Mostrando entradas con la etiqueta Vila-Matas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vila-Matas. Mostrar todas las entradas

viernes, 25 de noviembre de 2016

México. Una aproximación.

Los colombianos ricos quieren ser europeos, la clase media gringa y los pobres mexicanos.




Entonces insiste, repite la pregunta:
- ¿por qué mataste a Dios?
- Lo maté porque era de Badajoz.
Y añado, sonriendo de una manera infinitamente seria, evocando antiguas alegrías secretas de Moctezuma: 
- es que soy de Veracruz

Lejos de Veracruz
Enrique Vila-Matas


- Ningún mexicano conocía a otro mexicano, y cuando un mexicano mataba a alguien (lo cual pasaba a menudo), normalmente era su mejor amigo

American Smoke
Viajes al final de la luz
Iain Sinclair


Tenochtitlan (a.k.a.) México D.F. (a.k.a.) Ciudad de México (a.k.a.) Distrito Federal (a.k.a.) D.F. y -coming soon, diría Jean-Baptiste- (a.k.a.) Nueva Tenochtitlan del Temblor

Mantra 
Rodrigo Fresán


Poco a poco los presidentes de México serán cada vez más altos. Antes era impensable. Un presidente de México solía llegarle, en el mejor de los casos, al hombro a un presidente de América. A veces la cebeza de un presidente de México apenas estaba unos centímetros por encima del ombligo de un presidente de los nuestros. Esa era la tradición.

2666
Roberto Bolaño


- A nosotros en México no nos enseñan todos esos primores. A nosotros, solo nos enseñan a matar. Y tal vez ni eso. Nos contratan porque ya sabemos matar. No somos expertos , sino aficionados.

El complot mongol
Rafael Bernal

martes, 12 de julio de 2016

Aleister

...cuando mi amigo le pedía a Émilie su bebida, el demacrado hombre de la capa, con la mujer alta, cruzó por la acera. Su mirada resbaló por nuestra mesa y se desvió.
- Ese es Hilaire Belloc - dije a mi amigo-. Ford estuvo aquí esta tarde y le negó el saludo.
- No digas bobadas - dijo mi amigo-. Ese es Aleister Crowley, el de las misas negras. Tiene fama de ser el hombre más malvado del universo.
- Lo siento -dije.

París era una fiesta
Ernest Hemingway


Otros creen que es el abuelo biológico de George W. Bush (igualmente improbable pero no del todo increíble; Aleister estuvo de juerga con la madre de la madre de W, Pauline Pierce, un año antes de que ésta diera a luz a una niña que acabo siendo Barbara Bush)

El sombrero del malo
Chuck Klosterman


Era Crowley ensayando esa danza de la serpiente que se baila con la mitad inferior del cuerpo, de las caderas a las puntas de los pies, sin la participación del resto.
Era Crowley que, al descender al subterráneo y ser alcanzado por el líquido que rezumaban los cristales, se había vuelto negro y movía las rótulas de quince maneras distintas, lo que, incluso para un negro de verdad, era un número considerable.

Historia abreviada de la literatura portátil
Enrique Vila-Matas


Robert Charles Douglas nació en Mirfield, West Yorkshire, el 12 de octubre de 1946, el mismo día que el ocultista y nigromante Aleister Crowley

