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viernes, 25 de noviembre de 2016

México. Una aproximación.

Los colombianos ricos quieren ser europeos, la clase media gringa y los pobres mexicanos.




Entonces insiste, repite la pregunta:
- ¿por qué mataste a Dios?
- Lo maté porque era de Badajoz.
Y añado, sonriendo de una manera infinitamente seria, evocando antiguas alegrías secretas de Moctezuma: 
- es que soy de Veracruz

Lejos de Veracruz
Enrique Vila-Matas


- Ningún mexicano conocía a otro mexicano, y cuando un mexicano mataba a alguien (lo cual pasaba a menudo), normalmente era su mejor amigo

American Smoke
Viajes al final de la luz
Iain Sinclair


Tenochtitlan (a.k.a.) México D.F. (a.k.a.) Ciudad de México (a.k.a.) Distrito Federal (a.k.a.) D.F. y -coming soon, diría Jean-Baptiste- (a.k.a.) Nueva Tenochtitlan del Temblor

Mantra 
Rodrigo Fresán


Poco a poco los presidentes de México serán cada vez más altos. Antes era impensable. Un presidente de México solía llegarle, en el mejor de los casos, al hombro a un presidente de América. A veces la cebeza de un presidente de México apenas estaba unos centímetros por encima del ombligo de un presidente de los nuestros. Esa era la tradición.

2666
Roberto Bolaño


- A nosotros en México no nos enseñan todos esos primores. A nosotros, solo nos enseñan a matar. Y tal vez ni eso. Nos contratan porque ya sabemos matar. No somos expertos , sino aficionados.

El complot mongol
Rafael Bernal

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Pequeño Triunfo

Por ejemplo,

En Ventajas de viajar en tren de Orejudo, en determinado momento, la acción se sitúa en una calle de Madrid, una calle cercana a la plaza de toros, en una casa....pues se que esa calle es la calle Roma. En la novela no lo nombran pero TIENE que ser. Es un Pequeño Triunfo.

En 2666 se da un encuentro en Londres. El narrador se encuentra con un amigo que esta documentándose para su última novela. Una novela que sucede en Londres. Así que YO SÉ que ese es Rodrigo Fresán y que es una referencia a la novela Jardines de Kensington. Un Pequeño Triunfo.


Mientras leía El Reino me vino un golpe, uno de esos momentos en los que los ojos avanzan sobre las letras pero la cabeza vuela lejos, atando ideas, generando un Pequeño Triunfo. Y parece ser que lo que más me gusta es coleccionar Pequeños Triunfos, hallarlos, confeccionarlos, darles forma. Es claro que no tengo confirmación de que estas certezas sean tales*. Y esa es uno de los grandes logros, el avance definitivo, lo que coloca en cabeza a Pequeño Triunfo sobre cualquier otra afición que tenga. 

En De Vidas Ajenas, en su primera parte, la del tsunami, la más cercana a Carrere, literalmente no pude dejar de leer. En cambio la segunda se me hizo un tanto farragosa, algo pesada y repetitiva. Casi lo mismo que con El Reino pero: en determinado momento Pablo viaja a una pequeña población, en aquel viaje, un viaje muy importante (siempre según Carreré) donde la soledad y lo inhóspito hacen de Pablo un hombre más sabio y más fuerte en sus convicciones. Ese pequeño pueblo, arenoso y alejado se llama Cesarea... (Ojalá salga de aquí un Pequeño Triunfo, Ojalá!!!) 


*Como me gustaría volver a esa cafetería donde el camarero me pregunto que para que leía y no fui capaz de contestarle para conseguir Pequeños Triunfos, para que si no y dejarlo patitieso.

martes, 15 de septiembre de 2015

Ojito

Atención, no quiero que se me malinterprete: yo no soy como el Ojo Silva. Lo del Ojo Silva lo contó muy bien Roberto y yo no quiero, ni necesito inventarme que soy como él. Pero es indudable que muchas personas creerán que yo me estoy apropiando de la historia del Ojo, cambiándole tres detalles y diciendo que si tal y que si no se que. Bien, dicho esto, que cada uno entienda lo que quiera.

