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viernes, 1 de abril de 2011

Paseo Español

Estoy con Chepe Prieto. Se acerca una espontánea y me dice que porque no he vuelto a pinchar. Le digo que soy Viejo. Además no leo el MondoSonoro. Eso sin contar, que no me sé la Onda de los Chavales Actuales. No soy Moderno. (es claro, que ella intentaba interrumpirme: sin éxito). Que hace rato no le doy al F5, que No sé que es lo que Mola. Aprovechando que paro para refrescarme el gaznate con cerveza, me dice, que le gustaba mucho cuando ponía Spanish Stroll. Razón No le falta a la guapa espontánea pienso algo teatralmente y me voy a dormir tarareandola.


Un temazo con ese toque LouReediano que a pocos le sale bien.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Capicúa

Cualquiera puede acercarse a hablar con ella. A veces ni siquiera es necesario invitarla a un vino. Te mirará y dirá: pobres de nosotros. Lo normal es contestar si, si señora. O tal vez quedarse callado, con ese silencio que invita a hablar al otro. Da igual ella terminara diciendo: mira que tocarnos vivir dos años capicúas. Si es la primera vez que escuchas esta teoría (ella lo sabrá, seguro) te dirá: 1991 y 2002 no hay cerebro humano que lo resista. Aquí las posibilidades son mucho más variadas pero lo recomendable es dejarla sola y salir a la calle, así haga frío, y no pensar en ello nunca más.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Acentazo

Enciendo la televisión para ver si así concilio el sueño (hecho de por si absurdo). Hace mucho calor y sudo mucho, mucho. Abro la ventana y no entra nada de aire solo ruido. Waterpolo, campeonato de algo, España contra Serbia. El mareo, a causa de todo el alcohol que he bebido, me impide ver el marcador, pero por la efusividad del narrador entiendo que esta en un palmo, que la victoria (épica) o la derrota (dolorosa e injusta) se decidirá en los últimos instantes. El narrador se emociona, hace inflexiones de voz, es didáctico y pasional, tiene un acento catalán que me gusta.

Oigo, por que ya he decidido cerrar los ojos, que Marvin Gaye se dispone a lanzar y a anotar, que Marvin Gaye esta jugando de lujo, que Marvin Gaye no sé cuanto y si se más. Intento incorporarme para ver el milagro, para presenciar (con esa cercanía ilusoria que nos permite la televisión). En un momento de lucidez etílica lo veo claro, hay dos detalles que impiden el milagro: Marvin Gaye es Americano (imposibilidad jurídica de jugar con España) y además esta Muerto (imposibilidad material). Al final empate.





(Para los interasados dormi mucho y muy bien, lo cual no me impidio despertarme con un dolor de cabeza tremendo y la sensación de haberme comido un cenicero lleno)

lunes, 22 de noviembre de 2010

El Sesenta y Nueve

Ante la magnitud de la obra iniciada el joven, se decidió por crear un método que, en algún modo, así fuera pequeño, facilitara su tarea. Como crear un método también se revelo como una tarea ardua, y que además requiere cierto tipo de ingenio que él sabe que no posee, opto por la vía más rápida, y a su entender recta, el copiar. Leyó una vez en un revista (Dinners Club Julio o Agosto de 1986 no recuerda con exactitud) acerca de un sencillo paso a realizar antes de decantarse por la compra (o hurto) de un libro: la lectura de la página 69. Regla que desde entonces, si bien con variaciones, siguió y sigue utilizando.

Demasiado pequeño, e inocente incluso, para dotar al número de sus connotaciones sexuales, jocosas o "picantonas" creyó que el número respondía a su capacidad para ser leído tanto al derecho como al revés y comenzó a utilizarlo con un éxito inesperado tanto a un lado como otro del Atlántico. Llegando incluso a crear un pequeña, es más pequeñísima, escuela de seguidores , que si bien en un principio se muestran escépticos y descreidos, luego se convierten con fervor y una pasión a entender de muchos exagerada.