1980
David Peace


domingo, 30 de agosto de 2015

Panadero

Resulta que leo que el tipo iba a comer a este restaurante, bueno, a un bar que servía comida que decía ser casera, algún bocadillo, café malo y cerveza sin espuma, uno de esos bares que abundan en Palma. El caso: leo que el tipo no tenía blanca, ni un duro, era un poeta de esos jóvenes, embriagado de si mismo y embriagado de vino dulzón (sobre como los artistas jóvenes siempre que recuerdan su juventud la rememoran como una eterna búsqueda de monedas, un mendigar de tragos, un suplicar por besos de pago ya hablaremos en otro momento) un niño-hombre vestido con gabán negro, de gesto atribulado que iba a este restaurante a comer era de lo que estaba hablando, pues este tipo, hoy un reconocido y bien pagado escritor, decía que en medio de sus lecturas (libros de bolsillo, doblados y siempre, siempre, siempre robados: de este recuerdo común a todos los artistas consagrados ya hablaremos) vio aparecer a otro poeta mayor, un poeta extraño, un poeta de algo "así como cincuenta años", un poeta que parecía no estar enamorado, ni llorar con los atardeceres, un poeta risueño que entro al bar con una barra de pan gigantesca que repartió entre risas (suyas) y asombro (clientes del bar y algún alemán despistado que andaría buscando la ciudad real) Aquella anécdota me saco de la rutina de no hacer nada en la que andaba sumido. Me dije que era necesario encontrar ese bar. En el artículo/columna donde contaba la historia no solo detallaba muy bien la calle si no que estaba el nombre de la calle, una calle cercana a la mía: no tenía excusa: camine por las estrechas calles, calles pequeñas cuyos edificios parecen unirse en las alturas, por calles donde solo pega el sol una hora al día, calles donde la luz es densa y el azul del cielo es solo un borrón, calles empedradas, calles con nombres y nombres que nadie recuerda ya. Al fin llegue a la dirección: no había nada más que una casa antigua, inmensa, con entrada de carruajes, una casa donde nunca hubo un bar, un comedero, un escenario para perfomances panaderas por poetas que no lo parecían. Me di la vuelta, extrañado de que el hoy afamado escritor me la hubiese jugado así. Al menos tengo pan, trate de consolarme con ese pensamiento, mientras trataba de tragar algo de la miga de la barra que jamás repartí. 

lunes, 27 de enero de 2014

Grandeza

Las cosas son así:
Por razones desconocidas no había leído Aire de Dylan. Hoy lo hice.
Por razones desconocidas no había visto La gran belleza. Hoy lo hice.


Jeb Gambardella podría pasearse por las hojas escritas por Vila-Matas. Podríamos disfrutar de este ágrafo cínico y festivo. Rey de los mundanos. Viejo procaz que se pasea admirando las bellezas de Roma, ocultas tras pesadas puertas, iluminadas por poca luz. Un Jeb sabio que sabe que todos "cuando oscurece, siempre necesitamos a alguien". 
Tampoco es complicado imaginar al joven Vilnus asistiendo a fiestas decadentes, dando entrevistas donde su "arte" no necesite explicaciones, extasiado frente a un mural pintado por una niña de ocho años, enloquecido por sangre falsa que adorna velos. Un joven que pasaría horas "buscando a alguien que la escribiera, alguien de la vieja escuela de la cultura del esfuerzo".
Las cosas son así:
Libros que son películas. Películas de libros. Canciones que pueblan libros. Películas a ritmo de canciones. Canciones que son de Libro. Libros que no salen en la película. Películas y Libros.
Así es.


No somos más que la búsqueda de la belleza, del amor primario, fuego incombustible que nos arropa al atardecer, que nos despierta al alba.

miércoles, 19 de junio de 2013

Astracanada



Hará un par de años que leí Fabulosas Narraciones por Historias. De inmediato (todo lo inmediato que la lectura permite) supe que estaba ante otra cosa. No sólo me parecía que el escritor me era cercano, sino que cometía el Horrible Pecado de hacer reír. Y por si fuera poco su interpretación del pasado no solo era posible, incluso era más suculenta que la versión que ha llegado a nuestros días. Una sensación similar a la que experimente con Historia Abreviada de la Literatura Portátil de Vila-Matas o Todas las Almas de Javier Marías.  
Un momento de descanso es una historia sobre la amistad, sobre los campus universitarios, sobre las relaciones padre hijo. Es una historia Orejudiana, llena de versiones contradictorias y complementarias, con reflexiones lacerantes disimuladas en situaciones chabacanas. Donde el autor nos cuenta su "exilio" y como en él se hizo escritor. (A lo mejor esa es la fuente de su desapego a la historia oficial!). Es un libro que como Ventajas de Viajar en Tren descoloca y desborda. Un libro (y un autor! recomendamos sus columnas de opinión!) que nos obliga a estar atentos. A seguirle la pista de cerca, de cerquita. 