Andaba en esos días bastante perdido y eso que conocía la ciudad mejor que nunca. Creía necesitar de manera desesperada un amor que me volviera loco. En fin, que tenía veintipocos y anhelaba ser un maldito. Un maldito encantador. Un Perdedor de manual, uno de esos a los que le hacen películas y otros llevan camisetas con sus fotos. Un protagonista de una canción de Jonathan Richmann. Quieren incluir a Buckowski, ya les digo yo que no. Aunque bebía con desesperación ("licores fuertes como metal fundido") nunca me pude convertir en un desesperado: mi educación me lo ha impedido! El miedo esta arraigado con fuerza dentro de mí: nunca seré un holgazán! siempre buscaré trabajo! ahorraré cada vez que pueda! ascenderé en todos mis trabajos!

Pues eso, que andaba perdido y decía que si a todo, así que decidí que si, que iría a la fiesta. En la fiesta bebí y comí todo lo que pude para luego dedicarme a sentar cátedra sobre diversos asuntos. Aquí el problema, ya que dije, que los habitantes de determinado país eran violentos. Al momento, en una reacción pavloviana digna de estudio, todos los hombres de la fiesta (hombres que, claro, eran de ese país) querían enseñarme una lección por decir que eran violentos. Como no me quedaba otra salida que la Violencia, no me quedo más remedio que reafirmarme, subir la apuesta, les hice notar como su reacción era mi mayor argumento. Eso los enfureció aún más. Les dije que como así, que tranquilos, que al fin y al cabo todos eramos compatriotas. Eso los enfureció aún más.


¿Qué que me salvo? la desmedida afición por la violencia de mis compatriotas: dos de ellos tenían cazada una pelea por un asunto de faldas desde hace tiempo y enardecidos por el clima que yo había generado, decidieron ponerle fin al asunto: uno de ellos se metió a la cocina para salir cuchillo en mano (Cuchillo en Mano!!!) y clavárselo en el pecho al otro. La hoja se doblo y rompió sin llegar a hundirse, tan solo un puntazo, sangre muy líquida, camisa blanca y gritos de todos. 

El anfitrión, un venezolano atildado y envejecido prematuramente, se apresuro en echar a todo el mundo a la calle, no sin antes darme la razón y pegar unos cuantos gritos. En la calle unos se quedaron a esperar la ambulancia, entre ellos el agresor que en ese momento estaba extrañamente hermanado con el agredido, se abrazaban y se decían que lo sentían y que estaban juntos en esto (!!!). Yo aproveche el desconcierto para irme, rapidito, pies para que os quiero.


Había huido de la Violencia y ella me había encontrado. Yo tarde un poco más pero al final también lo logré. 
(Final Feliz, que este es un blog familiar, que esta no es la historia del Ojo Silva)

jueves, 9 de octubre de 2014

Fate

Sirva este párrafo como declaración de principios, como vuelta al ruedo. (Leída de nuevo La parte de Fate es Magistral) 

"Yo lo que digo es que hay que leer libros. El pastor sabe que lo que digo es la verdad. Lean libros de autores negros. Y de autoras negras. Pero no se queden ahí. Ésa es mi aportación de esta noche. Cuando uno lee jamás pierde el tiempo. Yo en la cárcel leía. Allí me puse a leer. Mucho. Devoraba los libros como si fueran costillas de cerdo picantes. En las cárceles la luz se apaga muy pronto. Uno se mete en su cama y escucha ruido. Pasos. Gritos. Como si la cárcel en lugar de estar en California estuviera en el interior del planeta Mercurio, que es el planeta más cercano al sol. Sientes frío y calor al mismo tiempo y ésa es la señal más clara de que te sientes solo o estás enfermo. Uno intenta, por descontado, pensar en otras cosas, en cosas bonitas, pero no siempre. A veces, algún vigilante instalado en la garita interior enciende una lámpara y un rayo de luz de esa lámpara roza los barrotes de tu celda. A mi me ocurrió infinidad de veces. La luz de una lámpara mal colocada o los fluorescentes de la galería superior o de la galería vecina. Entonces cogía mi libro y lo aproximaba a la luz y me ponía a leer. Con dificultad, pues las letras y los párrafos parecían enloquecidos o atemorizados por esa atmósfera mercurial y subterránea. Pero igual leía y leía, a veces con una rapidez desconcertante hasta para mí mismo y a veces con gran lentitud, como si cada frase o palabra fuera un manjar para todo mi cuerpo, no solamente para mi cerebro. Y así me podía estar horas, sin importarme el sueño o el hecho incontestable de que estaba preso por haberme preocupado por mis hermanos, a la mayoría de los cuales les importaba un pimiento el que yo me pudriera o no. Yo sabía que estaba haciendo útil. Eso era lo importante" 

La parte de Fate 
2666
Roberto Bolaño

lunes, 14 de abril de 2014

Salinger

El escritor Marco Antonio Palacios nos daba las claves del éxito en la literatura. Y nos hablaba claramente de los beneficios (esa columna de opinión semanal, esa columna como gran reconocimiento, como Fin Máximo). Desafortunadamente el señor Salinger ya era mayorcito para haberle hecho caso. 


