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lunes, 20 de mayo de 2013

Raíces

Hoy he montado una estantería y claro:

Recuerdo dejar Plataforma, con Houllebecq fumando en su provocadora portada, una tarde de universidad; o esa noche después de trabajar que salió el nombre de Hawthorne y también te deje mi Wakefield; y esa tarde de amores calurosos donde no dude en dejarte mis Ojos de perro azul en tapa dura y con la risa que me produjo la madre asustada ante la posibilidad de que su hijo siguiera creciendo una vez muerto y terminara por no caber en el ataúd, para convertirse en un muerto deforme.....

Una de las últimas instantáneas que se tienen del mítico y ya desaparecido Loft de Duque de Pastrana

...libros que de momento no han vuelto a mí  (y más, muchos más) y que dudo mucho que ya lo hagan. Libros que compre en una ciudad en la que ya no vivo; libros que dejé a personas de las que no he vuelto a saber nada; libros que sin saberlo cuentan mi historia y que siguen marcando mi futuro. 

Me siento muy bien así, con mis raíces en paralelo al suelo, buscando la pared, la estantería. 

miércoles, 14 de marzo de 2012

Confusión

Revisando y releyendo libros de G. G. M. me encuentro con este fragmento que creo que revela gran parte de la idiosincrasia colombiana. Con humor y absurdo. Y violencia, claro. 

"Los guardianes habían oído decir por la radio que Beatriz era fisioterapeuta, y lo confundieron con sicoterapeuta, de modo que le prohibieron escribir por el temor de que estuviera elaborando un método científico para enloquecerlos."

Noticia de un Secuestro
Gabriel García Márquez

martes, 6 de marzo de 2012

Frase de Inicio

Leyendo a Vila-Matas (creo que fue en Lejos de Veracruz, todo lo escrito en esta entrada es de Memoria, así que puedo estar perfectamente equivocado) hablaba de la imperiosa necesidad de una primera frase magna, redonda, cautivadora que no solo marcase el ritmo de lectura si no que enganchara, arrancase el sueño y sirviese como inductor, como esas piñas que ponemos en el fuego, para que el lector, ya convertido en un ente sin voluntad, un mero zombie, se dejase llevar por los vericuetos que la lectura le proporcionase. A continuación, en un ejemplo claro del estilo V.M., proponía escribir una novela que comenzase con una frase tipo "Lo que poca gente sabe es que a las playas de Veracruz no volveré jamás"* frase con la obviamente había empezado la novela unas cien páginas atrás...
* Esta frase me inspiro un relato, donde contaba un viaje al Oriente Español, con motor reventado, dejando una mancha de indudable belleza de aceite en el asfalto y un pueblo miserable al cual, es claro, no pienso volver jamás. Un relato de Estallidos y Desamor, en medio de un ambiente Rural y Embrutecido. Lástima que no Funcionara (el relato).

Esto no es una biblioteca, le dijo el del Kiosko. A pesar de su aspecto, García Márquez, se hizo el Sueco.

"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevo a conocer el hielo."

Así comienza Cien años de Soledad. La debí leer hace unos diecisiete o dieciséis años. Recuerdo perfectamente su inicio, sus pasajes, su locura y su verdad. La debí leer, enfebrecido y maravillado, unas seis o siete veces. Que frase más increíble. Cuanta razón suele tener Vila-Matas.