"La universidad española, donde yo trabajé mucho tiempo antes de marcharme a Inglaterra, no solo es mediocre y corrupta, es también inverosímil. ¿Nunca se ha parado a pensar por qué apenas se han escrito novelas de campus en español? Yo se lo voy a decir: porque es imposible escribir una novela sobre la universidad española, que sea elegante y además verosímil"
Un Momento de Descanso 
Antonio Orejudo

Esperando una Astracanada sobre la clase política (no podría salir nada más, no?) estimado Antonio, deseándola!!!

lunes, 2 de julio de 2012

Parecido Razonable

En estos días ando pensando en gente que viaja, en gente que se autoexilia. Casi siempre que realizo esta actividad, acompañada por fruncimiento y dedos índices dándome golpecitos en el tabique nasal, termino recurriendo a E. Vila-Matas,

"Y ya que hablamos de exiliados españoles en París, creo que el caso del joven y chiflado huérfano Tomás Moll, que acabó conviertiéndose en toda una institución de Café de Flore, puede merecer nuestra atención. Habiendo heredado una gran fortuna en su Mallorca natal, el joven Moll, que de la noche a la mañana vio con satisfacción como a causa de un accidente se quedaba sin familiar alguno en la vida, se trasladó inmediatamente -él decía que se había exiliado- a París, la ciudad de sus sueños. 

En la puerta del Café de Flore se puede leer "Aquí nunca ha estado Mr Blu"

Se trasladó o exilió a París buscando olvidarse de los andrajosos y desaseados muertos que dejaba atrás (su mallorquina familia era muy decadente, pero eso no da siempre, ni mucho menos, patente de elegancia) y llevar allí una vida de dandy o de flâneur, dos formas de ser en la vida que eran impracticables en su apelmazada ciudad de Palma de Mallorca. Pronto renunció a lo segundo, a ser flâneur, porque se volvió sedentario en el Flore. Le fascinó y atrapó la terraza de ese café hasta el punto de que, en compañía de un secretario venezolano que contrató en París, comenzó a pasar allí días enteros dedicado, con el mayor dandismo posible a ir preparando el material adecuado para un extravagante libro que pensaba titular Cómo ser lo menos parecido a Baroja aunque te hayas exiliado a París."

París no se acaba nunca
Enrique Vila-Matas

jueves, 17 de mayo de 2012

Falta de Actividad

De repente, en medio de la caña (la mía, ella café), me reprendió por mi falta "de actividad". Pensé en argumentar, en explicarme, en fabular. Pero por no contradecirla, y que gano yo con la pelea, pensé, no hice nada. No "realice actividad alguna" (excepto dar un trago largo, concentrado).

Ella ya estaba supliendo mi falta de actividad con airadas protestas, especulaciones y tics nerviosos, que llenaban el café de ruido y de paso movían su café en círculos concéntricos. Se había instalado en un bucle de retroalimentación argumentaria muy peligroso así que me vi obligado a salir de mi inactividad, decidí contarle la Historia de Paranoico Pérez:

Y así la conté:

"- leí la historia de Paranoico Pérez en un libro, que a su vez leí hasta desencuadernarlo.
- ¿qué? - me apunto el primer tanto: ella no esperaba nada. Llevo ventaja, debo luchar por conservarla. Sigo.
- Bartlebly y Compañía, de Vila-Matas - lo digo vocalizando mucho, como si ella me tuviera que leer los labios.
- ...- solo levanta las cejas.
Es evidente que no sabe quién Vila-Matas y no sabe quién es Bartleby. Yo ya lo sabía, que ella no lo sabía. Por algún motivo estas situaciones, donde yo hablo de "cosas" la exasperan. Así que procuro llegar a estas situaciones lo más rápido posible. Factor sorpresa.
- Para resumir, el problema de Paranoico Pérez es que el Puto Saramago - aquí me detengo un poco solo para regodearme, ya que sé que ella tampoco sabe quién es Saramago - se le adelanta y escribe antes que él las novelas - remato mientras separo las manos y las coloco con las palmas hacia arriba y subo las cejas. Subo mucho las cejas. 
- ... - sigue sin decir nada.
Ahora lo que le molesta es mi actividad. Sus nudillos blancos la delatan. Leo en las arrugas de su frente que le apetece romper el plato del café y con el filo desportillado rajarme la cara a la altura del ojo. Como la portada de del disco de Bowie. Hacerme un Bowie. Fantaseo durante unos segundos con la posibilidad de explicarle todo esto: el plato, la porcelana filosa, el corte, la sangre, hacerme un Bowie. Pero fantaseo aún más: ella no sabe quién es Bowie! Sigo pues con Paranoico.
- O sea el problema, es que a Paranoico Pérez se le ocurren las ideas. Pero se da cuenta de que ya están llevadas a cabo, de que otro ya las escribió. Terrible, ¿no? - le pregunto sin esperar respuesta - y encima, por si esto no fuera ya suficiente, el otro gana plata, recibe premios - esto ya lo digo llevándome las manos a la cabeza como poseído por un ataque de piojos. 
Parecía derrotada por mi ataque relámpago pero va y dice
- ¿y?-
- ... - Decido callar. Vuelvo a mi habitual Falta de Actividad. 



