la imposibilidad de recuperar eso que llamamos tiempo. Culpa, perdón, inocencia, culpabilidad, pueblo pequeño, infierno grande. Todo lento, cadencioso, como una balada que permite el bailar cerca, respirando en el cuello, agarrando por la cintura. 
Todo filmado con un gusto impecable donde la pausa es norma, la quietud no anticipa un aceleron, no hay tempestad anunciada por la calma. Fantásticos seis capítulos que se hacen cortos (y eso que no hay prisa, repetimos: la pausa abunda!). Afortunadamente Sundance Channel ya ha confirmado una segunda temporada con diez episodios. 



*Trabajando en Madrid para una conocida franquicia de restaurantes tuve que atender a Joaquín José Martínez. Un personaje que se había hecho famoso por ser el primer europeo en salir del Corredor de la Muerte. No pude menos que sentirme extraño al preguntarle como de hecha quería la carne de la hamburguesa. 

sábado, 21 de septiembre de 2013

Maik

La memoria: vaya artefacto más engañoso.

Imagínense a un chico que recibe un balonazo en la cabeza. Un balonazo brutal, que lo tira al suelo, que lo noquea. En definitiva, un balonazo que hace reír a todo el patio del colegio. Aquel balón perdido, un tiro que no fue gol, que se elevo y elevo y luego bajo y bajo hasta alcanzar la cabeza de nuestro desafortunado amigo, llevaba impreso lo que iba a ser su nuevo nombre: Mikasa. 


Con el tiempo, cuando Mikasa dejo de ser un humillante recuerdo y se había convertido en Mika o tal vez Maik como nuevo nombre de nuestro amigo, vuelve a tener otro golpe de suerte: se le rompe el pantalón en la entrepierna o se le escapa un pedo en clase de educación física. Tal vez sea algo terrible: una rodilla luxada o una abuela muerta. Da igual, alea jacta est: Mika, Maik, Mikasa, ya no podrás salir de ahí.



Como es lógico también Maik se acuerda mucho mejor que tú de todos sus golpes de suerte. Mika te contará, a la tercera cerveza, que no que no y que no (pero si nos reíamos todos juntos, argumentarás) y lo mucho que te odia(ba) (pero si somos amigos de facebook, piensas de camino a casa). Cada uno paga lo suyo. Apretón de manos, a lo mejor un abrazo sin convicción, vagas promesas de encuentros cercanos. Adiós, adiós y todos contentos. 

Al otro día dices que estaría bien contar la historia de Mikasa: soportas la resaca mientras la escribes en un blog. Mika sigue guardándose las cosas y no le ha contado ninguna de estas historias a sus compañeros de cuartel: soporta la resaca mientras le saca brillo a su fusil. 

martes, 25 de junio de 2013

Rectitud

Una de las muchas cualidades que no poseo y que insisten en atribuirme es la de ser un Habilidoso de la Pelea Callejera. Mi tamaño, un espectáculo en ciertas latitudes tropicales, me granjeo la Fama, sin tener la necesidad arriesgar la recta línea de mi nariz. Afortunadamente.
Y así, fui salvando los días, días largos donde el mundo giraba varias veces, en el Barrio. 


Corrimos hacia el rumor que alertaba de la Pelea, hacia nuestra ración diaria de violencia juvenil. Pero, cuando llegamos, aquello no era justo ni divertido. Alguien propuso buscar a otro contrincante, algo más parejo. Empezaron a llegar, como tiburones alertados por el olor a sangre, más y más Muchachos del Barrio. Sentí las manos en mi espalda, el empujón, y oí la aprobación. Mi falta de edad se compensaba con mi mayor tamaño , razonaban los pequeños aspirantes a hampones investidos de un extraño sentido de la justicia.

