miércoles, 5 de marzo de 2014
Móvil
jueves, 7 de junio de 2012
Lleno, por favor
lunes, 7 de mayo de 2012
La Famosa Anécdota
Pero antes:
Mr Blu,
jueves, 22 de marzo de 2012
Futuro Pasado
lunes, 24 de enero de 2011
La Fiebre
La Lupe
Fiebre
(Recuerdo haber contado esta historia. Estaba desnudo y ella también. Me dijo que no le daba lástima)
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Capicúa
martes, 23 de noviembre de 2010
Ojo Amoratado

Spring brings the rain,
With winter comes pain,
Every season has an end
lunes, 22 de noviembre de 2010
El Sesenta y Nueve
Demasiado pequeño, e inocente incluso, para dotar al número de sus connotaciones sexuales, jocosas o "picantonas" creyó que el número respondía a su capacidad para ser leído tanto al derecho como al revés y comenzó a utilizarlo con un éxito inesperado tanto a un lado como otro del Atlántico. Llegando incluso a crear un pequeña, es más pequeñísima, escuela de seguidores , que si bien en un principio se muestran escépticos y descreidos, luego se convierten con fervor y una pasión a entender de muchos exagerada.
- La página 69 es comienzo o final de un capítulo.
- En la página 69 matan a alguien de un navajazo.
- En la página 69 se produce un adulterio.
- La página 69 esta defectuosa o tiene errores de impresión.
El libro nunca debe ser comprado, si:
- En la página 69 no existen puntos y aparte.
- La página 69 se corresponde a una ilustración.
- En la página 69 predominan las frases subordinadas.
- En la página 69 se descubre el nombre del asesino.
Es verdad, hay gente que sigue estos pasos, como dicen algunos, a raja-tabla. Y son felices con sus compras (o hurtos).
SMS
lunes, 15 de noviembre de 2010
La Canción
Sé que algún día sucederá. No pierdo la esperanza de encontrarte.
jueves, 11 de noviembre de 2010
Patio de Columnas
Nos envió a una conferencia de Imre Kertész del cual nadie había escuchado nunca ni la más mínima palabra. Un señor mayor. Un tipo que había nacido en un país que ya no existía. Sobreviviente de los Nazis, de los Comunistas, de los Capitalistas. Lanzamiento mundial de su última novela (complicadísimo juego de espejos que alterna entre el ensayo, el teatro, las memorias). Canapes y bebidas. Periodistas de verdad y gente de alto copete.
Fuimos con el convencimiento de que no nos dejarían pasar. Decid que vais de parte mía, grito nuestro regordete profesor, bastante alterado ya que al parecer gozaba con un posible desbordamiento o colapso del evento. Y haced preguntas, dijo, mientras volvía a su curiosa costumbre de juguetear con sus manos en los bolsillos del pantalón. Viajamos en el metro todos juntos. Como un rebaño. Procuramos hacer mucho ruido y bromas soeces.

Un alumno levanto la mano y dijo "para mí la escritura es la Luz, ¿qué es para ti la escritura?" Menudo patán, pensé. No solo tuteaba a un señor mayor que ha ganado un Nobel sino que además había realizado un pregunta estúpida. El anciano, después de escuchar la traducción, hizo un gesto a medio camino entre imbécil y calla-asno. El alumno se levanto, sí, se levanto en medio del patio de columnas del Circulo de Bellas Artes, y grito "La Luz, la escritura es la Luz". Vi como el anciano escritor se inclino sobre su traductor, o editor, y juro que dijo en un perfecto español "a este lo gaseaba" pero nadie me ha creído nunca.
Como es de suponer este alumno se convirtió en una pequeña celebridad, obtuvo sobresaliente y sus opiniones pasaron a ser valoradas. Poco tiempo después deje la Universidad.
martes, 9 de noviembre de 2010
Diez Años
martes, 12 de octubre de 2010
Dálmata
miércoles, 25 de agosto de 2010
Piper Bill
Algo inútil se debío sentir. Por que por mucho que soplara la gaita no se podría escuchar por encima de los obuses y las balas y los lamentos y los sordos. Los sordos temporales y los sordos para toda la vida. Más de uno de los que estuvo presente, no lo vio ni lo escucho. Más de uno no cree que un loco desembarcara en Normandía tocando la gaita.
Bill Millin
lunes, 16 de agosto de 2010
Moraleja

