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miércoles, 26 de marzo de 2014

Perdiditos

A raíz de los acontecimientos relacionados con el vuelo 815 de Oceanic Airlines y la implatación del protocolo de actuación ISO-9005, las nuevas mesas de radar XZ-01 y la geolocalización por radar se creía superado un problema tan sencillo como el perder un avión. Pero se pierden.
En plena fiebre tecnológica, justo antes de que los autos de The Jetsons se empezarán a comercializar, e inspirados con seguridad en el buen resultado que el chip perruno había arrojado a comienzos del siglo, miles de humanos se lanzaron a implantarse plaquitas de silicio con una única finalidad: no perderse. Pero se perdieron.


La reconstrucción del Pasado (territorio mítico, indetectable, isla en movimiento) es un ejercicio de Fe no muy lejano a pedirle abundancia de dinero a San Pancracio. De un gris espeso, el pasado no solo se mueve si no que se compone de una mezcla brumosa de sentimientos y negación del horrible Yo que fuimos, impenetrable a ojos del que recuerda. Necesitamos de un ojo ajeno, un satélite que haya girado en torno a nosotros, un gps sentimental. Y así y todo: a saber.


¿Puedo contarle mi vida? No. Tengo que pedirle a ella que me la cuente, mi vida, mi vida. 

El alma del controlador aéreo 
Justo Navarro

miércoles, 11 de diciembre de 2013

In The House

Lo más difícil es no escribir una entrada con algún pie de página o distintas caligrafías. Una vez superado esto (me tomo varios días no se crean) seguimos adelante


La casa de hojas es un libro de miedo. Y asusta.
La casa de hojas es una matrioska. De muchas muñecas, muchísimas.
La casa de hojas es un juego. Tiene más niveles que el Candy Crush.
La casa de hojas es tú casa. Y la mía, claro.
La casa de hojas es un libro precioso. E impresionante.

La casa es aquello que nos impide cerrar los ojos, que nos lleva a leer una página más. La casa es el frío en los dedos al escribir de madrugada, al leer a la intemperie. La casa es aquello que nos arrebata, que nos quema. Es ese éxtasis que no se compra, esa obsesión que cabalga. Ese tam-tam que retumba, que baja por la montaña, que se parece tanto al palpitar nervioso del fracaso, del éxito. La casa es todo aquello que no es casa. La casa soy yo.

Detalle de la página 135. Notese como Sartre se convierte en Satre ¿será esta una clave más de lectura?

Coda aclaratoria
Ninguna lectura se queda en la numeración de las paginas pero pocas lecturas ofrecen tan amplio margen para, a voluntad del lector, alargar, profundizar o sumergirse en la historia que nos propone. La casa de hojas crea todo su universo. Es tal y tan abrumadora la cantidad de referencias reales o ficticias (¿qué más da?) en las que se soporta que negar la existencia de la casa, del manuscrito, la película fuera del libro es un absurdo.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Viajes

Cuando lo conocí él intentaba no convertirse en lo que termino siendo. Aunque esto sólo lo vine a comprender tiempo después, claro. Digo que intentaba no llegar a triunfar porque en ese triunfo residía su derrota. Esa victoria era desentenderse de todo Aquello que me Enseño (los discos, los libros, las películas) de las noches interminables de vodka y de las madrugadas aún más interminables de vodka (de la reserva secreta: el congelador del aristocrático piso familiar), olvidarse de ese anhelo loco por estar equivocado siempre. De ese Anhelo Loco por poder decir, ves como al estar equivocado yo tenía razón. 

Viajes y botines aunque parezca mentira es una buena combinación

Me grabó a un compilado en casete de Morralla Cósmica. Me asesoró legalmente en un despido (ojo! cuando era difícil que uno lo despidiesen), nos embarcamos en mil amanecidas y una vez fuimos bajados de un taxi al dudar de la honorabilidad del conductor (duda razonable tras varios miles de pesetas de taxímetro y un trecho largo aún por recorrer hasta nuestro destino) Luego pasaron esas cosas que algunos llaman La Vida y hasta hoy que:

Ahora asesora a un gobierno tercermundista sobre cosas complicadísimas. Extraña a sus hijos al estar fuera de casa por el trabajo. Vive en un pueblo de la sierra madrileña ("con quinientos vinilos y cerveza fría"). El vodka lo tienta a veces pero resiste. Me recomendó que leyese Viaje al final de la noche. 
Gracias