(Bebí con una calma furiosa, amparado en el pretexto del repentino sol primaveral, pensando en todos esos libros que me han robado, que han escrito otros por mí)

martes, 6 de marzo de 2012

Frase de Inicio

Leyendo a Vila-Matas (creo que fue en Lejos de Veracruz, todo lo escrito en esta entrada es de Memoria, así que puedo estar perfectamente equivocado) hablaba de la imperiosa necesidad de una primera frase magna, redonda, cautivadora que no solo marcase el ritmo de lectura si no que enganchara, arrancase el sueño y sirviese como inductor, como esas piñas que ponemos en el fuego, para que el lector, ya convertido en un ente sin voluntad, un mero zombie, se dejase llevar por los vericuetos que la lectura le proporcionase. A continuación, en un ejemplo claro del estilo V.M., proponía escribir una novela que comenzase con una frase tipo "Lo que poca gente sabe es que a las playas de Veracruz no volveré jamás"* frase con la obviamente había empezado la novela unas cien páginas atrás...
* Esta frase me inspiro un relato, donde contaba un viaje al Oriente Español, con motor reventado, dejando una mancha de indudable belleza de aceite en el asfalto y un pueblo miserable al cual, es claro, no pienso volver jamás. Un relato de Estallidos y Desamor, en medio de un ambiente Rural y Embrutecido. Lástima que no Funcionara (el relato).

Esto no es una biblioteca, le dijo el del Kiosko. A pesar de su aspecto, García Márquez, se hizo el Sueco.

"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevo a conocer el hielo."

Así comienza Cien años de Soledad. La debí leer hace unos diecisiete o dieciséis años. Recuerdo perfectamente su inicio, sus pasajes, su locura y su verdad. La debí leer, enfebrecido y maravillado, unas seis o siete veces. Que frase más increíble. Cuanta razón suele tener Vila-Matas.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Mitad de Semana

Hay semanas en las que no puedo esperar a que llegue el Viernes:

" Pero en aquellos días de juventud en París yo creía que la alegría era una tontería y una vulgaridad imperdonable y, con notable impostura, fingía leer a Lautréamont y no paraba de molestar a los amigos insinuando a todas horas que el mundo era triste y que no tardaría en suicidarme, pues sólo pensaba en estar muerto. Hasta que un día me encontré con Severo Sarduy en la Closerie des Lilas y me preguntó qué pensaba hacer el sábado por la noche. “Matarme”, le respondí, muy circunspecto, con dejo sumamente trágico. “Entonces quedemos el viernes”, dijo Sarduy."

Enrique Vila-Matas
La desesperación en negro
(leído en la revista Malpensante)

miércoles, 27 de julio de 2011

Shandy

Hace unos cuantos años que leí, arrebatado, Historia Abreviada de la Literatura Portátil. Solo 124 páginas a las que vuelvo regularmente y con las que sigo disfrutando. Hoy, cuando volvía a ellas, me encontré con un fragmento, en que leí con claridad en lo que me he convertido: en un perfecto Shandy, en un conspirado. Eso es.
"Aparte de exigirse un alto grado de locura, quedaron fijados los otros dos requisitos indispensables para pertenecer a esta sociedad: junto a que la obra de uno no fuera pesada y cupiera fácilmente en un maletín, la otra condición indispensable sería la de funcionar como una máquina soltera.
Aunque no indispensables, se recomendaban también poseer ciertos rasgos que eran considerados como típicamente shandys: espíritu innovador, sexualidad extrema, ausencia de grandes propósitos, nomadismo infatigable, tensa convivencia con la figura del doble, simpatía por la negritud, cultivar el arte de la insolencia"

