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martes, 8 de marzo de 2016

Bogotá (I)

"Bogotá es una ciudad horrible"
Sin Remedio
Antonio Caballero

"Bogotá es una mierda servida en porcelana, Malaverga: sólo llueve. Sólo frío. Sólo ganas de comer pan."
La balada de los bandoleros baladíes
Daniel Ferreira


Volví a Bogotá con la secreta intención de pasar frío, hambre y quedar empapado tras ser sorprendido en la calle por un violento aguacero tropical. Incluso fantaseaba con la idea, esta un poco más arriesgada, de ser asaltado a punta de cuchillo en uno de sus muchos puentes peatonales. Que se le va a hacer: cada uno tiene sus vicios, sus fantasías.

Ella me dijo que no y yo decía que si, que metiera otro jersey más, uno grueso, tal vez el de color vinotinto, que ese abriga bien y nos pusimos a recordar los últimos días en Madrid cuando lo compramos, cuando ya sabíamos que no viviríamos más en ella y empezamos a comportarnos como turistas, con ojos curiosos, donde dejamos las prisas por coger el siguiente metro. Llegamos a la conclusión de que nos gustaba Madrid, nos gustaba mucho. Pero ya no, ya no más, pensamos sin decírnoslo. 

El jersey no salió nunca de la maleta. De repente, porque para aquello no había preparación posible, Bogotá se había vuelto tropical y calientorra. Tantas noches convenciéndola de que hacía frío ("no frío frío pero si frío") para que ahora la muy puta sea calientica, de chancla y helado. Y yo que tantas veces le había explicado lo de Cachaco. Y ella se había olvidado ya, y yo le decía que era por usar Camisa, y ella ya se acordaba y me decía ah si ya me acuerdo, pero yo seguía, Chaleco y Corbata.

Como tantas historias iba resultar siendo ligeramente distinta, Cachaco: de Cachucha, Chancla y Cono de helado.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Madurez

Durante al menos cinco años, no existió frase que me repateara más que, "debes madurar". Esta y todas sus variantes. Madure, no sea infantil, no sea niño, dejesé de tonterías y demás flechas heladas que atravesaban el corazón de este cronista en su época adolescente. Una conjura en toda regla fue lo que sacudió a todas las féminas que habitaban La Blanca Estrella que Alumbra Los Andes en el quinquenio comprendido entre 1994 y 1999. Luego, el inminente Fin del Mundo, dejo a mi falta de madurez como un problema secundario.


El día a día respondía a una complicada ecuación, donde intervenían factores tan dispares como Picores propios de la edad, Bozo (ausencia y luego exceso), descubrimiento de Las Mujeres y su Loco Universo, frustraciones deportivas, urgencias por escoger una carrera para Toda la Vida, preocupación constante por encajar y al mismo tiempo destacar, Vestuario y decidir si entregarse a Vicios Varios. Y por si fuera poco, las chicas se empeñaban en abofetearme con frases cuyo núcleo central era La Madurez. Poco a poco se fueron uniendo, en plan gavillero, como buenos gorileros, atacando a mansalva, los profesores, los tíos, las tías, los padres. Llegando incluso a ser pronunciada, para pasmo y odio eterno, por alguno que se llamo Amigo.

El No Fin del Mundo relajo a todos respecto a ese tema. Bueno, y también que me fui de la Blanca Estrella que Alumbra los Andes. Eso me dio unos años más antes de abandonar el mundo de las Incertidumbres, me dio el chance de poder seguir riéndome sin miedo a ser tratado como un imbécil (en serio, ¿porqué se toma la risa como síntoma de imbecilidad?), me dejo actuar libre de compromisos y me impidió retrasar la llegada a mi vida de frases tipo "no te rías que esto es un tema muy serio".