Aquello era el final de la Rectitud Nasal. No había salida. Todo el Mundo estaba mirando. Y las piernas me temblaban tanto que supe que no me servirían para correr. No me quedaba otra que decirle adiós a mi narizita. Por lo menos un patada en los huevos se iba a llevar eso lo tenía claro. Y un mordisco. Apreté los puños y lo oí claramente, no no mucha diferencia, lo va a matar. Y otras manos que me sacaron del círculo mientras me decían que tranquilo, que fresco. 

De inmediato empecé a jalear a los contrincantes. 


Hay momentos en la vida donde la seguridad de que todo será así siempre, hace que el Presente se convierta en una masa sólida, palpable. Todo es Presente. Eso es The Wanderers. Presente y vértigo. Chicas y Música. Amigos. Los Amigos. El Grupo. Hermanos para siempre. Una masa sólida, impenetrable, que nos mantiene a salvo de la Vida que está tan tranquila esperándonos sabiendo que el triunfo final le pertenece a ella. A nosotros, jóvenes en ese entonces, sólo nos salva nuestra ignorancia. Y que cada día es una vida entera. 
The Wanderers ha cumplido todas las (altísimas) expectativas que teníamos depositadas en él. Clásico Instantáneo. Richard Price, Jefazo.

jueves, 20 de junio de 2013

Información Inútil*

Les voy a poner un ejemplo:


A Tony lo detiene un policía. Exceso de velocidad. Tony intenta algún movimiento de los suyos para evitar la multa. El policía se muestra inflexible, estricto. La multa esta escrita. 
Tony no soporta la idea de cumplir la ley. Llama al Zellman (creo que era congresista, pero no estoy seguro) su corrupto de confianza para que se ocupe del asunto. Zellman le dice que no hay problema. Solucionado. 
Tony quiere comprar una Fuente de Agua para su jardín. Va a un almacén de elementos de jardinería. Se sorprende al ver al policía de la multa trabajando ahí. Se ríe de él. Lo insulta. El policía le explica el porque, las razones que lo han llevado a trabajar en ese sitio. Tony, aunque niega todo, se siente culpable. 
Le ofrece una propina. El policía se aleja sin tocar el dinero. Vemos el nombre del local. Fountains Of Wayne. El mismo que sirvió de inspiración para que unos jóvenes de la zona llamasen así a su grupo.


Pues ese es el ejemplo.    

*No confundir con el Blog de alias La Puta Foca

lunes, 10 de septiembre de 2012

Sangra

La pasta era rosa y ahora es roja. Un pequeña variación que le indicaba el punto justo para detenerse. No le gustaba el sabor que se le quedaba en la boca cuando las encías le sangraba de más. Si sangra es porque esta vivo, se repetía en estas ocasiones. Desde el día que con su primo habían creído ver su primer muerto.

Fue en uno de esos amaneceres instantáneos, en donde, la violenta irrupción de la luz solar pilla desprevenida a la ciudad. En donde la Otra Ciudad deja ver todas sus costuras y durante algunos instantes confluyen los diversos ritmos, solapandosé los distintos palpitares urbanos. Donde la consciencia por la existencia del otro se revela de forma dolorosa. Tras este instante fugaz se alejan. Como un gatito asustado al ver su reflejo en el espejo.

El semáforo en rojo había detenido el autobús justo en perpendicular al Muerto. El vértigo de lo desconocido les impedía dejar de mirar. La ventana del autobús escolar se había convertido en una pantalla de cine, en un capítulo muy extraño de alguna serie. Hipnotizados, a ninguno de los conductores, le importo el cambio a verde del semáforo.

La corpulencia del tipo se veía magnificada por la extraña postura en que yacía. Como si hubiese quedado congelado en medio de un complicado paso de baile. La parte baja de la chaqueta, gris perlada, le había quedado doblada sobre la espalda y uno de los brazos no se podía ver desde ningún ángulo. La cara tampoco se le veía al tener el brazo que sí se le veía sobre ella. Uno de sus zapatos había terminado a unos dos metros de distancia.