El libro debe ser comprado siempre, si:
  • La página 69 es comienzo o final de un capítulo.
  • En la página 69 matan a alguien de un navajazo.
  • En la página 69 se produce un adulterio.
  • La página 69 esta defectuosa o tiene errores de impresión.

El libro nunca debe ser comprado, si:

  • En la página 69 no existen puntos y aparte.
  • La página 69 se corresponde a una ilustración.
  • En la página 69 predominan las frases subordinadas.
  • En la página 69 se descubre el nombre del asesino.

Es verdad, hay gente que sigue estos pasos, como dicen algunos, a raja-tabla. Y son felices con sus compras (o hurtos).


SMS

(Una historia cierta)
Ella me dejo en medio de un concierto. Me envío un mensaje de texto.
(Tremenda la poca sensibilidad con el arte por parte de algunas personas)


lunes, 15 de noviembre de 2010

La Canción

Como en un déjà-vu dentro de otro déjà-vu:
(Un día cualquiera en un sitio cualquiera)
- como el color?
- Si
- No, a ver, en serio dime
- ya te lo dije
- Dejame ver el DNI
- No.....tendrás que creerme
- como el color?
- Si (van dos)
- No puede ser
- (silencio)
- Será que te dicen así
- (silencio y cara de me-da-igual-si-no-me-crees)
- Como la canción?
Y entonces sucede, una y otra vez: canta la puta canción.
- (se ríe)
- (No, no es como esa canción)




Sé que algún día sucederá. No pierdo la esperanza de encontrarte.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Patio de Columnas

Su aspecto bonachón (algo regordete, barba entrecana, gafas redondas) se contraponía con su costumbre de violentar la moral de su alumnos. Por ejemplo, si un alumno se le acercaba con intención de recibir consejo o apoyo, tal vez ánimos, el tipo, se metía las manos en los bolsillos jugueteaba con las llaves que tuviera en los mismos y le decía ¿por qué escribe? pregunta válida pero sin lugar a dudas violenta y descarnada. Y si tal vez el joven aspirante superaba esta primera pregunta, el profesor le decía, algo así como "bueno, bueno, pero dígame ¿por qué cree que alguien deba leer alguna palabra suya?".



Nos envió a una conferencia de Imre Kertész del cual nadie había escuchado nunca ni la más mínima palabra. Un señor mayor. Un tipo que había nacido en un país que ya no existía. Sobreviviente de los Nazis, de los Comunistas, de los Capitalistas. Lanzamiento mundial de su última novela (complicadísimo juego de espejos que alterna entre el ensayo, el teatro, las memorias). Canapes y bebidas. Periodistas de verdad y gente de alto copete.

Fuimos con el convencimiento de que no nos dejarían pasar. Decid que vais de parte mía, grito nuestro regordete profesor, bastante alterado ya que al parecer gozaba con un posible desbordamiento o colapso del evento. Y haced preguntas, dijo, mientras volvía a su curiosa costumbre de juguetear con sus manos en los bolsillos del pantalón. Viajamos en el metro todos juntos. Como un rebaño. Procuramos hacer mucho ruido y bromas soeces.


Un alumno levanto la mano y dijo "para mí la escritura es la Luz, ¿qué es para ti la escritura?" Menudo patán, pensé. No solo tuteaba a un señor mayor que ha ganado un Nobel sino que además había realizado un pregunta estúpida. El anciano, después de escuchar la traducción, hizo un gesto a medio camino entre imbécil y calla-asno. El alumno se levanto, sí, se levanto en medio del patio de columnas del Circulo de Bellas Artes, y grito "La Luz, la escritura es la Luz". Vi como el anciano escritor se inclino sobre su traductor, o editor, y juro que dijo en un perfecto español "a este lo gaseaba" pero nadie me ha creído nunca.

