Mostrando entradas con la etiqueta Madri madri. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Madri madri. Mostrar todas las entradas

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Pequeño Triunfo

Por ejemplo,

En Ventajas de viajar en tren de Orejudo, en determinado momento, la acción se sitúa en una calle de Madrid, una calle cercana a la plaza de toros, en una casa....pues se que esa calle es la calle Roma. En la novela no lo nombran pero TIENE que ser. Es un Pequeño Triunfo.

En 2666 se da un encuentro en Londres. El narrador se encuentra con un amigo que esta documentándose para su última novela. Una novela que sucede en Londres. Así que YO SÉ que ese es Rodrigo Fresán y que es una referencia a la novela Jardines de Kensington. Un Pequeño Triunfo.


Mientras leía El Reino me vino un golpe, uno de esos momentos en los que los ojos avanzan sobre las letras pero la cabeza vuela lejos, atando ideas, generando un Pequeño Triunfo. Y parece ser que lo que más me gusta es coleccionar Pequeños Triunfos, hallarlos, confeccionarlos, darles forma. Es claro que no tengo confirmación de que estas certezas sean tales*. Y esa es uno de los grandes logros, el avance definitivo, lo que coloca en cabeza a Pequeño Triunfo sobre cualquier otra afición que tenga. 

En De Vidas Ajenas, en su primera parte, la del tsunami, la más cercana a Carrere, literalmente no pude dejar de leer. En cambio la segunda se me hizo un tanto farragosa, algo pesada y repetitiva. Casi lo mismo que con El Reino pero: en determinado momento Pablo viaja a una pequeña población, en aquel viaje, un viaje muy importante (siempre según Carreré) donde la soledad y lo inhóspito hacen de Pablo un hombre más sabio y más fuerte en sus convicciones. Ese pequeño pueblo, arenoso y alejado se llama Cesarea... (Ojalá salga de aquí un Pequeño Triunfo, Ojalá!!!) 


*Como me gustaría volver a esa cafetería donde el camarero me pregunto que para que leía y no fui capaz de contestarle para conseguir Pequeños Triunfos, para que si no y dejarlo patitieso.

martes, 15 de septiembre de 2015

Ojito

Atención, no quiero que se me malinterprete: yo no soy como el Ojo Silva. Lo del Ojo Silva lo contó muy bien Roberto y yo no quiero, ni necesito inventarme que soy como él. Pero es indudable que muchas personas creerán que yo me estoy apropiando de la historia del Ojo, cambiándole tres detalles y diciendo que si tal y que si no se que. Bien, dicho esto, que cada uno entienda lo que quiera.

Andaba en esos días bastante perdido y eso que conocía la ciudad mejor que nunca. Creía necesitar de manera desesperada un amor que me volviera loco. En fin, que tenía veintipocos y anhelaba ser un maldito. Un maldito encantador. Un Perdedor de manual, uno de esos a los que le hacen películas y otros llevan camisetas con sus fotos. Un protagonista de una canción de Jonathan Richmann. Quieren incluir a Buckowski, ya les digo yo que no. Aunque bebía con desesperación ("licores fuertes como metal fundido") nunca me pude convertir en un desesperado: mi educación me lo ha impedido! El miedo esta arraigado con fuerza dentro de mí: nunca seré un holgazán! siempre buscaré trabajo! ahorraré cada vez que pueda! ascenderé en todos mis trabajos!

Pues eso, que andaba perdido y decía que si a todo, así que decidí que si, que iría a la fiesta. En la fiesta bebí y comí todo lo que pude para luego dedicarme a sentar cátedra sobre diversos asuntos. Aquí el problema, ya que dije, que los habitantes de determinado país eran violentos. Al momento, en una reacción pavloviana digna de estudio, todos los hombres de la fiesta (hombres que, claro, eran de ese país) querían enseñarme una lección por decir que eran violentos. Como no me quedaba otra salida que la Violencia, no me quedo más remedio que reafirmarme, subir la apuesta, les hice notar como su reacción era mi mayor argumento. Eso los enfureció aún más. Les dije que como así, que tranquilos, que al fin y al cabo todos eramos compatriotas. Eso los enfureció aún más.


¿Qué que me salvo? la desmedida afición por la violencia de mis compatriotas: dos de ellos tenían cazada una pelea por un asunto de faldas desde hace tiempo y enardecidos por el clima que yo había generado, decidieron ponerle fin al asunto: uno de ellos se metió a la cocina para salir cuchillo en mano (Cuchillo en Mano!!!) y clavárselo en el pecho al otro. La hoja se doblo y rompió sin llegar a hundirse, tan solo un puntazo, sangre muy líquida, camisa blanca y gritos de todos. 