"cuando los grandes de este mundo comienzan a amarnos es porque van a convertirnos en carne de cañón"
Viaje al fin de la noche

"Decidí escribir para poder comprarme un apartamento"
Céline  

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Canada

La memoria vaya artefacto más engañoso (y 2)

Suponga que el tipo que recibió el brutal balonazo en la cabeza un día intenta dejar de ser el tipo que recibió el brutal balonazo en la cabeza. Dejar de serlo es muy complicado, ya ha fallado en varias ocasiones. Se hace un promesa: será el último intento. Los anteriores fracasos lo han llevado a sitios muchos peores que donde empezó. Al fin de cuentas Mikasa no está tan mal, piensa. 

Idea un plan sencillo: romperle la jeta a alguien. 


Escoge su víctima. Lo golpea con toda su fuerza, con toda la rabia, imaginando que es un balón gigantesco, un Mikasa mojado, un golazo por la escuadra. El golpe no hace todo lo que tenía que hacer. El futuro Niño-Que-Recibio-Un-Puñetazo-Brutal se recompone y le propina una soberana paliza. Mikasa ensangrentado y rojo de rabia y de sangre (la nariz parece un tomate reseco) sólo es capaz de gritar a modo de amenaza: Mi Papa atraco un banco! mi Papa atraco un banco!*

Tenía razón: Mikasa no estaba tan mal.  



La historia anterior es totalmente Cierta y me vino a la cabeza tras la lectura de Canada de Richard Ford el cuál recomiendo a todo aquél que sienta simpatía por las voces tiernas, que descubren el mundo y su ignorancia sin miedo, que se extrañan de lo raro que es todo o mejor, de como lo más sencillo es tremendamente complicado.

*La historia de Mikasa es muy Cierta. Sólo he tenido que acomodar un poco los momentos y los personajes. Pero es Ciertísima.

viernes, 20 de septiembre de 2013

DesbarajustaDos

"En cambio, nosotros nos rebelamos contra lo que no nos gusta y, francamente, como lo que gusta a unos desagrada a otros, el acuerdo no es posible, pero aún puede pasar algo peor: que una supuesta solución desagrade a unos y a otros. Ésa fue ni más ni menos, la causa y el origen de la guerra española.
La República fallo, pero de eso ya hablaremos después" 

Ferra Planes 
El desbarajuste

A menudo, aupados en ese mantra que es Las Dos Españas, nos encontramos a algunos que nos dicen: la Guerra Civil No Ha Terminado. Aquí empieza un debate farragoso, de vena del cuello hinchada, lleno de medias verdades, nos lo saltamos (siiiii, alborozo en la sala). Pero los pondremos de acuerdo: lo que si amigos, lo que si es seguro, es que la Guerra Española no ha sido bien contada. 


Que gustazo leer El Desbarajuste. Las memorias de Ferran Planes. Las memorias de Su Guerra. Las memorias de su República. Las memorias de su Exilio. Memorias ciertas y tristes pero llenas de humor. Alegrías que no fueron y viajes sin retorno que terminaron donde empezaron. Memorias sin medallas. Memorias que originalmente iban a llamarse La Coña (que dos títulos más sensacionales)

No encontrarán héroes impolutos, almas cándidas, benefactores magnánimos. Tampoco los hay que desayunan niños crudos o que acarician gatos mientras planean el fin del mundo. Encontrarán gente que vio por su vida antes que por sus ideales. Verán ustedes soldados sin armas, cañones disparados para disipar el tedio, algunos que prefirieron robar jamones a quemar iglesias. Gente, vecinos. Usted querido lector. Y yo, claro. Las dos Españas famosas. 

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Tecla

“Los libros solo tienen dos olores: el olor a nuevo, que es bueno, y el olor a usado, que es mejor”, Ray Bradbury.
 
Una noche en el club o aquello que decidimos Ser. O no Ser, que es parecido pero no igual. Una noche en el club habla de pulsiones que esperan tranquilas, latentes, agazapadas. De vidas que fuimos con la misma cara, con menos canas. Una noche en el club, sólo una más, oímos que piensan (si, oímos que piensan, como por telepatía, como en los sueños), oímos que piensan todos aquellos derrotados.
 
