Como tantas historias iba resultar siendo ligeramente distinta, Cachaco: de Cachucha, Chancla y Cono de helado.
martes, 8 de marzo de 2016
Bogotá (I)
Como tantas historias iba resultar siendo ligeramente distinta, Cachaco: de Cachucha, Chancla y Cono de helado.
miércoles, 26 de diciembre de 2012
Madurez
miércoles, 14 de marzo de 2012
Confusión
jueves, 22 de abril de 2010
Cometa Harley
sábado, 10 de abril de 2010
Fui
Yo tenía una amiga que era japonesa. Lo correcto es decir que yo tenía una amiga que es japonesa. Lo correcto es decir: yo tengo una amiga que es japonesa. En los últimos diez años nos hemos visto durante dos horas pero eso no importa. Nos reímos recordando el día que tuvimos que buscarla, a instancias de su madre, porque se cumplía un año de la muerte de Kurt Cobain y su okasan temía esa locura tan típica de los japoneses, que es suicidarse, que hiciera un harakiri amoroso-musical-adolescente.
Fuimos a las casas de otros amigos, corrimos al parque, intentamos adivinar lo que haría, vagamos por las calles cada vez más preocupados. La noche cae con rapidez en la ciudad corrupta y los parques invitan al delito. La oscuridad crece a gran velocidad y las sombras buscan, afanosas y ávidas, todos los rincones creando un manto de impunidad. Y la japonesita no aparece, nos deciamos los unos a los otros, como si repetirnos lo que ya sabíamos nos sirviera de algo. Volvamos al parque de la iglesia, debió decir alguien. Y para alla nos fuimos.
Nos vemos en Sol a las 17:30 fue lo que convenimos. Despúes, siempre despúes es cuando se piensa, pensé que tal vez, que seguramente, diez años, diez, harían imposible un encuentro. Diez años sin verse. Yo he cambiado por tanto ella habrá cambiado, pensé, mientras el sol me arañaba la cara y los sudores bajaban veloces por mi costado. Entonces la vi. A lo lejos, caminando, de la mano de un hombre, con gafas de sol, con el pelo largo, mayor y diferente. Que grande estás, fue su saludo junto a una inmensa sonrisa.
En el parque de la Iglesia la oscuridad era menos peligrosa, no porque los ladrones fueran temerosos de Dios, si no porque había un comercio, un supermercado abierto hasta las nueve. Sus pálidas luces de neón daban alergía a los hampones. Entonces la vimos. Su pelo corto, aunque no demasiado, de colores, rojo o amarillo o cobre o todos. Un vestido negro corto dejaba al aire sus delgadas piernas. Tirada en el suelo, caída por propia voluntad, como un niño pequeño que rueda por la ladera de la montaña. No recuerdo que dijo, a lo mejor nada, pero en su sonrisa, inmensa, se adivinaban los efectos del vino dulzón.

lunes, 5 de abril de 2010
M. J. C. (Michael Jackson Colombiano)

El caso es que veo el documental. Uno de esos documentales que pretenden rescatar el lado bueno del ser humano, buscar la mierda que brilla en el basurero. Y claro, era difícil encontrar algo rescatable en ese nido de hampones. Encontraron al arquitecto de los jardines del palacio presidencial, algún presentador de la televisión, un montón de niños, los llamados gamines. Y también, destacaba con fuerza inusual, la figura del Michael Jackson Colombiano. Una corrupta y drogada versión del cantante.

El Michael Jackson Colombiano no sé parecía en nada, en absolutamente nada, al Michael Jackson Americano. Eso si, guardaba fidelidad respecto al vestuario, las gafas de sol y el guante. Sus habilidades de baile, desde mi adolescente punto de vista, dejaban mucho que desear. Pero bueno para ser benevolentes, digamos que, el moonwalk lo hacía con decoro. Como un oráculo de Delfos catódico el reportaje actuó y en el vimos al Michael Jackson Americano, el que murió y el que tanto, tantísmo, termino pareciéndose al Michael Jackson Colombiano. Maldita sea.
viernes, 5 de marzo de 2010
JPC (Joven Policía Corrupto)
... un día el teniente del ojo de cristal dijo (en español menos mal!) lo mordió la vaca, pelao!...
.... y Reds y yo nos reímos y nos reímos...
Queen
Another One Bites The Dust