Como es de suponer este alumno se convirtió en una pequeña celebridad, obtuvo sobresaliente y sus opiniones pasaron a ser valoradas. Poco tiempo después deje la Universidad.

martes, 9 de noviembre de 2010

Diez Años

Pues ya llevo Diez Años viviendo en Madrid. Me siguen diciendo que no pierdo el acento.

lunes, 16 de agosto de 2010

Moraleja

El ruido me hizo asomarme a la puerta. Miro hacia arriba, la calle es en cuesta. Veo a un señor cogido de la mano de un niño bajar corriendo. Padre e hijo, pensé. Pero no solo ir de la mano dificultaba la postura del padre, también el ímpetu del niño, un verdadero kamikaze, un Speddy González que intentaba correr más deprisa que lo que sus pequeñas piernas permiten. El padre intenta frenarlo. Cuando están como a media calle de distancia, es cuando descubro el verdadero motivo, la razón de la extraña postura del padre. Es un bastón, un bastón de ciego.
El niño no cede e intenta correr más y más. Y entonces sucede. Se caen al suelo y se dan un trompazo tremendo, caen con estrépito y no sin cierta comicidad (aunque sé que esta Prohibido reírse de un ciego que se cae). Se levantan y continúan su camino. El niño ya no corre y el padre ya no lo frena.

Esto sucedió en la calle del Olmo en Madrid. Cuando busco la moraleja no la encuentro. Y cuando creo encontrarla me da un ligero escalofrío.

lunes, 19 de julio de 2010

El Final


La historia es así, o por lo menos la recuerdo así. La historia es verdadera y como casi todas las historias verdaderas, comienza así:

yo tengo un amigo que me contó:

Pues resulta que no podía cagar por más que quisiera. Días y días. Porque desde pequeño siempre me ha pasado lo mismo: fuera de casa: nanay.

Durante gran parte de mi vida esto, como se puede intuir, no me causo ningún problema.


Conocí a una chica (muy guapa: yo la conozco) y como todo iba bien pues cada vez más tiempo juntos y por tanto más tiempo fuera de casa. Yo, como sabes, comparto piso, me dijo. Si, dije pero estaba claro que no lo sabía. Y ese fue el problema. Ese.

Bajo el tono, me miro, intento fijar sus ojos en los míos:

En un año y tres meses de relación nunca fui capaz de cagar en su casa. Un día lo hablamos. Y llorando ella y yo a mitad de camino entre la consternación y el constreñimiento decidimos que ya estaba bien.

No recuerdo el final de la historia. O no quiero recordarlo. Era tarde y hacía mucho calor. Y yo sudaba sin parar. Palabrita.

lunes, 12 de julio de 2010

Violinista

Porque era imposible no pensar en un violinista diabólico (bueno, en uno poseído) al ver el movimiento de sus brazos al golpear el balón.
Recuerdo ver llorar a un señor mayor. Yo era pequeño y creía que solo los bebés lloraban (llorábamos).
Porque no eran astronautas pero paseaban entre rascacielos agitando sus sombreros. Vistos desde arriba (Google Maps!) parecían abanicar o protegerse de los besos aéreos que les tiraban.
Afilados los rasgos, dicen que por la presión, por el estrés, otros dicen que es hambre pura y dura.

lunes, 31 de mayo de 2010

Salamanca

Hace de esta historia algún tiempo ya pero en mi recuerdo se mantiene fresca y reciente. Trabajaba de camarero. Servía copas en un antro poco iluminado. Me emborrachaba moderadamente. Intentaba ligar con las clientas. Me emborrachaba brutalmente. Intentaba ligar con mis compañeras. Y así.

Una noche una clienta, creo, intento ligar conmigo.

Ligona - Hola, ¿de donde eres?

MrBlu - Pueees ¿de donde crees?

Ligona - (silencio y sonrisa)

Mrblu - Soy de Bogotá. De Colombia. La capital.

Ligona - Pues yo soy de Salamanca

MrBlu - (silencio y sonrisa)

Ligona - Sabes lo que dicen de las de Salamanca

MrBlu - (silencio y cara de ni idea)

Ligona - Que la que no es Puta es Manca

MrBlu - (silencio, desconcierto, pánico, semi-erección)

Ligona - Y yo (agita las manos enfrente mío) tengo las dos manos.