 
Una noche en el club de Christian Gailly no llega a las ciento cincuenta páginas. Y muchas de sus frases son repetidas (frases drónicas, que sirven de anclaje, ritmo! ritmo!). Un libro breve que es la bomba. Un hombre inclinado sobre un piano (¿o sobre un teclado?). Una puerta que se cierra y pierdes el tren. Un teclado que suena. Una voz (¿un maullido?) que acompaña. Dio con la tecla, pienso (¿el pianista? ¿el escritor?)
 
Una noche en el club paso a ser mío por tan sólo dos euros. Di con la tecla, claro.

martes, 16 de julio de 2013

Extraño

El problema que tengo con Todo lo que una tarde murió con las bicicletas de Llucia Ramis es que leí la contraportada. Un error de principiante y por el cuál es justo que sea castigado. 
El libro nos lo presentan como el retorno de una treintañera exitosa y brillante al hogar materno al quedarse en el paro. Indagar en su pasado para preguntarse por lo que la vida le había prometido....


Esperábamos encontrarnos ante un Angry Young Women, una voz dispuesta a desgañitarse, a reventar tímpanos. Pero no.

Desde el primer momento la visión de la protagonista sobre su presente y su futuro es inexistente. Bucea en un esplendoroso pasado familiar (historias románticas, abuelas adelantadas a su época, madres maravillosas, casas hermosas) y en la paulatina decadencia económica familiar. Como en todas las familias los secretos laten, aguardan tranquilos a ser rescatados para cuando ya no duelan. Y en ese registro se mueve muy bien Ramis, en el del pasado, en el de la reconstrucción

Como libro de memorias, funciona muy bien. Como crónica generacional, nunca. 

*En el extraño prólogo (uno de esos donde el que lo escribe se afana en demostrar conexiones intelectuales y decir que él sabe mucho) que firma el también Palmesano Llop, afirma que este es uno de los pocos libros de esta generación donde No se encuentra la huella de Bolaño. Lo dicho, un prólogo extraño.  

jueves, 11 de julio de 2013

Borrar

Probablemente ustedes también conozcan a algunos de esos, ejem, fornidos, resabiados y todavía juveniles cuarentones que insisten en contarle cosas a uno de su "época". Partidos épicos, hazañas inverosímiles, retrasmisiones transoceánicas, encestadores voraces, apellidos impronunciables. Da igual quién cuente las historias, las batallitas, siempre aparecerá, todos dirán Yugolasvia.



Soñé con elefantes de Ivica Djikic nos sitúa en el lejano y extraño reino de Croacia. Donde un pasado reciente muy doloroso ha dado paso a la corrupción y la barbarie.  Una extraña mezcla de afán civilizatorio y actualizada Ley del Talión, han llevado a sus habitantes a mirar siempre para otro lado, a no saber. A hacer constantemente cuentas no ya de lo que pueden ganar, si no de aquello que pueden perder. Croacia/Yugoslavia es tan irreal, tan lejana:

"En este país siempre existe un motivo secreto, sucio o bajo para hacer el bien. ¿Por qué este hace esto? Nadie hace nada llevado por motivos generosos o sinceros. Siempre resulta que uno es el primo o el padrino, siempre se trata de fastidiar a alguien, abierta o solapadamente. Siempre resulta que eran compañeros de colegio, o que sus padres iba juntos a bailar, siempre se trata de devolver el favor, las viejas deudas, el dinero, la vanidad, la revancha, la envidia "    


La historia se escribe todos los días, es una de esas frases contundentes y siempre ciertas. Pero es aún más lapidaria, cierta y cortante es esta otra, la historia la borran todos los días. 
Sin duda la palabra Yugoslavia también aparecerá en mis historias de cuarentón.

martes, 25 de junio de 2013

Rectitud

Una de las muchas cualidades que no poseo y que insisten en atribuirme es la de ser un Habilidoso de la Pelea Callejera. Mi tamaño, un espectáculo en ciertas latitudes tropicales, me granjeo la Fama, sin tener la necesidad arriesgar la recta línea de mi nariz. Afortunadamente.
Y así, fui salvando los días, días largos donde el mundo giraba varias veces, en el Barrio. 


Corrimos hacia el rumor que alertaba de la Pelea, hacia nuestra ración diaria de violencia juvenil. Pero, cuando llegamos, aquello no era justo ni divertido. Alguien propuso buscar a otro contrincante, algo más parejo. Empezaron a llegar, como tiburones alertados por el olor a sangre, más y más Muchachos del Barrio. Sentí las manos en mi espalda, el empujón, y oí la aprobación. Mi falta de edad se compensaba con mi mayor tamaño , razonaban los pequeños aspirantes a hampones investidos de un extraño sentido de la justicia.