domingo, 19 de junio de 2011

Oculto

"Vas a ver a tu ídolo, que hoy firma libros. Han acudido cientos de fans locos. Tú también vas loco. Estáis tan apretados que la organización decide cancelar el evento ante el riesgo de avalancha. Pero ya es demasiado tarde, la avalancha se produce antes de que tu ídolo. abandone el lugar. Corres como un animal, gritando el nombre de tu ídolo: "¡Vila-Matas! ¡Vila-Matas!". Se forma un amontonamiento de cuerpos, hay atascos y caídas. En plena confusión, notas que estás de pie sobre algo blando, te miras los zapatos y ves la cara de Vila-Matas, pisoteada. Nadie se ha dado cuenta, lo han arrollado y siguen gritando su nombre: "¡Vila-Matas!¡Vila-Matas!". Pero tu ídolo está desparramado por el suelo, como una pasta tibia. Tú también sigues llamándolo, no puedes asumir lo que acabas de ver".
Miguel Noguera
Ultraviolencia
En su día decidí asistir a una conferencia con el secreto objetivo de adquirir sabiduría. Como daño colateral me reiría y me traería un libro firmado a casa. Días antes, debido a mi fanatismo por el autor, me dedique a pensar preguntas, a buscar la frase que demostrase mi ingenio, mi inteligencia. Releí fragmentos y párrafos enteros. Pensé.
Poco sueño después lo tenía. Lo escribí en un papel. Esas pocas líneas me llevarían lejos. En esas pocas líneas se condensaba tanto ingenio, tanta brillantez y tanta inteligencia que a Vila-Matas no le quedaría más opción que rendirse ante mí.
Al terminar la conferencia corrí hacía él. No le dejaría hablar. Sería rápido, sería veloz. Me rompió el guión al preguntarme mi nombre (yo no esperaba eso, no lo había calculado). Me miro sorprendido, como si le gastase una broma. "Yo compre Azul de Ruben Darío, en mi primer viaje a Londres, en la librería William Shakespeare" me dijo. Tras un segundo de duda, decidí que ya estaba bien, que era hora de acabar con el sorprendente y anciano escritor. Su momento había llegado, así que busque el papel en mi bolsillo, y lo leí.
(Al parecer mis palabras no estaban llenas de ingenio, ni inteligencia y ni mucho menos de humor. Sigo estando oculto)

martes, 16 de noviembre de 2010

Kikí

Estaba enamorado de ella. Le había hecho tanto caso hasta entonces en cuantas consignas me había dado sobre cómo comportarse bajo los efectos del LSD, que por poco me arrojo confiadamente al vacío desde lo alto de la Tour Eiffel. Pero algo en el último momento impidió que me creyera que podía ir mentalmente frenando mi cuerpo en la caída. Y ese algo, aparte de una intervención a tiempo de mi inteligencia natural, fue el descubrimiento de que Kikí era monstruosa, pues, sabiendo como sabía que el ácido abre brechas peligrosas en nuestra mente, buscaba sin tapujos que yo me matara. Vi que ella no sólo no me quería nada, sino que con sus palabras buscaba desembarazarse de mí, tal vez porque quería quedarse con el poquísimo dinero que tenía en la buhardilla, o tal vez simplemente porque yo, tal como últimamente venía sospechando, le resultaba odioso. Por suerte, la ironía acudió en el último momento en mi auxilio y desarrolló en mí una prudencia egoísta que me inmunizó da la voz asesina y persuasiva de la terrible Kikí


Enrique Vila-Matas

París no se acaba nunca


(Todos hemos tenido una Kikí en nuestra vida)

domingo, 7 de noviembre de 2010

Vampirsmo


Yo, en cambio, siento el orgullo del vampiro. Por ejemplo, durante años actué en literatura como un perfecto parásito. Posteriormente me fui liberando de mi atracción por la sangre de las obras ajenas y hasta, con la colaboración de éstas, me fui haciendo con un obra inconfundiblemente mía: discreta, de culto, medio oculta, tal vez excéntrica, pero que me pertenece y está muy alejada ya del uniformado ejército de lo idéntico. Con todo, paso temporadas en las que recaigo ligeramente en el vampirismo de antaño.