El Vivo se acerco al Muerto despacio, con pequeños pasitos, como un padre que entra a comprobar que sus hijos duermen y teme despertarlos. Había recogido el zapato del Muerto y lo llevababa en la mano. Le toco el pie descalzo con la punta de su pie mientras echaba el cuerpo para atrás. Uno, dos, tres toques, cada vez más fuerte, más cerca. Dos segundos debieron pasar para que se lanzara sobre él buscando su cartera, su reloj. Y en un acto, inconcebible e infame, que rayaba en lo abominable, a desatarle el único zapato que tenía puesto. 

La indignación se desato en forma de bocinazos e insultos de calibre grueso, manos a la cabeza de señoras y puños en alto de conductores que bramaban por la "falta de respeto". El conductor del autobus entreabrió la ventana para lanzarle (con una efectividad del cien por cien) tres monedas antiguas que guardaba para sus diarias disputas de tráfico. Desde alguna ventana gritaban que ya habían llamado a la policía. El Vivo echo a correr, no sin antes gritar, a modo exculpatorio, que no "estaba muerto ya que sangra". Debió repetir una vez más Sangra antes de perderse tras la esquina. 

La ausencia de cartera, reloj y zapatos sirvió como inyección de adrenalina ya que el Muerto se levanto. Aturdido y sangrante, hizo el intento de perseguir al Vivo. Para caer otra vez a los pocos pasos y de paso abrirse un poco más la cabeza contra el suelo. Quedando su rostro de frente a ellos, en una horrible mueca muy parecida a lo que él hacía todos los días por la mañana después de lavarse los dientes.

Separaba lo más que podía los labios pero los dientes los dejaba juntos. Comprobaba la limpieza de sus treinta y dos piezas dentales. Algunas mañana veía algún hilillo de sangre. Y sabía que el sabor metálico lo acompañaría todo el día. Que tenía que haber parado antes de que la pasta se volviese tan roja.

jueves, 21 de junio de 2012

Ucronía

*Ayer me contaron una historia que me hizo pensar en otra historia, así que,

La mano tenía una mayor firmeza sobre su espalda. No había malicia, no había lujuria, solo una fuerza especial, como un calor sanador (una Determinación Magnética diría yo mismo cuando me contaron la historia.) Y mientras giraban, perfectamente sincronizados, al compás de la música, él se lo pregunto. Claro que se lo pregunto como quién no quiere, en ese tono de mentira verdadera, de broma seria. Bueno, y es que podría ser una Broma, acaso la mayor de todos los tiempos. Pero no, ni su mirada ni su mano (y esa fuerza especial que irradiaba: magnética, volví a pensar) la hicieron dudar por un momento. Sin embargo dejo pasar unos segundos. Él, repitió ¿qué me dirías si te pregunto que si te quieres casar conmigo? y ella siguió bailando, disfrutando del momento. Pensó en los veinte días que le quedaban para casarse y en los más de mil invitados confirmados. Ya asomaba el final de la canción cuando ella le respondió, si lo quieres saber tendrás que preguntármelo...