Aquello era el final de la Rectitud Nasal. No había salida. Todo el Mundo estaba mirando. Y las piernas me temblaban tanto que supe que no me servirían para correr. No me quedaba otra que decirle adiós a mi narizita. Por lo menos un patada en los huevos se iba a llevar eso lo tenía claro. Y un mordisco. Apreté los puños y lo oí claramente, no no mucha diferencia, lo va a matar. Y otras manos que me sacaron del círculo mientras me decían que tranquilo, que fresco. 

De inmediato empecé a jalear a los contrincantes. 


Hay momentos en la vida donde la seguridad de que todo será así siempre, hace que el Presente se convierta en una masa sólida, palpable. Todo es Presente. Eso es The Wanderers. Presente y vértigo. Chicas y Música. Amigos. Los Amigos. El Grupo. Hermanos para siempre. Una masa sólida, impenetrable, que nos mantiene a salvo de la Vida que está tan tranquila esperándonos sabiendo que el triunfo final le pertenece a ella. A nosotros, jóvenes en ese entonces, sólo nos salva nuestra ignorancia. Y que cada día es una vida entera. 
The Wanderers ha cumplido todas las (altísimas) expectativas que teníamos depositadas en él. Clásico Instantáneo. Richard Price, Jefazo.

miércoles, 19 de junio de 2013

Astracanada



Hará un par de años que leí Fabulosas Narraciones por Historias. De inmediato (todo lo inmediato que la lectura permite) supe que estaba ante otra cosa. No sólo me parecía que el escritor me era cercano, sino que cometía el Horrible Pecado de hacer reír. Y por si fuera poco su interpretación del pasado no solo era posible, incluso era más suculenta que la versión que ha llegado a nuestros días. Una sensación similar a la que experimente con Historia Abreviada de la Literatura Portátil de Vila-Matas o Todas las Almas de Javier Marías.  
Un momento de descanso es una historia sobre la amistad, sobre los campus universitarios, sobre las relaciones padre hijo. Es una historia Orejudiana, llena de versiones contradictorias y complementarias, con reflexiones lacerantes disimuladas en situaciones chabacanas. Donde el autor nos cuenta su "exilio" y como en él se hizo escritor. (A lo mejor esa es la fuente de su desapego a la historia oficial!). Es un libro que como Ventajas de Viajar en Tren descoloca y desborda. Un libro (y un autor! recomendamos sus columnas de opinión!) que nos obliga a estar atentos. A seguirle la pista de cerca, de cerquita. 

"La universidad española, donde yo trabajé mucho tiempo antes de marcharme a Inglaterra, no solo es mediocre y corrupta, es también inverosímil. ¿Nunca se ha parado a pensar por qué apenas se han escrito novelas de campus en español? Yo se lo voy a decir: porque es imposible escribir una novela sobre la universidad española, que sea elegante y además verosímil"
Un Momento de Descanso 
Antonio Orejudo

Esperando una Astracanada sobre la clase política (no podría salir nada más, no?) estimado Antonio, deseándola!!!

viernes, 14 de junio de 2013

Almorzar

No sabes, no tienes ni idea, cuál será el resultado. Es fácil, solo tienes que unir los puntos, siguiendo el orden numérico. Del uno, al dos, luego el tres y así. 
Ahora se complica todo un poco más:
La misma pregunta siempre. La misma persona responde. Las respuestas varían. Cada punto a unir es una repuesta. 
El resultado:
Tú. O al menos una imagen que todos convenimos en que te representa.


En los libros de (todo el mundo en pie) Evelio Rosero siempre encontramos ese momento álgido, ese desarrollo, esa explicación,  que se nos presenta como una nebulosa onírica, una aparición etílica, una extraña realidad. Un momento Dimensión Desconocida, donde el desconcierto es la norma. 
Aquí ya me lo invento: 
es normal y lógico que un hombre culto, de letras, viajado, en definitiva: un pensador, encuentre que la lógica respuesta a la sinrazón en que todo un país se ha sumergido sea consecuencia de una mala borrachera, de esas de reventarse el hocico, de una de esas pesadillas donde caes al vacío. 