"Algún día todo este dolor te será útil" trata de todo esto. O de nada de esto. Es una lectura recomendada. Es un libro breve que es la bomba. Es, como diría alguno que sabe, una Lectura Deliciosa. Es divertido sin serlo y es muy serio sin serlo. Tiene esa virtud, rara y excepcional, que convierte un libro en una conversación, en una platica amena, en donde escuchas la historia sin la menor intención de mirar el reloj, sin importar las prisas por madrugar. 

A leerlo, carajo!

miércoles, 14 de marzo de 2012

Confusión

Revisando y releyendo libros de G. G. M. me encuentro con este fragmento que creo que revela gran parte de la idiosincrasia colombiana. Con humor y absurdo. Y violencia, claro. 

"Los guardianes habían oído decir por la radio que Beatriz era fisioterapeuta, y lo confundieron con sicoterapeuta, de modo que le prohibieron escribir por el temor de que estuviera elaborando un método científico para enloquecerlos."

Noticia de un Secuestro
Gabriel García Márquez

jueves, 22 de abril de 2010

Cometa Harley

El caso es que yo vi pasar al cometa Halley. Saque una silla a la calle y me subí a ella para verlo mejor. También creí durante algún tiempo, tal vez una semana o más, que se llamaba Harley y que al pasar haría ruido como una motocicleta.

sábado, 10 de abril de 2010

Fui

Pero es que acaso no sabe que día es hoy, fue la pregunta con la que me abofeteo. Tarde en responder, no por no saber que era miércoles, sino por la sorpresa, por la prisa, por el nerviosismo con que me interrogaba. No! el día, me solto casi gritando. Eso si que no lo sabía. Ni idea, dije mientras levantaba los brazos. Cinco de Abril, me dijo, cinco, repitió y espero a mi reacción. Probablemente me quede callado, subí los hombros, estire la cara, no hice nada. Tenemos que buscarla, fue lo que escuche mientras me esforzaba en alcanzarlo.




Yo tenía una amiga que era japonesa. Lo correcto es decir que yo tenía una amiga que es japonesa. Lo correcto es decir: yo tengo una amiga que es japonesa. En los últimos diez años nos hemos visto durante dos horas pero eso no importa. Nos reímos recordando el día que tuvimos que buscarla, a instancias de su madre, porque se cumplía un año de la muerte de Kurt Cobain y su okasan temía esa locura tan típica de los japoneses, que es suicidarse, que hiciera un harakiri amoroso-musical-adolescente.

Fuimos a las casas de otros amigos, corrimos al parque, intentamos adivinar lo que haría, vagamos por las calles cada vez más preocupados. La noche cae con rapidez en la ciudad corrupta y los parques invitan al delito. La oscuridad crece a gran velocidad y las sombras buscan, afanosas y ávidas, todos los rincones creando un manto de impunidad. Y la japonesita no aparece, nos deciamos los unos a los otros, como si repetirnos lo que ya sabíamos nos sirviera de algo. Volvamos al parque de la iglesia, debió decir alguien. Y para alla nos fuimos.


Nos vemos en Sol a las 17:30 fue lo que convenimos. Despúes, siempre despúes es cuando se piensa, pensé que tal vez, que seguramente, diez años, diez, harían imposible un encuentro. Diez años sin verse. Yo he cambiado por tanto ella habrá cambiado, pensé, mientras el sol me arañaba la cara y los sudores bajaban veloces por mi costado. Entonces la vi. A lo lejos, caminando, de la mano de un hombre, con gafas de sol, con el pelo largo, mayor y diferente. Que grande estás, fue su saludo junto a una inmensa sonrisa.

En el parque de la Iglesia la oscuridad era menos peligrosa, no porque los ladrones fueran temerosos de Dios, si no porque había un comercio, un supermercado abierto hasta las nueve. Sus pálidas luces de neón daban alergía a los hampones. Entonces la vimos. Su pelo corto, aunque no demasiado, de colores, rojo o amarillo o cobre o todos. Un vestido negro corto dejaba al aire sus delgadas piernas. Tirada en el suelo, caída por propia voluntad, como un niño pequeño que rueda por la ladera de la montaña. No recuerdo que dijo, a lo mejor nada, pero en su sonrisa, inmensa, se adivinaban los efectos del vino dulzón.