MrBlu- (silencio, balbuceo, intento de sonrisa)

Ligona - (silencio, manos agitándose y sonar de pulseras)

MrBlu - (busco refugio entre las sombras del tugurio)


Qué cosas, no?

jueves, 20 de mayo de 2010

Under the Milky Way


Podemos entrar en el pantanoso terreno del debate musical y perdernos...pero en el del arte gráfico no hay ni la más mínima posibilidad: Soberbio!
Grande Sonia

sábado, 10 de abril de 2010

Fui

Pero es que acaso no sabe que día es hoy, fue la pregunta con la que me abofeteo. Tarde en responder, no por no saber que era miércoles, sino por la sorpresa, por la prisa, por el nerviosismo con que me interrogaba. No! el día, me solto casi gritando. Eso si que no lo sabía. Ni idea, dije mientras levantaba los brazos. Cinco de Abril, me dijo, cinco, repitió y espero a mi reacción. Probablemente me quede callado, subí los hombros, estire la cara, no hice nada. Tenemos que buscarla, fue lo que escuche mientras me esforzaba en alcanzarlo.




Yo tenía una amiga que era japonesa. Lo correcto es decir que yo tenía una amiga que es japonesa. Lo correcto es decir: yo tengo una amiga que es japonesa. En los últimos diez años nos hemos visto durante dos horas pero eso no importa. Nos reímos recordando el día que tuvimos que buscarla, a instancias de su madre, porque se cumplía un año de la muerte de Kurt Cobain y su okasan temía esa locura tan típica de los japoneses, que es suicidarse, que hiciera un harakiri amoroso-musical-adolescente.

Fuimos a las casas de otros amigos, corrimos al parque, intentamos adivinar lo que haría, vagamos por las calles cada vez más preocupados. La noche cae con rapidez en la ciudad corrupta y los parques invitan al delito. La oscuridad crece a gran velocidad y las sombras buscan, afanosas y ávidas, todos los rincones creando un manto de impunidad. Y la japonesita no aparece, nos deciamos los unos a los otros, como si repetirnos lo que ya sabíamos nos sirviera de algo. Volvamos al parque de la iglesia, debió decir alguien. Y para alla nos fuimos.


Nos vemos en Sol a las 17:30 fue lo que convenimos. Despúes, siempre despúes es cuando se piensa, pensé que tal vez, que seguramente, diez años, diez, harían imposible un encuentro. Diez años sin verse. Yo he cambiado por tanto ella habrá cambiado, pensé, mientras el sol me arañaba la cara y los sudores bajaban veloces por mi costado. Entonces la vi. A lo lejos, caminando, de la mano de un hombre, con gafas de sol, con el pelo largo, mayor y diferente. Que grande estás, fue su saludo junto a una inmensa sonrisa.

En el parque de la Iglesia la oscuridad era menos peligrosa, no porque los ladrones fueran temerosos de Dios, si no porque había un comercio, un supermercado abierto hasta las nueve. Sus pálidas luces de neón daban alergía a los hampones. Entonces la vimos. Su pelo corto, aunque no demasiado, de colores, rojo o amarillo o cobre o todos. Un vestido negro corto dejaba al aire sus delgadas piernas. Tirada en el suelo, caída por propia voluntad, como un niño pequeño que rueda por la ladera de la montaña. No recuerdo que dijo, a lo mejor nada, pero en su sonrisa, inmensa, se adivinaban los efectos del vino dulzón.



Fuimos jóvenes y bellos y también felices. Invencibles e incorruptos. Paseamos, corrimos y buscamos. Bailamos, bailamos y bailamos hasta que nuestro sudor se condensaba en el techo y nos volvía a caer encima. Todo eso fui. Fuimos. Nos dijimos todo eso.

