viernes, 29 de noviembre de 2013
Lo seré
martes, 29 de enero de 2013
Asomarse (VI)
jueves, 3 de enero de 2013
Asomarse
miércoles, 22 de diciembre de 2010
Tiempo de Rag

(Página 35)
Entonces se sentó en la silla, pero siguio sintiéndose raro. Volvió a girarla. Al final dio una vuelta completa y seguía sin encontrar la orientación adecuada. La luz iba disipándose al otro lado de la sucia ventana de la habitación amueblada. Durante toda la noche, Dreisler fue dando vueltas a la silla intentado descubrir la alineación correcta.
E.L. Doctorow
Ragtime
Impresionante e increíble descripción de una época.
martes, 14 de septiembre de 2010
E.L. Libro
Multitud de voces, de estilos, de puntos de vista, de locura y sinrazón, de un todo articulado y desvertebrado, de inconexas relaciones que nos dan la visión(es) de Estados Unidos, de la política, de las relaciones personales, de lo sacro y lo profano. "El libro de Daniel" ha entrado directamente en lo más alto de las listas.
Doctorow no teme adentrarse en ningún tema. Hace lo que la literatura debe hacer, caminar por el precipicio, asomarse lo suficiente para (intentar) ver el fondo, para retratarlo, no miente, no adorna, no busca el final feliz. Religión, política, sexo. Todo aquello que el Nuevo Fascismo (la Corrección Política para el que no lo sepa) busca adornar, limar y endulzar para que los adolescentes disminuidos no se sientan heridos, ofendidos.
Pero si esto no fuera ya suficiente para que TODOS leyeran "El libro de Daniel" en sus páginas nos encontraremos con una variedad, con un ejercicio estilístico, en una complejidad de tramas, de voces, en una abrumadora exhibición, en una demostración de poderío con las palabras que deja, por lo menos a mí, en un estado de atontamiento gozoso similar al de la eyaculación tardía.
E.L. Doctorow
El libro de Daniel
Ed. Miscelánea
382 páginas, 19 Euros
lunes, 5 de julio de 2010
Eternamente Actual
huracanes. No recuerdo todas las categorías. Como él explicaba llegaría un día - nunca precisó cuando-, dispondría de datos estadísticos suficientes para reducir sus hallazgos a las clases de sucesos que eran, por su frecuencia, sucesos humanos seminales. Después llevaría a cabo más operaciones estadísticas hasta establecer el orden de las plantillas, que le permitirían saber que artículos deberían ir en primera plana, cuáles en la segunda página, y así sucesivamente. También había que añadir notas sobre las fotografías y elegirlas en función de su valor simbólico, pero esto, admitía, no era fácil. Quizá prescindiese de las fotografías. Aquello era una empresa colosal, y le ocupaba varias horas al día. Salía de casa en busca de todos los periódicos matutinos, y por la tarde en busca de los vespertinos, y a eso había que sumar la prensa económica, las revistas de sexo, los boletines marginales, las gacetas del mundo del espectáculo, y demás. Quería fijar definitivamente la vida estadounidense en una sola edición lo que él llamaba el periódico sin fecha eternamente actual de Collyer, el único periódico necesario para cualquier persona."