Instantánea del momento preciso de los acontecimientos

 .... debían ser las navidades del año 93 o del año 94 cuando desde un coche con la música a todo volumen, comenzaron a gritar. Las distintas voces, masculinas todas, se turnaban (probablemente por el esfuerzo sobrehumano que significaba emitir semejantes alaridos) para vociferar, alternando nombres de mis tíos con los de mis tías. No paso mucho tiempo, hasta que desde dentro alguien se dio cuenta que nuestra casa era la responsable del Bochinche Callejero. Y salieron todos hacia la puerta, felices con la llegada de los Hermanos, que venían "visitarnos por Navidad", como informo uno nada más entrar en la sala.
Los Hermanos, como supondrá el lector, llegaron bastante borrachos, a repartir besos y abrazos, con la camisa por fuera del pantalón, los ojos acuosos y un despeluque tremendo. ("Con arrugas de varios días", escuche días después cuando recontaron la historia). Aquél espectáculo magnífico, el de La Borrachera de los Adultos, nos era revelado por primera vez a mí y a mis primos, que asistíamos extasiados a actitudes hasta ese día desconocidas (profusión de abrazos, sudores excesivos, descordinación manifiesta, tendencia al grito y al aplauso mientras se baila y como colofón: al chiflido trompetero) que abrieron un mundo entero de posibilidades en nuestras, aún tiernas y reblandecidas, mentes.
Pasado un rato nos presentaron, "a la juventud" dijo otro Hermano. Nombre y nombre de los padres. Correspondientes exclamaciones de asombro ante el paso del tiempo y anotaciones referentes a nuestra excelente alimentación, perfecto estado dental, ausencia de ácne o taras manifiestas. Por un momento creí desfallecer ante la posibilidad de ser besado, como le sucedió a dos primos menores que yo. Creo que mi talla y un incipiente bozo desaconsejaron de tal acción. Al final todo se soluciono con un brutal y machisimo apreton de manos.
Antes de irse "porque los estaban esperando en una fiesta" (asombro generalizado y alarma por parte de mi abuela al imaginar la posibilidad de consumir todavía más alcohol) se despidieron. Acto que debió tardar una media hora llena de promesas de llamadas y de reproches por dejadez, amenazas cariñosas y amenazas serias de quedarse a cenar si los invitaban (alarma generalizada otra vez). Y fue entonces cuando, el pequeño de los hermanos (por tamaño, digo) me dijo en tono confidente, yo podría haber sido su papa, y remato la frase con un guiño de ojo. Me quede un buen rato pensando en la posibilidad de haber sido un pequeño y bigotudo borrachín en vez del espectacular espécimen que soy (séptimo hombre más alto de Colombia, ojo!)....

Retrato Robot de uno de los Hermanos

 ... la respuesta no pudo ser otra, solo la que la llevaba más de diez años esperando salir por su boca. Muchos años casados, hijos y nietos. Felicidad. (La historia del hombre que se quedo a las puertas del compromiso, con la tarta pagada, no la contaremos, no toca).

ucronía.
1. f. cult. Reconstrucción lógica, aplicada a la historia, dando por supuestos acontecimientos no sucedidos, pero que habrían podido suceder.

(Oiga que de vez en cuando hay que contar historias Bonitas)

sábado, 5 de mayo de 2012

Tiro a Tabla

De repente miro a atras y me doy cuenta que muchos, muchos, muchos de mis mejores momentos (sabes: plenitud, invencibilidad, sudor, animalidad), muchos de esos momentos, Momentos Estelares de mi existencia, imborrables, firmes como una puta firma en cemento fresco, son rodeados de hombres. Hombres sudorosos. Hombres que cantaban o gritaban como si la vida les fuera en ello. Y yo, yo entre ellos, siendo parte de la manada, gritando como el que más, sudando, sudando como el que más.

Ah! que feliz fui! (y lo soy, no se crean)

Andaríamos por los dieciséis años cuando nos colábamos en un bar llamado Kaliman. 
Ah! que locura. Como bailábamos! (si amigos, si, podía saltar durante dos horas) 

Teníamos nuestras canciones:
Jump Around de House of Pain
Sure Shot de los Beastie Boys

Sure Shot! 
Teníamos una amiga que tenía el disco. Que antigua suena esa frase. Pasábamos horas escuchándolo. Y horas y horas intentando, frase a frase, vocablo a vocablo, aprendiéndonos la letra. Y cuando la ponían, cuando la ponían éramos los reyes. Y nos poníamos en círculo, abrazados, sin importar el sudor del otro, con las manos resbalando por los hombros, por los brazos. You can't, you won't and you don't stop y nos buscábamos.
Una noche, en medio de La Canción, en medio Del Momento, de La Coreografía, cuando guardábamos los turnos, los ritmos, las frases, la pronunciación, el acento, en medio de ese momento, apareció un tipo, un elemento que de verlo en otro momento no hubiésemos tenido duda de haber sido atracados por él, cantando, cantando a todo pulmón, cantando por encima de la música, por encima: más alto que los altavoces, cantado e inventándose la canción: rapeando, gritando y diciendo cosas como "me gusta el pan, me gusta el arroz, me gusta el salchichón" perfectamente sincronizado con los beats, con los golpes. Adivinamos la felicidad abrazándonos al desconocido, cantando con él. 

