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jueves, 8 de mayo de 2014

Carnicero

El gremio de carniceros protesto enérgicamente contra lo que ellos consideraban "una identificación negativa del colectivo por parte de los medios generalistas*". También es cierto que, por mucho que protestaran, el tipo lo mato a cuchilladas y que se dedicaba a destazar puercos y vacas en el matadero municipal. Ah! es que era carnicero, dijeron todos en el pueblo, como si aquello explicase a modo de analisis del CSI la furia, el ángulo de entrada, la sangre a borbotones, las trayectorias mortales de necesidad.

Que sepamos nadie protesto, ni enérgicamente ni de manera pausada, por la posible vinculación del gremio de los productores de cine y televisión con oscuras tramas de chantaje mediante grabaciones audiovisuales que dejaban al descubierto homosexualidades latentes, dobles vidas y que exigían dinero y más dinero a pobres infelices que trabajaban como carniceros. 

En el pueblo que todo se sabe, se oyó decir que que raro, que era buen esposo, buen padre, buen carnicero. Que todo era muy extraño, pero a saber lo que hay detrás de cada puerta. También alguno dijo que por mucho chantaje que le hicieran, catorce puñaladas eran muchas. Y que claro, que quien lo manda a hacer vídeos de esos, que algo se debió tomar. Si es que era buen muchacho, buen esposo, buen carnicero decían y decían. 

*La prensa deportiva siempre se ha mostrado muy beligerante con el gremio Carnicero denominando así a todo tipo de violentos defensas, patilludos centrocampistas y toscos delanteros.

viernes, 14 de junio de 2013

Almorzar

No sabes, no tienes ni idea, cuál será el resultado. Es fácil, solo tienes que unir los puntos, siguiendo el orden numérico. Del uno, al dos, luego el tres y así. 
Ahora se complica todo un poco más:
La misma pregunta siempre. La misma persona responde. Las respuestas varían. Cada punto a unir es una repuesta. 
El resultado:
Tú. O al menos una imagen que todos convenimos en que te representa.


En los libros de (todo el mundo en pie) Evelio Rosero siempre encontramos ese momento álgido, ese desarrollo, esa explicación,  que se nos presenta como una nebulosa onírica, una aparición etílica, una extraña realidad. Un momento Dimensión Desconocida, donde el desconcierto es la norma. 
Aquí ya me lo invento: 
es normal y lógico que un hombre culto, de letras, viajado, en definitiva: un pensador, encuentre que la lógica respuesta a la sinrazón en que todo un país se ha sumergido sea consecuencia de una mala borrachera, de esas de reventarse el hocico, de una de esas pesadillas donde caes al vacío. 

Evelio Rosero es nuestro escritor colombiano favorito

miércoles, 20 de febrero de 2013

Punto de No Retorno

Una vez conocí a un tipo que había vivido en Ciudad del Cabo ("Queip Tounnn" decía con ese acento de borracho estando sobrio que tanto me gusta). Leí "Desgracia" de Coetzee. El único jugador blanco de los Surafricanos en el Mundial del 98 (un central bastante paquete, por cierto). Bryan Habana. John Carlin y la almibarada y mesiánica "El Factor Humano". España ganado el mundial de fútbol. Las putas vuvuzelas. Pistorius y sus prótesis. El éxito de Rodríguez. Y Mandela, claro. Poco más acerca de Suráfrica.

 Foto cortesía de C.M.F.

Una Suráfrica despiadada y malsana. Estratificada y parcelada. Una población llena de rencores y desconfianza y que sin el tutelaje de Mandela se empieza a agrietar. Donde el sida, las pistolas, el crack y la ignorancia se mezclan. Roger Smith no da tregua, no hace guiños. Muestra la putrefacción y descomposición de una sociedad. En determinado momento se advierte en los ojos de los protagonistas que han alcanzado el "punto de no retorno" donde se quedan vacíos, donde todo da igual, donde solo la muerte puede ser el resultado. Tras la lectura de Diablos de Polvo nos quedamos con la sensación de que Suráfrica entera esta en el Punto de No Retorno.

Recomendada para todos aquellos que les gusta la novela negra, tienen el estómago bien asentado y no se encariñan con los personajes.

martes, 19 de febrero de 2013

Hemática

Crímenes y Culpa, aunque los leí en orden inverso, son las dos primeras obras de Ferdinand Von Schirach un abogado al que suponemos gran prestigio, trajes caros, zapatos a medida y buen gusto con el vino. Pequeñas historias donde aquello que llaman la condición humana se refleja, donde descubrimos que la diferencia entre los culpables y los inocentes se separa por una coma, un espacio en blanco o sencillamente un destello de sol. (y no se olviden de un Buen Abogado, Claro!)


Decía un profesor que tuve que la única diferencia entre un preso y él, era que a él no lo habían pillado todavía. Parecía un chiste y nos reíamos.

Recomendado para aquellos que disfrutan de la novela negra, de la literatura hemática y de las historias cortas (De hecho ese es su (bendito) único problema). De las soluciones ingeniosas y que no sufren por saber al culpable en libertad.