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viernes, 7 de marzo de 2014

Primigenio

"Ya del título del libro de Attendu se desprende su tesis, es decir, que cada una de sus funciones y actividades no necesarias para la vida vegetativa, el cerebro es una fuente de problemas. Durante siglos, la opinión habitual ha considerado que la idiotez es un síntoma de degeneración del hombre; Attendu le da la vuelta al prejuicio secular y afirma que el idiota no es más que el prototipo humano primitivo, del cual sólo somos la versión corrompida, y por tanto sujeta a trastornos a pasiones y a vicios contra natura, que no afectan, sin embargo al auténtico cretino, al puro.
En su libro, el psiquiatra francés describe o propone el original Edén poblado de imbéciles: perezosos, torpes, con los ojos porcinos, mejillas amarillentas, labios abultados, lengua salida, voz baja y ronca, oído débil, el sexo irrelevante. Con expresión clásica, les llama les enfants du bon Dieu. Sus descendientes, impropiamente llamados hombres, tienden a alejarse cada vez más del modelo platónico o imbécil primigenio, impulsados hacia los dementes abismos del lenguaje, de la moral, del trabajo y del arte. De vez en cuando, se le concede a una madre afortunada parir un idiota, imagen nostálgica de la creación primera, en cuyo rostro aún , por una vez se refleja Dios"

La sinagoga de los iconoclastas
J. Rodolfo Wilcock

miércoles, 15 de febrero de 2012

Back To Happiness

De los muchos y variados Personajes que encontramos en la Magnífica, Genial e Inclonable "La Sinagoga de los Iconoclastas" destaca la figura de Aaron Rosenblum del que se nos dice que:

"Los utopistas no reparan en medios; con tal de hacer feliz al hombre están dispuestos a matarle, torturarle, incinerarle, exiliarle, exterelizarle, descartizarle, lobotomizarle, electrocutarle, enviarle a la guerra, bombardearle, etcétera: depende del plan. Reconforta pensar que, incluso sin plan, los hombres están y siempre estarán dispuestos a matar, torturar, incinerar, exiliar, esterelizar, descuartizar, bombardear, etcétera."

 Extraño comportamiento de nuestros antepasados, lo llamaban lectura

" Rosenblum había comenzado por preguntarse: ¿Cuál ha sido el período más feliz de la historia mundial? considerándose inglés, y como tal depositario de una tradición perfectamente definida, decidió que el período más feliz de la historia había sido el reino de Isabel, bajo la sabia conducción de Lord Burghley."

Me lo sé al derecho y al revés, dijo en alguna ocasión. Aqui lo demuestra

"Así que el plan de Back To Happiness era el siguiente: devolver el mundo a 1580. Abolir el carbón, las máquinas, los motores, la luz eléctrica, el maíz, el petróleo, el cinematógrafo, las carreteras asfaltadas, los periódicos, los Estados Unidos, los aviones, el voto, el gas, los papagayos, las motocicletas, los Derechos del Hombre, los tomates, los buques de vapor, la industria siderúrgica, la industria farmacéutica, Newton y la gravitación, Milton y Dickens, los pavos, la cirugía, los trenes, el aluminio, los museos, las anilinas, el guano, el celuloide, Bélgica, la dinamita, los fines de semana, el siglo XVII, el siglo XVIII, el siglo XIX y el siglo XX, la enseñanza obligatoria, los puentes de hierro, el tranvía, la artillería ligera, los desinfectantes, el café. El tabaco podía permanecer ya que Raleigh fumaba. "

La Sinagoga de los Iconoclastas
J. Rodolfo Wilcock

(Sin duda uno de los libros de cabecera de este Blog y También uno de nuestros escritores secretos Favoritos)

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Irrefutable

Socrates Schofield
Su existencia siempre ha planteado dudas. Del problema se han ocupado santo Tomás, san Anselmo, Descartes, Kant, Hume, Alvin Platinga. No ha sido el último Socrates Schofield, titular de la patente registrada en el U.S. Patent Office en 1914 con el número 1.087.186. El aparato de su invención consiste en dos hélices de latón montadas de manera que, girando lentamente cada una en torno a la otra y dentro de la otra, demuestran la existencia de Dios. De las cinco pruebas clásicas, ésta es la llamada prueba mecánica.
Rodolfo Wilcock
La Sinagoga de los Iconoclastas