lunes, 19 de julio de 2010
El Final
Conocí a una chica (muy guapa: yo la conozco) y como todo iba bien pues cada vez más tiempo juntos y por tanto más tiempo fuera de casa. Yo, como sabes, comparto piso, me dijo. Si, dije pero estaba claro que no lo sabía. Y ese fue el problema. Ese.
Bajo el tono, me miro, intento fijar sus ojos en los míos:
En un año y tres meses de relación nunca fui capaz de cagar en su casa. Un día lo hablamos. Y llorando ella y yo a mitad de camino entre la consternación y el constreñimiento decidimos que ya estaba bien.
No recuerdo el final de la historia. O no quiero recordarlo. Era tarde y hacía mucho calor. Y yo sudaba sin parar. Palabrita.
lunes, 31 de mayo de 2010
Salamanca

jueves, 22 de abril de 2010
Cometa Harley
sábado, 10 de abril de 2010
Fui
Yo tenía una amiga que era japonesa. Lo correcto es decir que yo tenía una amiga que es japonesa. Lo correcto es decir: yo tengo una amiga que es japonesa. En los últimos diez años nos hemos visto durante dos horas pero eso no importa. Nos reímos recordando el día que tuvimos que buscarla, a instancias de su madre, porque se cumplía un año de la muerte de Kurt Cobain y su okasan temía esa locura tan típica de los japoneses, que es suicidarse, que hiciera un harakiri amoroso-musical-adolescente.
Fuimos a las casas de otros amigos, corrimos al parque, intentamos adivinar lo que haría, vagamos por las calles cada vez más preocupados. La noche cae con rapidez en la ciudad corrupta y los parques invitan al delito. La oscuridad crece a gran velocidad y las sombras buscan, afanosas y ávidas, todos los rincones creando un manto de impunidad. Y la japonesita no aparece, nos deciamos los unos a los otros, como si repetirnos lo que ya sabíamos nos sirviera de algo. Volvamos al parque de la iglesia, debió decir alguien. Y para alla nos fuimos.
Nos vemos en Sol a las 17:30 fue lo que convenimos. Despúes, siempre despúes es cuando se piensa, pensé que tal vez, que seguramente, diez años, diez, harían imposible un encuentro. Diez años sin verse. Yo he cambiado por tanto ella habrá cambiado, pensé, mientras el sol me arañaba la cara y los sudores bajaban veloces por mi costado. Entonces la vi. A lo lejos, caminando, de la mano de un hombre, con gafas de sol, con el pelo largo, mayor y diferente. Que grande estás, fue su saludo junto a una inmensa sonrisa.
En el parque de la Iglesia la oscuridad era menos peligrosa, no porque los ladrones fueran temerosos de Dios, si no porque había un comercio, un supermercado abierto hasta las nueve. Sus pálidas luces de neón daban alergía a los hampones. Entonces la vimos. Su pelo corto, aunque no demasiado, de colores, rojo o amarillo o cobre o todos. Un vestido negro corto dejaba al aire sus delgadas piernas. Tirada en el suelo, caída por propia voluntad, como un niño pequeño que rueda por la ladera de la montaña. No recuerdo que dijo, a lo mejor nada, pero en su sonrisa, inmensa, se adivinaban los efectos del vino dulzón.

lunes, 5 de abril de 2010
M. J. C. (Michael Jackson Colombiano)

El caso es que veo el documental. Uno de esos documentales que pretenden rescatar el lado bueno del ser humano, buscar la mierda que brilla en el basurero. Y claro, era difícil encontrar algo rescatable en ese nido de hampones. Encontraron al arquitecto de los jardines del palacio presidencial, algún presentador de la televisión, un montón de niños, los llamados gamines. Y también, destacaba con fuerza inusual, la figura del Michael Jackson Colombiano. Una corrupta y drogada versión del cantante.

El Michael Jackson Colombiano no sé parecía en nada, en absolutamente nada, al Michael Jackson Americano. Eso si, guardaba fidelidad respecto al vestuario, las gafas de sol y el guante. Sus habilidades de baile, desde mi adolescente punto de vista, dejaban mucho que desear. Pero bueno para ser benevolentes, digamos que, el moonwalk lo hacía con decoro. Como un oráculo de Delfos catódico el reportaje actuó y en el vimos al Michael Jackson Americano, el que murió y el que tanto, tantísmo, termino pareciéndose al Michael Jackson Colombiano. Maldita sea.