No, no nos equivocamos. 
(Ah! que feliz fui!)

a
Beastie Boys
Sure Shot

(Descansa en Paz, amigo)

miércoles, 14 de marzo de 2012

Confusión

Revisando y releyendo libros de G. G. M. me encuentro con este fragmento que creo que revela gran parte de la idiosincrasia colombiana. Con humor y absurdo. Y violencia, claro. 

"Los guardianes habían oído decir por la radio que Beatriz era fisioterapeuta, y lo confundieron con sicoterapeuta, de modo que le prohibieron escribir por el temor de que estuviera elaborando un método científico para enloquecerlos."

Noticia de un Secuestro
Gabriel García Márquez

jueves, 9 de febrero de 2012

Gira

La tiré con fuerza sobre la cama. No por violento sino por borracho, claro. Cayó de espaldas y reboto dos o tres veces. Me arroje sobre ella. Debido al aterrizaje, las rodillas las tenía dobladas sobre el pecho, lo que impidió  que yo la aplastase y a su vez me propino un tremendo golpe en las costillas. Me pregunto que si lo había sentido y yo respondí que claro, mientras intentaba recuperar el aire, que como no iba a sentirlo. Se bajo de la cama, encendió la luces y empezó a recorrer la habitación. Por aquí debe estar, decía. Las luces del techo descubrían la realidad y esta era muy cruda, muy real. La erección empezaba a menguar. El interruptor, el interruptor, decía. Yo que creía que sabía de que hablaba pero me di cuenta de que no, que ni idea. Para encender la cama, para que gire, me dijo. Las costillas, la cama redonda, los calcetines, el espejo en el techo. La situación empezaba a superarme. Tenía que actuar. 

Y actué.

Ven. Y vino. Comencé a besarla. Inicie todo el proceso. Me esforcé. Utilice los trucos que me habían confiado primos y amigos. Pero ella solo decía, el interruptor, la cama. No te das cuenta que la cama gira, me pregunto o me ordeno. Tarde en comprender en parte por mis esforzados intentos de amante y en parte por mi raciocinio etílico. No hay interruptor, decía yo. Pero la cama se mueve, respondía ella. En algún momento, saqué una pierna y la apoye en el suelo. El calcetín me brindaba la tracción suficiente.Así que me dedique, en un ejercicio complicadisimo, a hacer girar la cama mientras intentaba no descuidar el motivo principal de mi estancia en esa inmunda habitación de motel. La pierna izquierda empezó a acalambrarse y la rodilla derecha a pelarse, pero ella gritaba entusiasmada, como un niño que aprende a montar en bici, Gira, Gira.

Y yo tan contento.


martes, 7 de febrero de 2012

Burricie

Poca gente es consciente de la increíble capacidad de aceleración que tiene un burro. Yo mismo, fui ajeno a esa realidad, hasta una mañana de sábado del año 91. Cuando un primo mío, uno de los cientos que tengo pululando por el trópico, me invito a "cabalgar" en el burro de un tía suya, en medio de un paseo de fin de semana, en la finca de la mencionada tía. Tardamos un buen rato en poder subirnos al burro. La dificultad de subirse a lomos de un burro y la dureza del mismo fueron las dos primeras lecciones que aprendí ese día. 
Intentamos que el burro se moviera pero nos fue imposible. Ni los arres ni los taconazos en el costado. El burro quietico. Un poco desalentados y ya mucho más seguros (esa seguridad que dan cinco minutos sentado encima de un burro o un caballo) disponíamos a bajarnos, cuando el puto burro arranco a toda velocidad cuesta abajo. Gritando y agarrándonos el uno al otro y el otro al uno, fuimos rebotando en el marmoleo lomo hasta casi caer por la parte trasera del asno supersónico. 
Poca gente es consciente de la increíble capacidad de frenado que tienen los burros. Esa fue otra realidad que se me hizo presente la ya mítica mañana sabatina tras un aterrizaje facial. Debieron ser unos dos o tres metros, pero nos parecieron trescientos, los que volamos deseando caer y una vez caídos deseándolo no haber hecho. Dientes desportillados, pantalones rotos y unas cuantas lecciones para la vida. Pero serán Burros!, exclamo alguien (ni idea quién fue, el golpe nos dejo groguis durante algunas horas) tratando de ser gracioso.