EL Mal de Montano
Enrique Vila-Matas

sábado, 10 de julio de 2010

No te dirán que No


Biblioteca no menos fantasma, pero con la particularidad de que existe, de que puede ser visitada en cualquier momento, es la Biblioteca Brautigan, que se encuentra en Burlington, Estados Unidos. Esta biblioteca lleva su nombre en homenaje a Richard Brautigan, escritor underground norteamericano, autor de obras como El aborto, Willard y sus trofeos de bolos y La pesca de trucha en América.

La Biblioteca Brautigan reúne exclusivamente manuscritos que, habiendo sido rechazados por las editoriales a las que fueron presentados, nunca llegaron a publicarse. Esta biblioteca reúne sólo libros abortados. Quienes tengan manuscritos de esta clase y quieran enviarlos a la Biblioteca del No o Biblioteca Brautigan no tienen más que remitirlos a la población de Burlington, en Vermont, Estados Unidos. Sé de buena tinta- aunque allí sólo estén interesados en almacenar mala tinta- que ningún manuscrito es rechazado; allí son cuidados y exhibidos con el mayor placer y respeto.


Enrique Vila-Matas

Bartleby y Compañía

domingo, 4 de abril de 2010

Dublinesca

Encontré Dublinesca sencillamente genial. Fabulosa. Pero es que soy fan, ya se sabe. Me recordó a El Viaje Vertical. No sé, será por que los protagonistas son dos jubilados, dos catalanes que ven el final de su época, dos hombres que viajan al encuentro de su futuro.



Hora: Por la mañana
Lugar: El Rastro
Personajes: MrBlu y la Dama de Elche
Acción: Bajando por Ribera de Curtidores, apretujados y sin poder hablar de ningún tema importante, la cercanía de la gente impide cualquier intento de trascendentalidad. Caminan lo más rápido posible, caminan con ganas de llegar a los puestos de libros que estan en el parque. -Vaya sorpresa más interesante- dice mrBlu mientras agarra el libro sin ni siquiera preguntar por el precio.
Estilo: Festivo y Dominical
Estado del Cielo: Luminoso, ojos entrecerrados, tan luminoso como para maldecirse por haber roto sus gafas de sol. Si supiera rezar lo haría para que se desatara la tormenta que le permitiera abrir los ojos.

"...recuerda que el error máximo, encadenado a su afición a la bebida, fue siempre su necesidad de mostrar a los otros, sin paliativos, la parte más abyecta de su ser y que para ellos se esforzaba en decir en cada momento la verdad de lo que pensaba, doliera o no al que podía escucharla. Dando por supuesto que su parte encantadora era siempre visible, se esforzaba en que se viera la parte abyecta".

Enrique Vila-Matas; Dublinesca; Ed. Seix Barral

sábado, 19 de septiembre de 2009

Hoja en Blanco

Algunos que sufren para escribir unas cuantas líneas y otros....
" Entre los escritores antibartlebys destaca con luz propia la energía insensata de Georges Simenon, el más prolífico de los autores en lengua francesa de todos los tiempos. De 1919 a 1980 público 190 novelas con distintos pseudónimos, 193 con su nombre, 25 obras autobiográficas y más de un millar de cuentos, además de artículos periodísticos y una gran cantidad de volúmenes de dictados y escritos inéditos. En el año 1929, su comportamiento antibartleby roza la provocación: escribió 41 novelas"

Enrique Vila-Matas
Bartleby y Compañía

martes, 2 de junio de 2009

Bartleby y Compañía

Este libro es una colección de Notas a pie de página de un texto inexistente. Un híbrido entre el periodismo, la enciclopedia, los apuntes y anécdotas. Un libro que trata sobre los que no escriben. Sobre aquellos a los que la pulsión negativa, el No, el silencio, el mal endémico de la literatura (del arte!) hace efecto. ¿Por qué hacer arte?