viernes, 26 de marzo de 2010

Céntrica Cafetería

Durante algún tiempo seguía en la prensa, y guardaba los recortes, de algunos escritores que me entusiasmaban. Así me ahorraba algunos euros o me ahorraba el engorroso trámite de robarme algún libro de recopilación de crónicas. El caso era ahorrar. Una vez, un artículo me gusto en especial, es más, me emociono. Entre otras muchas cosas contaba el sitio donde la había escrito. Una céntrica cafetería.
El lunes fui a la cafetería con el propósito secreto de encontrarme con el escritor. El plan estaba destinado al fracaso desde un comienzo ya que yo no sabía como era físicamente. Pero sin embargo estuve yendo a desayunar durante toda la semana. Luego supe, en el transcurso de esa semana y gracias a las conversaciones con los habituales de la zona, que era una de las que tenía el dueño. A las ínfimas posibilidades de éxito de mi plan, por si fuera poco, había que dividirlas.
A modo de despedida, y porque no decirlo, harto de tener que hacer un viaje de siete estaciones y un transbordo en el metro, decidí hacer la última visita. Ya noté cierto revuelo según me acercaba y al llegar en vez, de los mendigos, yonquis, prostitutas y algún abuelo que a esa hora inundan la zona, estaban los bomberos y muchos curiosos que observaban como se quemaba la céntrica cafetería. Lo que faltaba, me dije.

Algunas semanas despúes leyendo el periódico me encontré con un artículo en donde el escritor relataba como la cafetería donde escribía habitualmente se había quemado. Y no solo eso sino que además él había estado en la puerta "asistiendo, junto con los consternados vecinos y viandantes, lo inútiles esfuerzos de los bomberos". Ese recorte no me emociono. Ni siquiera lo guarde.
Me ha venido este recuerdo a la cabeza despúes de la lectura de "Sin Noticias de Gurb" de Eduardo Mendoza que tan amablemente me fue regalado.

lunes, 7 de diciembre de 2009

La Creciente


"un grande nubarron se alza en el cielo,
ya se aproxima una fuerte tormenta"

asi comienza una de las cumbres del Vallenato. Apocalíptica visión del hombre frente a la naturaleza descontrolada, equiparada a la fuerza del amor que corre por las venas (e imagino que litros y litros de aguardiente) de un hombre...

La lluvia de madrileña me da rabia, mucha rabia. Espero con paciencia la temporada de lluvias y lo que viene a caer, es una agüita tímida, que no destruye nada a su paso y que ni siquiera obliga a buscar refugio...

"al mar sereno se vuelve violento
parece una gigante marejada"

También puede ser que haber vivido en una ciudad donde llueve todos los días, asi sea un ratico (pero como cae, oiga!) influye, o el haberme leído demasiadas veces el libro aquel donde llueve en Macondo durante cuatro años...

"Los ríos se desbordan por la creciente
y sus aguas corren desenfrenadas
y al verte yo no puedo detenerme
soy como un loco que duerme
y al momento despertara"



lunes, 16 de noviembre de 2009

¿Qué es ser Francés?

Por supuesto que no lo sé. Pero el camino de la sabiduría se deja transitar. En concreto yo vi la luz en el autobús 49.
Señora Anciana 1 - siéntese hombre
Treintañero con muletas - No, tranquila. Estoy bien.
Señora Anciana 2 - Siéntese aqui.
Treintañero con muletas - No, no de verdad que estoy bien.
Señora Anciana 3 - Siéntese aqui
Treintañero con muletas - Gracias gracias pero no, de verdad - visiblemente agobiado-
Señora Anciana 1 - que este asiento esta reservado para gente con muletas, siéntese hombre
Treintañero con muletas - Me bajo ya, en la siguiente gracias - agobiadísimo -
Espontánea - hay que ver...solo la gente mayor ofrece el sitio
Señora Anciana 2 - Es que...
Señora Anciana 1 - No es de recibo la actitud de los jóvenes
Treintañero con muletas - (se baja del autobús con dificultad y resignado a caminar)
Espontánea 2 - Que también hay gente mayor muy maleducada, oiga
Anciana 3 - yo siempre cedo el sitio
Cuarentona muy desmejorada - No todos los jóvenes (!¡) somos iguales...
Espontánea - me hierve la sangre...
Y así el 49 siguio avanzando por Valdeacederas, amenizado en su interior por una conversación en la que la mitad del autobús estaba involucrada y yo (de pie en todo momento, claro!) supe que esto es ser madrileño.
Aproximación Salvaje al pueblo Francés