The Donkeys
No Way

lunes, 23 de enero de 2012

Pepes

Dificil es alcanzar, por no decir imposible, la velocidad que llega a desarrollar la Espiral de la Violencia. Y por si fuera poco,  esa velocidad, es incontrolable. Y no se rige por las leyes habituales. Toda esa fuerza centrípeta, dirige la Espiral a movimientos erráticos, imprevisibles e incalculables. Fuera de Control. En ese estado la Normalidad pierde todo su valor, las palabras se vacían de contenido. El Nuevo Orden se instaura rápidamente. También es cierto, que la Fuerza Imparable de la Espiral, suele ser de carácter volcánico y champanesco, extinguiendosé con la misma rapidez que surge. No es posible que la Espiral se expanda demasiado en el espacio y en el tiempo: o bien se mueren todos o bien se hartan. (La muerte es un asunto que cansa. Y mucho).

 Espiral de Violencia vista desde El Espacio Exterior

Una de las Espirales más espléndidas jamás generadas, tuvo su epicentro en Colombia a lo largo del decenio comprendido entre mediados de los ochenta hasta mediados de los noventas, justo después de que el Etarra Miguelito enseñara a los Narcos a fabricar coches bombas llevando todo a un plano superior, multiplicando exponencialmente las posibilidades de mutilación y horror. La carnicería era continua y desquiciada. Pero el Dinero no dejaba de entrar. Así que la respuesta a la ecuación era sencilla: Más Madera!
En uno de esos movimiento imprevisibles y, si no fuera por el resultado tan doloroso para muchos, hermosos y llenos de plasticidad, la Espiral genero la alianza entre policía y ejército colombiano, con distintos organismos estadounidenses (FBI, DEA y CIA) con un variopinto grupo de hampones, delicuentes, descuartizadores y mafiosos de tres al cuarto, con un único objetivo: Matar a Pablo Escobar. La colaboración funciono y en 1993 el Patrón dejo de existir. Las alianzas se deshicieron, se miro para otro lado (exactamente igual que se hace después de un polvo mal echado).

  Los hay que piensan que no era una mala idea

Los delicuentes, su grupo, se hacían llamar Los Pepes (Perseguidos Por Pablo Escobar).

 

lunes, 28 de noviembre de 2011

Poderoso

Como si fuese la Nueva Ley de la Gravitación Universal, el Poder del Perro rige todos los elementos de ese Universo (Colombia/México/Vietnam/Afganistán/loquesea). Bueno, en realidad, de Nuestro Universo.
La constante en este caso, es clara, El (inacabable) Dinero.

Así que lo lees y piensas que,

Desafortunadamente todo eso ha sucedido.
 " - Deberías- dice Ramos-. Porque la justicia no existe, y tú no tomas en serio  la venganza. Tú no eres mexicano. No hay muchas cosas que nos tomemos en serio, pero la venganza es una de ellas. "
 Y más. Joder, mucho más. (La masacre de Mapiripán es demasiado incluso para Colombia)

" Y entonces hará preguntas más difíciles de contestar.
   Y recibirá respuestas más duras.
   Sobre cómo se gana la vida papá. "
La Verdad que concepto más bonito. Pero ya sabemos lo que viene: "You can't handle the truth"

" La Guerra contra las Drogas. He combatido en ella toda mi puta vida, ¿y para qué?"
Pregunta tan llena de significado como vacía de resultado, la que se hace Art.