Bartleby es un escribiente que trabaja en un oficina de Manhattan y que contesta a todo con un claro, sencillo y contundente “preferiría no hacerlo”. Claro, también es el protagonista de un cuento de Herman Melville. Y claro, el punto de partida de este libro.

Rulfo, Pynchon, Salinger, Kafka, Musil, Hofmannsthal, Walser, Duchamp, Pepín Bello. Artistas del NO. Por distintas vías, pero artistas atraídos por la pulsión negativa. Escritores que han preferido no hacerlo.

Escribir que no se puede escribir es escribir. Y el mérito de ciertos hombres consiste en escribir bien; el de otros consiste en no escribir.

Incluso “la energía insensata” de Simenon y su “comportamiento antibartleby que roza la provocación” tienen cabida. Mapa y guía de ruta para descubrir todos aquellos que autores que se deben leer. Autores con uno o dos libros, autores secretos o sencillamente ignorados.

218 páginas en la edición de bolsillo publicada en 2002 y creo recordar 7 euros.

viernes, 8 de mayo de 2009

Decálogo para Retardados

El Fan es alguien que admira, que sigue a alguien/algo o que es entusiasta de.
Yo añadiría que debe ser irracional, no aceptar la crítica, en definitiva, ser dogmático.
Se puede dejar de ser Fan de algo/alguien cuando se quiera aunque se pierde credibilidad. Por tanto se debe ser cuidadoso al escoger el objeto de admiración.
El Fan siempre aprobará cualquier acción de su ídolo y la defenderá hasta el absurdo, sobretodo si va borracho.
La actitud del Fan hacia otros Fans debe ser desconfiada y recelosa. Después de comprobar que los otros fans tienen su mismo nivel deben hermanarse. De lo contrario el falso Fan debe ser denunciado a otros Fans.
Para el Fan la violencia siempre es un camino para defender a sus ídolos.
Un Fan siempre es Fan desde antes que otros Fans supieran que existía el objeto de admiración.

Así que me declaro Fan de:

- Roberto Bolaño
- Enrique Vila-Matas
- J. D. Salinger
- Rodrigo Fresán
- Clint Eastwood
- Martin Scorcesse
- Wilco
- Jay Reatard

y de muchos más claro! pero de momento estos son los que estan más arriba....

Del último, Jay Reatard, aviso que me estoy haciendo Fan-Fanático tipo Chapman o Manson. Aunque sin el rollo de asesinar. Tiene un montón de singles, un par de tres discos, grupos anteriores, de colaboraciones (en su último disco Beck incluye una versión de Gamma Ray hecha por él!) en fin que es un bárbaro. O como Josete lo definió "El Azote de Memphis". Aunque falte mucho para que los seguidores de Jay Lindsen peregrinemos a la casa adoptiva de los Gasol como si fuésemos a Graceland siempre podremos decir que fuimos Fans.


miércoles, 26 de noviembre de 2008

Vila-Matas

Razones a favor:

- Lo sabe a todo.
- Al parecer se autoexilio (el exilio voluntario es un +1 en cualquier clasificación).
- Quiso ser un joven depresivo y deprimido.
- Me parto con sus frases y citas.
- Casi lo golpean por gritar: Viva Rimbaud! con su perfecto acento francés en un bar de mala muerte en Colombia rodeado por poetas colombianos (de mala muerte, supongo) estos entendieron Viva Rambo! (sí el de Stallone) y se apresuraron a rodearlo y demostrarle su "cariño" al que apoyaba al héroe gringo....
- Por que casi se tira desde la Torre Eiffel por culpa de los efectos del éxtasis.
- Firma dibujándose a si mismo con gabardina y sombrero.
- Esta obsesionado con los vampiros.
- Porque es un Dandy.
- Sus citas muchas veces son inventadas.
- Lo confundió la policía francesa con el terrorista Carlos más conocido como el Chacal
- y así.....

y claro por escribir: Bratleby y Compañia, El Viaje Vertical, El Mal de Montano y sobretodo Historia Abreviada de la Literatura Portátil.

Coda Aclaratoria: dice Vila-Matas que dice Jean de la Bruyère: "La gloria o el mérito de ciertos hombres consiste en escribir bien; el de otros consiste en no escribir".