Evelio Rosero es nuestro escritor colombiano favorito

martes, 11 de junio de 2013

Truculencia

Me preguntaba un buen amigo de esta casa (El Último Aristócrata!) si Capturado era "oscuro y truculento" porque de ser así estaría interesado. No tardo en responder que si (pero tenía que haberle preguntado que que pensaba de Walter White o de los personajes en Punto de No Retorno, una oportunidad para demostrar cuanto sé desaprovechada, es una lástima!)


Capturado es una carrera contrarreloj. Un esfuerzo, último, por hacer una buena acción. No en línea recta, claro. Requiebros, frenazos. El tiempo se acaba, las preguntas también. Las respuestas que llegan no son las que se quieren oír, o peor aún, nos llevan a formular otras preguntas. ¿Todo vale por una buena causa? la respuesta, aunque la sabemos, procuramos no pronunciarla en público.

Aficionados del thriller y del Giro Argumental aquí encontrareis una dosis reconcentrada y revitalizante! 

domingo, 9 de junio de 2013

Punzada

Instiputo, bravucones, lambiscones, putos, chingao, escuincle, encueradas, gañanes, mantecoso, soplamocos, huevón, mamacitas, bocota, chingadera, pendejete, babosos, tronadas, pinche, zapes, rufián, estupidazo, hocicón, mamoneando, tarugo, catarriento, nalgasmiadas, barboncito culero, tragar camote, aventón, maleante, carne de presidio, bigotón piturrín, mofle, piernuda, güey, putitos, rompemadres, hipnotista caleturiento, pendejete, fuchi, guacarear, cabaretero, galancitos trinadores, atrabancado, pirujas, yombina, mamonear, tambo, guangas, culeao talentoso, punzada.

"Yo diría que a mi edad soy demasiado viejo para tener que estar entre hombres que se pican el culo a toda hora y se sacan la reata a media clase, cuando no se la jalan y se vienen, o hasta se van al baño y se echan la mano. Y ni modo de contarle eso a Alicia. Ni siquiera a Xavier. Quiero un colegio mixto, eso es todo"

La edad de la Punzada
Xavier Velasco

viernes, 7 de junio de 2013

La Masacre de Jonestown

La primera vez que oí hablar de la masacre de Jonestown fue a raíz de los Davidianos y todo lo que paso en Wako, Texas (Wako, dígase ue-i-ko, siempre se tiene que rematar con lo de Texas, dígase tek-sas. Es una ciudad con apellido, no vaya a ser que la confundamos con otra ue-i-ko) a mediado de los noventa. Una secta. Un Líder. Unos locos. Unos muertos. 


Jim Jones. Prodigios y milagros de un predicador apocalíptico. El título ya lo dice todo. El que quiera saber más del Reverendo lo tiene fácil. Las búsquedas arrojaran abundante material gráfico, de vídeo y audio. Especialmente sobrecogedor son las últimas palabras del reverendo, mientras hace que más de novecientas personas se envenenen y cometan lo que su anfetamínico y paranoide cerebro quiere: Un Suicidio Revolucionario.    


Lo edita esa editorial, que bajo la apariencia de una sociedad secreta, se dedica a revelar los mejores secretos de su tiempo, La Felguera. Una de las ventajas de habérselo comprado directamente a ellos es que te hacen llegar la Última Voluntad y Testamento del Templo de la Gente. 79/100 leo en la esquina superior derecha. Mi firma parece poco precio para lo que se me ofrece: La Vida Eterna.

jueves, 6 de junio de 2013

In Crescendo

Me acercaba los domingos y le preguntaba por determinado libro que acaba de salir, por tal autor que estaba en todas las reseñas. Me miraba, como tantas otras veces que le había hecho la pregunta, y me respondía, que era Él o Ella, y que lo reconocías desde la primera línea. Esa respuesta me encantaba ya que de ella se infería que el el librero, un lector voraz, concienzudo y de largo recorrido, suponía en mi una cantidad de lecturas desorbitadas. Como no era plan disgustarlo, yo decía que que bueno, que siendo así me lo llevaba.
Este método, altamente eficaz y no patentado, tiene sus limitaciones, claro. El dinero y el tiempo que puedas dedicar a leer principalmente. Pero la más importante radica en la ignorancia del que pregunta. Así el tipo puede estar años sin saber de la existencia de Rafael Chirbes. Y peor aún, una vez sabida su existencia no haber hecho nada para solucionarlo. 