El Poder del Perro es de lectura obligatoria para todos aquellos que saben distinguir con claridad a los Buenos, de los Malos. Aquellos que poseedores de la verdad dan soluciones a problemas que suceden a 10.000 km de distancia. Todos ellos que en medio de la noche, con unas copas de más te dicen lo que hay que hacer, como y cuando. 

Es un libro Bárbaro (en Todas las acepciones que esta palabra permite). 


Townes Van Zandt
Pancho and Lefty

(Canción escogida por Don Winslow para abrir el 10 capítulo de El Poder del Perro)



martes, 7 de junio de 2011

Ceniza

Recuerdo perfectamente el día que vi el libro por primera vez en la (exigua) biblioteca familiar "El hombre que hizo llover Coca". Y aunque no lo leí hasta varios años más tarde, no podré decir que no fue brutal despertarme al otro día, debía ser el año 92 o 93, y ver toda la ciudad cubierta de ceniza blanca (algún volcán había entrado en erupción a algunos cientos de kilómetros).


miércoles, 18 de mayo de 2011

Demasiado Lejos

Cuando fui un Joven Policía Corrupto compartí muchas rondas con un individuo apellidado Mahecha. El tipo era Pobre, Pobre de Verdad, sin más ropa que la que nos habían dado, un pantalón de dril, una casaca americana y unas botas pesadísimas. También tenía un acordeón. Y aunque tocaba con poca fortuna nos entretenía por las tardes. Incluso se atrevió a formar un grupo, "La Chucarada Vallenata", el cual paso merecidamente al olvido. A veces nos contaba que su casa estaba tan lejos que prefería quedarse a dormir en un parque o donde fuera. Y todos, así de ignorantes éramos, nos reíamos.




Clarence Henry
Ain't Got No Home

lunes, 20 de diciembre de 2010

Bang Bang

En la casa de Bernarda Alba el Sol cae a Plomo. En Madrid el frío es el que cae a plomo. Plomo es lo que te voy a dar, me dijo una vez un tipo. Bang Bang, pensé mientras corría haciendo eses y agachándome de manera poco digna (similar a mi forma de bailar) para esquivar las balas que nunca me dispararon. Es que eran seis, me disculpe falsamente, cuando conte la historia.


miércoles, 15 de diciembre de 2010

Llavería

De las muchas y variadas maneras en que los, muchos y variados, hampones, que campan a sus anchas por Ciudad Corrupta, se denominan y se llaman entre ellos, destaca la palabra Llave. Incluso ha superado el inframundo de la delincuencia y se ha instalado en el lenguaje más popular. Por comodidad o por ignorancia (no sé sabe bien) los habituales de esta palabra evitan pronunciar la uve. Quedando así la muy amenzante "llae" o peor aún "llaería" evidente evolución corrupta y leporina de la palabra.


Desde hace días se comenta (leed al gran Pepe Prieto aquí) que las Llaves Negras la han sacado del estadio con este melocotonazo. Totalmente de acuerdo! (a mí me viene a la cabeza dos palabras: "viscosidad amenazante" al escucharlos)

Yo Aún Diría Más: Estos tipos son Llaes Mías!!!

lunes, 22 de noviembre de 2010

El Sesenta y Nueve

Ante la magnitud de la obra iniciada el joven, se decidió por crear un método que, en algún modo, así fuera pequeño, facilitara su tarea. Como crear un método también se revelo como una tarea ardua, y que además requiere cierto tipo de ingenio que él sabe que no posee, opto por la vía más rápida, y a su entender recta, el copiar. Leyó una vez en un revista (Dinners Club Julio o Agosto de 1986 no recuerda con exactitud) acerca de un sencillo paso a realizar antes de decantarse por la compra (o hurto) de un libro: la lectura de la página 69. Regla que desde entonces, si bien con variaciones, siguió y sigue utilizando.

