Existe una Barcelona que se resiste a ser Una Ciudad Cosmopolita. Que se resiste a Macdonalizarse del todo. Existe una Barcelona que intenta ser algo más que un gigantesco museo, compuesto por casas imposibles, catedrales inacabables, estadios de fútbol y pebeteros olímpicos. Una Disneylandia habitada. Una mentira para que los turistas paseen en autobuses de dos plantas tomando las mismas fotografías una y otra vez. Tal vez algunas personas (probablemente los habitantes de Nueva Orleáns) digan que quiere ser una ciudad con Alma. Y no una aséptica ciudad donde cada Arquitecto quiere estampar su firma como parte del plan de expasión de su marca, donde no venga Woody Allen a hacer un publireportaje. Es como si entraras en un bar y estuviera demasiado nuevo, donde reconoces que el decorado es de Ikea y que incluso sabes el nombre de las lámparas y estanterías. Esa sensación.
Supongo que lo que quieren algunos es que siga siendo una ciudad llena de personas, de habituales, de lugareños.
Si alguno esta interesado en conocer, o al menos tratar, intuir, esa Barcelona lo mejor que puede hacer es leer a Casavella. Y ahora, a Javier Calvo.
Portada de Corona de Flores
"Corren los mejores tiempos, corren los peores tiempos, es la era de la sabiduría, es la era de la estupidez, es la época de la fe, es la época de la incredulidad, es el tiempo de la Luz, es el tiempo de la Oscuridad, es la primavera de la esperanza, es el invierno de la desesperación, lo tenemos todo por delante, no tenemos nada por delante, vamos todos directos al cielo, vamos todos directos al otro lugar."
Javier Calvo
Corona de Flores