La calidad es Mimoun es inversamente proporcional a su extensión. En apenas ciento y poco páginas, Chirbes desarrolla un inquietante, malsano e irresistible escenario. Una historia marcada por un destino extraño desde el inicio ("Cuando tome la precipitada decisión de vivir en Marruecos"), llena de personajes silenciosos que nos hacen pensar en aquellos desgraciados que se apuntaban a la Legión Extranjera en el fin del mundo (La Guyana!) con el fin de escapar de secreto atroz. Situada en un lugar inhóspito, hermoso y peligroso, a juego con sus moradores. Escrita con la agobiante sensación de una resaca in crescendo, como un tambor, un tamtam que se aproxima, que avisa de la llegada de la batalla, del Momento.

No dudamos que leeremos todo lo de Chirbes.  

viernes, 31 de mayo de 2013

Erase una vez Lolita

Pues resulta que no, que no me había leído Lolita. Y como no, como no me iba a sorprender!, con el aguzado y mordaz humor de Humbert Humbert. Un monstruo, un infame, un cerdo depredador. Pero gracioso que le vamos a hacer. Un observador notarial de la cultura americana. Un adjetivador como pocos ("pantorrilluda"). Un ser repulsivo que nos hace sonreír. ¿Empatía?¿Comprensión? No. Pero Nabokov nos lleva hasta muy cerca.

También me sorprendió Lolita, Dolores, Dolly. Por alguna extraña circunstancia que no alcanzó a comprender, aunque sospecho de la televisión y el cine, me figuraba a la Nínfula como una beldad que volvía loco a cualquiera que tuviese la desdicha de cruzarse en su camino. Una actitud buscada y propiciada por la misma niña, que sabedora del brutal influjo al que sometía a los hombres, abusaba de su condición para conseguir toda clase de caprichos. Pues después de leer las casi cuatrocientas páginas sigo buscando a esa pre-púber por que en mi edición No aparece.

 Suponemos que nos los tenía puestos a la hora de escribir, pero a saber....

Y por último la constatación página a página de, no solo estar ante una Obra Maestra, si no que el escritor es poseedor de una sabiduría Arcana, Catedralicia. Un saber de otra época, de códigos desaparecidos ya, de versos recitados en medio de borracheras, de alusiones constantes, de ser transmisor de una Cultura. Capaz de jugar en varios idiomas, de transmutar e inventar palabras. En definitiva de un Genio. 

Un libro Diez, valiente, divertido, trágico, de esos que van a batallar sabiendo previamente que van a ser derrotados.

lunes, 27 de mayo de 2013

Dígalo Fuerte

"-Déjame que te diga una cosa, God-frey: si vamos a andar por ahí escuchando esta puta música de nenas, será mejor que me bajé los pantalones para dejarte que me la chupes.
Dicho lo cual, Leonard buscó en la guantera algo más estimulante, y acabó sacando una casete de Big Star que le gustaba mucho."


De Jeffrey Eugenides somos absolutamente Incondicionales desde que tuvimos la inmensa suerte de leer las vírgenes suicidas (un libro Top, como diría un famoso entrenador). Con Middlesex nos volvió a maravillar. Y ahora, 
Y ahora se marca una Historia de Amor. 
Un Amor tremendo. Un triángulo astillado. Amor incondicional. Amor equivocado. Locuras de Amor y Amor de locos. Un caleidoscopio de emociones, de situaciones. Demostración de poderío y sabiduría del señor Eugenides.


Dígalo conmigo y dígalo fuerte: Eu-Ge-Nides. Tres veces en ayunas cada día y verá que bien le va! 

jueves, 23 de mayo de 2013

Di-Fens, Di-Fens

Que un Resultado no lo explica todo lo sabe cualquier aficionado al deporte. Siempre existe un tiro al palo, uno que se sale de dentro, una tuerca mal apretada en boxes, un casi, un huy!, que explican mejor el resultado, que dan sentido a la frialdad de las cifras. Incluso análisis posteriores que explican malestares, fiebres, pequeñas lesiones, enfados personales, una táctica fantástica. Adornos que redondeen la cuadricula numérica. 

En el béisbol  el deporte americano por excelencia, el deporte de las estadísticas, de los cromos, el del pequeño Tim bateando un homerun que los hace campeones estatales, dedos inmensos de gomaespuma que apuntan al cielo, de las gorras y el himno antes de cada partido. En el béisbol en la frialdad del resultado, sin los sudores del esfuerzo, como parte del marcador esta una E que señala y marca los Errores cometidos por cada equipo. Como parte fundamental del resultado, como esencia misma del juego. El Error.