El anfitrión, un venezolano atildado y envejecido prematuramente, se apresuro en echar a todo el mundo a la calle, no sin antes darme la razón y pegar unos cuantos gritos. En la calle unos se quedaron a esperar la ambulancia, entre ellos el agresor que en ese momento estaba extrañamente hermanado con el agredido, se abrazaban y se decían que lo sentían y que estaban juntos en esto (!!!). Yo aproveche el desconcierto para irme, rapidito, pies para que os quiero.


Había huido de la Violencia y ella me había encontrado. Yo tarde un poco más pero al final también lo logré. 
(Final Feliz, que este es un blog familiar, que esta no es la historia del Ojo Silva)

jueves, 14 de noviembre de 2013

Viajes

Cuando lo conocí él intentaba no convertirse en lo que termino siendo. Aunque esto sólo lo vine a comprender tiempo después, claro. Digo que intentaba no llegar a triunfar porque en ese triunfo residía su derrota. Esa victoria era desentenderse de todo Aquello que me Enseño (los discos, los libros, las películas) de las noches interminables de vodka y de las madrugadas aún más interminables de vodka (de la reserva secreta: el congelador del aristocrático piso familiar), olvidarse de ese anhelo loco por estar equivocado siempre. De ese Anhelo Loco por poder decir, ves como al estar equivocado yo tenía razón. 

Viajes y botines aunque parezca mentira es una buena combinación

Me grabó a un compilado en casete de Morralla Cósmica. Me asesoró legalmente en un despido (ojo! cuando era difícil que uno lo despidiesen), nos embarcamos en mil amanecidas y una vez fuimos bajados de un taxi al dudar de la honorabilidad del conductor (duda razonable tras varios miles de pesetas de taxímetro y un trecho largo aún por recorrer hasta nuestro destino) Luego pasaron esas cosas que algunos llaman La Vida y hasta hoy que:

Ahora asesora a un gobierno tercermundista sobre cosas complicadísimas. Extraña a sus hijos al estar fuera de casa por el trabajo. Vive en un pueblo de la sierra madrileña ("con quinientos vinilos y cerveza fría"). El vodka lo tienta a veces pero resiste. Me recomendó que leyese Viaje al final de la noche. 
Gracias

"cuando los grandes de este mundo comienzan a amarnos es porque van a convertirnos en carne de cañón"
Viaje al fin de la noche

"Decidí escribir para poder comprarme un apartamento"
Céline  

viernes, 24 de agosto de 2012

Mini

Llevo días atragantado. Me cuesta concentrarme. Por experiencias anteriores puedo decir que los síntomas son parecidos al del enamoramiento. Pienso constantemente ello. Planteo preguntas. Busco respuestas. Los caminos que se abren son enrevesados, oscuros, espinosos. No puedo dejarlo de lado. Me estoy convirtiendo en un Fanático. 


¿Qué oculta esa Mini-Persiana?
¿Cómo es la visión desde dentro?
¿Cómo un arquitecto llega a esa solución?
¿Qué pensó el fabricante de persianas?
¿Es una metáfora de la Vida?
¿Veo a través de una Mini-Persiana en mi vida?
¿Por qué la Grande esta cerrada?
¿Qué Misterio se esconde tras una Mini-Persiana?
¿Cuántas persianas y de que tamaño tenemos?

Demasiadas preguntas y, peor aún, más respuestas que llevan a más preguntas que llevan a más respuestas que llevan a más preguntas...

* Con la inestimable colaboración de la señorita Brunnen

miércoles, 4 de julio de 2012

Tramoyista

Pues resulta que si, que Santiago Lorenzo, es un gran Escritor. 

En Los Huerfanitos se muestra como un gran Tramoyista, un tipo capaz de montar un Tinglado de mucha entidad, un tipo que no teme montar varias tramas y llevarlas adelante. Y que decir de su uso del lenguaje, de su gusto por las palabras, una auténtica delicia.
Porque Los Huerfanitos no solo es una novela sobre Matar al Padre, no solo son Situaciones Hilarantes o Cuentas Pendientes que toda familia tiene, que lo es. (Y vaya si lo es!)
Es un canto (El capítulo 32 es una declaración de amor en toda regla) a todo aquello que vemos como sucumbe ante la inmediatez y la tecnología, es una oda al trabajo manual, al esfuerzo, a la experiencia (Los Guajardos!), experiencia que, claro, que como no, solo puede venir del trabajo, del error, de los años.