Demasiado pequeño, e inocente incluso, para dotar al número de sus connotaciones sexuales, jocosas o "picantonas" creyó que el número respondía a su capacidad para ser leído tanto al derecho como al revés y comenzó a utilizarlo con un éxito inesperado tanto a un lado como otro del Atlántico. Llegando incluso a crear un pequeña, es más pequeñísima, escuela de seguidores , que si bien en un principio se muestran escépticos y descreidos, luego se convierten con fervor y una pasión a entender de muchos exagerada.

El libro debe ser comprado siempre, si:
  • La página 69 es comienzo o final de un capítulo.
  • En la página 69 matan a alguien de un navajazo.
  • En la página 69 se produce un adulterio.
  • La página 69 esta defectuosa o tiene errores de impresión.

El libro nunca debe ser comprado, si:

  • En la página 69 no existen puntos y aparte.
  • La página 69 se corresponde a una ilustración.
  • En la página 69 predominan las frases subordinadas.
  • En la página 69 se descubre el nombre del asesino.

Es verdad, hay gente que sigue estos pasos, como dicen algunos, a raja-tabla. Y son felices con sus compras (o hurtos).


martes, 12 de octubre de 2010

Dálmata

En la Ciudad Corrupta se podía conseguir de todo. Lo que quisieras, lo que necesitaras. Los comerciantes eran expertos en el engaño, en la palabrería. Te engatusaban con mucha facilidad, te daban gato por liebre, no tenían compasión: te hacían la judía. Ciudad Corrupta era (hace muchos años de esto, tantos que China no existía) la capital mundial de lo Falso.
A mi padre le vendieron un perro. Un perro finísimo y no sé cuantas cosas más. Llego a casa muy contento, creyendo que me haría feliz a mí, a mi madre y a mi hermana. El perro era pequeño y juguetón, un cachorro adorable. Es un dálmata, dijo el buen hombre. Nos miramos y guardamos el secreto. Desde ese día nos turnamos para pintarle manchas, manchas irregulares, siempre negras.
Fuimos felices pero al perro lo regalamos.

lunes, 17 de mayo de 2010

Croqueta (una aclaración)

Como no es misión, propósito o intención del que elabora este Blog faltar a la verdad, me veo en la obligación de corregir algunas informaciones. Y si tenemos en cuenta que el que hace el reclamo fue presidiario en Bogotá, la corrección la hago de inmediato.
A raíz de la publicación de una pequeña reseña (leela aquí) el reseñado llamo (con más de seis meses de retraso!) con un tono mafioso y mandón, con amenazas veladas y recomendaciones obligatorias, para que suprimiera la parte referente al aprendizaje de Ping-Pong en una, ejem, cárcel o como el interfecto prefiere llamarlo "centro de confinamiento".
Así que a lo que vinimos:
- Lo que aprendió y domino fue el Billar Francés. No confundir con el Billar Pool que en Colombia es conocido como una variación afeminada del primero. En las cárceles colombianas conviene no ser afrancesado.
- Comía pollo todos los días que su Madre (santa donde las haya!) le llevaba. Como no le gustaba el cuero, lo cambiaba con otros reclusos por, por ejemplo, papas asadas o cigarrillos.
Queda la aclaración y mis disculpas al afectado. Y me queda el miedo en el cuerpo. Y coincidencias de la vida mi felicitación por su cumpleaños.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Sueño

Porque el sueño no se compadecía de mi tristeza y porque el Tam-Tam siempre me visita en esas noches, noches largas, larguisimas. Tam-Tam rítmico y repetitivo. Tam-Tam que viene desde la Ciudad Corrupta y debería ser la banda sonora de la película del Apocalipsis, la música del final. Y mientras tú, Amor Mío, duermes a pierna suelta, con la mandíbula desencajada, yo escucho el Tam-Tam sonar al mismo ritmo de mi corazón y entonces me pongo triste, y como dije, el sueño no se compadece de mí y no tengo más remedio que subir las rodillas al pecho y escuchar, con horror, hipnotizado.