Para disfrutar con El Arte de la Defensa no hay que saber nada de innings, shortstops, del síndrome de Steve Blass, de los campus universitarios, de batidos hiperprotéicos, tesis doctorales o Herman Melville. Porque como todas las buenas historias esta no se circunscribe a un terreno exclusivo. La armonía con que la historia se desliza, con un swing hermoso de los que rompen el viento produciendo un sonido amenazante, nos llevan a un terreno familiar, al de los juegos, al del deporte que no es más que la vida con menos reglas, algo más simple.

No nos extraña que la HBO comprase los derechos audiovisuales y nos relamemos con lo que puede ser el producto final. 
* Pregunta Para Subir La Nota ¿Por qué el deporte (el que sea) es prácticamente inexistente en la literatura española? (y no como tema principal, no libros de deporte, si no obras donde el deporte sea parte importante del desarrollo)

lunes, 29 de abril de 2013

El Cantante

Me dice Jesús Alvarez (Regidor de la Coqueta Radiocity Discos) que se le viene el primer Dylan (o Elvis)  a la cabeza. A mí se me viene Brian corriendo por la montaña, desesperado tratando de demostrar que no es ÉL.


El Cantante de Gospel trata de eso y de mucho más. Trata de saber quién somos, de remar contra esa corriente que nos arrastra hacia nuestro pasado, de Matar al Padre, de la Justicia y la Verdad, de las masas, del miedo a la libertad, de las bajas pasiones, del egoísmo. De no saber quién queremos ser. De la ignorancia y el fanatismo. De los Márgenes. De esos bordes fangosos que se hacen en los caminos más transitados

El debut de Harry Crews es apabullante. Un ejercicio de solidez. Una demostración de recursos. Un bello libro escrito y ambientado en medio de una sordidez poética, donde la lluvia no es más que barro y el amor un polvo en el asiento trasero del coche. La justicia el alivio a las bajas pasiones. Y los monstruos, los monstruos no son más que el reflejo en el espejo.

Urgente y necesaria: hágase un Favor: léela. 
(Si algún loco sigue el consejo anterior hágase otro favor: NO lea el prólogo. En todo caso puede hojearlo después de haber leído el libro)

martes, 5 de marzo de 2013

Campeones

Lo que parecía imposible sucedió: un muchacho del pueblo se acaba de coronar Campeón del Mundo. El sentido de la solidaridad, bastante desarrollado entre los pobres, hizo que todos se sintieran parte del triunfo. No, parte no, todos eran campeones. Se sentían plenos, grandes, invencibles. En cuanto la euforia y las endorfinas fueron cediendo se dijeron que no, que no querían volver a sus vidas, que querían estar pletóricos, exultantes, querían tener el cinturón en sus manos. El alcohol empezó a circular.


Situada en Atlantic City y con mafiosos, prostitutas y boxeadores por medio, Luna de Casino, nos trae a uno de esos Perdedores de la vida con los que es imposible no simpatizar, Antonhy Russo. Uno de tantos que un día despierta y se ve de protagonista de una mala película, de un bodrio insufrible, que para más inri no es otra cosa que su Vida.

Todas las tramas del libro se tensan y como las cuerdas del cuadrilátero devuelven al boxeador a la lucha. Los muertos, los planes frustrados, las oportunidades perdidas, los recuerdos imborrables golpean sobre el lector en una profusión de ganchos y croches, buscando hundir los nudillos, hacer daño. Y lo hacen. Y como sus protagonistas no podemos huir, no podemos dejar el combate, seguimos leyendo. Esperando el knock out. Y llega, claro que llega.


Todavía estaba aturdido. La pelea había sido dura y el vuelo de vuelta largo. La multitud de caras, de ojos brillantes, de mujeres gritando ¡campeón! ¡campeón!, los periodistas hablando de hazaña, todo ayudaba al sentimiento de irrealidad, de anestesiamiento, de caminar por un decorado de cartón piedra. No tardaría en volver a la realidad cuando le contaron lo que debía.  Era mucho más que la bolsa que había cobrado.

El pueblo entero había bailado, bebido y comido a su costa, pidiendo fiado a su nombre, durante varios días para celebrar que por fin, después de tanto sufrimiento, eran Campeones.