Así como en Los Millones el dinero (su exceso y su falta) eran el motor de la trama, en esta nueva novela también lo es. El dinero es el detonante pero nunca es el resultado.  Y también comparte el mismo tono hacia la ciudad, hacia Madrid y hacia su progresiva desaparición. Porque las ciudades se componen de esos lugares y personajes singulares y únicos, hijos de la situación y entorno, solamente posibles aquí, que vemos como desaparecen ante la Uniformidad Occidental, ante el establecimiento del Canon del Viajero Lonely Planet.

Tuve la suerte de poder comprarlo en la Feria del Libro y de que el señor Lorenzo me lo firmase (y regalase un soldadito, tal y como habían anunciado sus Editores, que haría). Intercambiamos algunas palabras (elogios por mi parte; agradecimientos por la suya). Es un tipo sonriente, que transmite cierta calma, como de aquél que sobrevive al naufragio y deja de preocuparse por la hipoteca, un hombre al que la frase final de Los Huerfanitos "Si los días malos del pasado les daban risa, es que no iban por mal camino" le sienta bien. Y no me cuesta verlo con una gran, gran Sonrisa.


*Como siempre la Edición es más que sobresaliente. Hermosisimas ilustraciones a cargo de Ricardo Cavolo y un Azul que alegra mi estantería. Blackie Books, señores, Blackie Books!

lunes, 18 de junio de 2012

Gotelé

Visión fugaz, entre los pliegues de la tela, como un fotograma a destiempo, un error de montaje.
Un fogonazo de negro entre las sombras.
Negro sobre negro, en la negra habitación, y que sin embargo deslumbra cegador.
Tinta negra que marca el camino, que esboza el mapa del tesoro.
Tinta indeleble, botín majestuoso, empresa corsaria.
Y pecas y lunares, en extraña disposición, lanzados por un Dios caprichoso, que invitaban a jugar, a unirlos con el dedo, a descubrir el dibujo final.
A equivocarse una y otra vez, para no parar de jugar, para perfeccionar el dibujo, afinar el trazo.
Mapa de las estrellas, de las constelaciones, atlas astronómico.
Que aparecían, titilaban de manera fulgurante, iluminando mi rostro, dilatando mis pupilas y un segundo después todo oscuro otra vez.
Piel blanca, blanquísma. Lienzo perfecto.
Tinta, pecas, lunares.
Negros y marrones.
Luz que se cuela por las rendijas.
Y su cadera que se amplifica, como una función de teatro chino, sobre la pared.
Y no me queda más remedio que pensar que no fue más que una visión.
Que fueron solo las sombras del insomnio, luces de la sinrazón, que se proyectaron sobre el gotelé.




lunes, 4 de junio de 2012

Millonarios

Siempre me ha gustado citar a Rambert en cuanto soy preguntado acerca de mis sentimientos sobre Madrid. Me parecía que dejaba bastante bien fijada mi posición. 
Con el tiempo he ido adquiriendo nuevas frases que siempre han reforzado esta tesis. Demasiadas tal vez para ponerme a escribirlas, pero escribiré la última que he incorporado "Ser un (ponga usted aquí el gentilicio que quiera) que vive en Madrid, no es más que una forma de ser Madrileño". 

Una de las mejores sensaciones al empezar un libro, es saber que te va a gustar. Ir avanzando y comprobando que era verdad. Ir engañando al sueño, despistando el hambre y alargando los parpadeos para no guillotinar las palabras, las frases. Ir calculando cuanto queda, y que que pena, que se acaba.

A uno del GRAPO le tocan 200 millones en la Lotería Primitiva. No puede cobrar el premio porque no tiene DNI

La lectura de Los Millones, una lectura arrebatada que, cumplió todos los requisitos arriba expuestos. Además cumplió la función de Magdalena Proustiana y abrió la caja de recuerdos de mi llegada a Madrid, a la calle Guindos, al horrible barrio de Valdeacederas, donde descubrimos las aceras estrechas, las paredes finísimas, la gente fea, los bares cada dos portales y los talleres cada tres. El proletariado gritón e ignorante pero noble y de disculpa fácil.  De baretos y comercio de barrio, de carniceros sabihondos. De yonkis. De pisos fríos muy fríos y de calor inaguantable.

Nuestro primer contacto con esta ciudad que Tanto nos da y Tan poco nos pide. 