Fuimos jóvenes y bellos y también felices. Invencibles e incorruptos. Paseamos, corrimos y buscamos. Bailamos, bailamos y bailamos hasta que nuestro sudor se condensaba en el techo y nos volvía a caer encima. Todo eso fui. Fuimos. Nos dijimos todo eso.

lunes, 5 de abril de 2010

M. J. C. (Michael Jackson Colombiano)

Debía yo tener unos trece años o así cuando vi un documental sobre la calle del Cartucho. El Cartucho es, fue probablemente la peor, cara de la Ciudad Corrupta. En apenas dos o tres calles se concentraban miles de zombies, de desechables, un ejército de asesinos, ladrones, malparidos y envilecidos seres humanos, capaces y dispuestos a lo que sea, preferiblemente asesinar y robar, por cantidades ínfimas de dinero, el suficiente para poder comprar más droga, el Bazuco, un compuesto letal (de todo menos droga) y embrutecedor.

El caso es que veo el documental. Uno de esos documentales que pretenden rescatar el lado bueno del ser humano, buscar la mierda que brilla en el basurero. Y claro, era difícil encontrar algo rescatable en ese nido de hampones. Encontraron al arquitecto de los jardines del palacio presidencial, algún presentador de la televisión, un montón de niños, los llamados gamines. Y también, destacaba con fuerza inusual, la figura del Michael Jackson Colombiano. Una corrupta y drogada versión del cantante.


El Michael Jackson Colombiano no sé parecía en nada, en absolutamente nada, al Michael Jackson Americano. Eso si, guardaba fidelidad respecto al vestuario, las gafas de sol y el guante. Sus habilidades de baile, desde mi adolescente punto de vista, dejaban mucho que desear. Pero bueno para ser benevolentes, digamos que, el moonwalk lo hacía con decoro. Como un oráculo de Delfos catódico el reportaje actuó y en el vimos al Michael Jackson Americano, el que murió y el que tanto, tantísmo, termino pareciéndose al Michael Jackson Colombiano. Maldita sea.

viernes, 5 de marzo de 2010

JPC (Joven Policía Corrupto)

Al tipo lo llamábamos Reds, porque se llamaba Rojas. Nunca he sido muy imaginativo, lo sé. El caso es que Reds me dice, eso es lo que le pasa al de la canción. Y yo digo, ¿qué? A lo que él repite, la canción, lo que dice la canción es lo que nos pasa a nosotros: nos muerde la que muge...
Yo fui un Joven Policía Corrupto, en una ciudad corrupta, a las órdenes de un teniente corrupto con un ojo de cristal que hablaba en inglés corrupto (Sailon! gritaba cuando quería que nos calláramos) y teníamos la costumbre de pervertir las palabras, las frases...
De las primeras cosas que aprendimos en nuestro periplo corrupto, tanto Reds como yo, es que las cosas se hacen porque si. Porque si y punto. Si quiere más explicaciones se las doy: de malas...
... un día el teniente del ojo de cristal dijo (en español menos mal!) lo mordió la vaca, pelao!...
.... y Reds y yo nos reímos y nos reímos...
Mientras hacíamos flexiones de pecho, como si en eso se nos fuera la vida, como si empujando la tierra fuéramos a sacar el País Adelante (que expresión más macabra, más jodida, por Dios!), mientras en la corrupta ciudad sucedían miles de crímenes, el teniente biónico compraba (con nuestro dinero, claro) un helado en una tienda, se escuchaba, por encima del bramido de los buses y busetas, de los gritos de los chatarreros, por unos altavoces conectados a un discman, se escuchaba una canción y Reds me decía que eso era lo que nos pasaba a nosotros...




Queen
Another One Bites The Dust