Por favor, lean Los Millones, rianse y recuerden como eramos hace unos años (nosotros y la Ciudad, claro!) y como hemos remado para llegar hasta aqui. Y por supuesto dese el gusto de reir, que el humor, como todo sabemos, es la forma más legítima de expresar la verdad. 


jueves, 16 de febrero de 2012

Desacelerar

Volvía a casa con el corazón roto. En esas, comienzos de siglo, yo todavía tenía corazón suficiente para que me lo rompieran cada quince días. Así que volvía a casa andando y hablando solo. La situación empezaba a ser habitual, volver a casa hablando solo. Que si no la llamo nunca más, que si así es mejor, en fin, volviendo. Atardecía y todo era muy de película mala, de lagrimones de domingo por la tarde.


Despistado como iba no vi llegar a los dos jóvenes con camisa blanca de manga corta y corbata. Si, unos de esos jodidos misioneros de Utah que llevan un plaquita con su nombre en la pechera. Cualquiera que se halla haya visto en una situación similar sabrá que tienen una increíble capacidad para adoptar tu ritmo al caminar. Uno a cada lado. A pesar de mi tribulación, de mi ensimismamiento comenzaron que si esto, que si lo otro.


La verdad que se complementaban muy bien. Tenían un discurso muy elaborado y convincente. Lleno de silencios y con afirmaciones rotundas. En una de esas me dice uno: Dios Te Ama. Y el otro a continuación: Jesús Te Ama. Di un par de pasos más, dimos un par de pasos más, y les dije: pues es que ahora mismo No estoy para relaciones Serias. 

Desaceleraron y me dejaron volver.

viernes, 27 de enero de 2012

Can

Cada vez que el portero del Bayern intervenía el viejo ladraba. Daba dos o tres ladridos. Nos miraba y reía. Nos hacía cómplices de su broma. Y otra parada del portero y el viejo que ladraba, guau guau, aullaba. Y nosotros, sus cómplices, que no entendíamos nada. Llamar Perro a un jugador rival siempre es reconfortante, pero no hilarante o divertido. Aunque el viejo si que se lo pasaba en grande ladrando. El Madrid atacaba bastante y por tanto el portero intervenía sin parar, al igual que nuestro viejo chancero, que no paraba de ladrar y ladrar. 
Mediada la segunda parte todo el bar estaba ya harto. Pero solo el camarero fue capaz de decirle que porque estaba ladrando. ¿Kahn, no entiendes? Kahn, respondió. Todos esperamos en silencio. Kahn, perro en inglés, dijo moviendo la cabeza como diciendo si, y remato su broma con un ladrido. Kahn, volvió a repetir algo extrañado de que no nos partieramos de la risa.

Dr Dog
The World May Never Know
Siempre recomendados por Jesule y Chepe (Fundadores del Movimiento conocido como "Los Garcis de la Música") Los Doctor Perro harán las delicias de los amantes del Pop.

(Por si alguien esta interesado: el Madrid gano con un gol de Zidane. Fue un 10 de Marzo. Parecía que iba a ser una buena semana. Pero No)

lunes, 16 de mayo de 2011

Noviazgo

Pensándolo bien me pareció genial que aquél tipo me presentase a esa señora como su novia. Manten la Esperanza, me dije antes de dormir, si él lo ha logrado tú también.
(Realmente NO pensé nada de esto, pero escrito quedaba bastante bien. El monólogo interior es algo que al parecer me ha quedado como forma de expresión después de tantos años viendo telenovelas).



Ty Segall
Girlfriend

(Tengo puestas muchas esperanzas en este joven)

sábado, 26 de febrero de 2011

Rueda(r) y Rueda(r)

El mexicano no parecía mexicano. Su mexicanidad solo se apreciaba cuando estaba borracho. Y cuando hablaba. No solo por su acento, si no porque todo lo que me decía, yo ya lo había escuchado antes. Sus palabras, sus frases, todo lo que salía por su boca no eran más que canciones, viejas rancheras, en blanco y negro. Daba igual si estaba sobrio o borracho, el mexicano se ponía serio y me decía, tú, tú lo que tienes que hacer es rodar. Rodar y rodar. No me explico como.



Fats Domino
I'm Gonna be a Wheel Someday


lunes, 24 de enero de 2011

La Fiebre

El Famoso Día que Conocí la Soledad no estaba solo. Fue un 31 de Diciembre en la puerta del Sol. Las botellas de sidra volaban de un lado a otro de la plaza y abrían cabezas. Hacía frío y yo conocí a la Soledad en medio de mucha, muchísima, gente. Volví a casa andando. Solo llevaba unas Converse y una chaqueta de jean. Llore y pase frío como nunca en mi vida. Al otro día desperté y tenía fiebre.


La Lupe
Fiebre

(Recuerdo haber contado esta historia. Estaba desnudo y ella también. Me dijo que no le daba lástima)