Salinger, Salinger, Salinger. El ermitaño del bunker. El cascarrabias del paraguas. El Bartleby. El joven prodigioso que escribió El guardián entre el Centeno en medio de la guerra. El amante de las jovencitas. El Peter Pan putero. El padre nefasto. El hijo de puta que no siguió publicando a pesar de que todos los necesitamos.  
Mucha luz aporta el documental SALINGER 
Salinger

*Aquellos que escriben la historia están condenados a no vivir la suya* (Huber Moisa) 

miércoles, 29 de mayo de 2013

Correos(o)

El estruendoso y achicharrado sonido del timbre me sobresalto. Cartero, dijo. Más catálogos de muebles y ofertas de embutidos para nuestro buzón, pensé mientras volvía al sofá.


Entre las ventajas de mudarse de ciudad esta la de ser un turista-residente. Un tipo que obligado por su "recién llegadez" tiene que ir a sitios donde los autóctonos no van, entre otros motivos, porque esta lleno de turistas. Así, se da la extraña circunstancia de que un novel en la ciudad pueda sorprender a los lugareños indicándoles lo impresionante que es tal sitio, lo bonita que es aquella plaza o que no son tan caros los cafés en esos bares tan modernos. (Aquí el turista-residente suele equivocarse ya que esos bares Siempre son caros).
Pues resulta que yo me encuentro en una situación de ese estilo. Vago por calles que ya me suenan. Me pierdo en plazas muy parecidas. Asisto ojiplático al espectáculo del amanecer mediterráneo. Intento descifrar las explicaciones de las marquesinas de los autobuses. Compruebo aliviado que hay el Corte Inglés. Y, como no, dedico buena parte del día a entrar en bares. Bares de todo tipo.

Un hombre toma el micrófono y comienza a hablar y yo me digo que aquí algo no va bien. Miro a ambos lados y veo cabezas que asienten. Cuando da las gracias por venir sé que la encerrona será grande. La maldita costumbre de no pagar al instante me impide escapar. Mi natural inclinación al alcohol me impide dejar la cerveza por la mitad. De la mesa de al lado se levanta un hombre al que le faltan unos veinte centímetros de altura. El poeta reivindicativo, entiendo que dicen. Dinamita social, creo oír. Conciencia moral, me parece escuchar. No estoy seguro de lo que oigo, mi juicio esta alterado, soy un manojo de nervios. Mi condición de turista-residente me ha llevado a Un Recital de Poesía. Una res pidiendo hora en el Matadero. Otra cerveza, ordene con señas sabiendo que lo que vendría necesitaría alcohol. Mucho alcohol. Alea Jacta Est.


Estaba a punto de ponerme a escribir una entrada sobre la condición de turista-residente cuando sonó el timbre, también brutal e inmisericorde, de casa. La lentitud del ascensor y las nueve plantas de distancia habían hecho que me olvidase del primer timbrazo. La ilusión por recibir algo que no fuera un recordatorio del banco o la factura del teléfono me hubiese hecho firmar lo que fuese. Me entrego un paquete con forma de libro. La sensación de ser observado por el cartero me obligo a mirarlo a la cara. Era él, el Poeta Reivindicativo.

El falso bardo creyó reconocer en mí a uno de los suyos. Pensé en los Escritores Bárbaros. Pensé dar un violento portazo que le rompiese las gafas. En huir (pero ¿a donde? si no conozco esta ciudad!)  No hice nada. Firme aquí, me dijo cómplice.

*¿cuánto tiempo durará la condición de turista-residente?

lunes, 4 de marzo de 2013

Personajes Minúsculos

Los Mercaderes del Che y ese Sensacional subtítulo Grandes Hazañas de Personajes Minúsculos, nos abre la puerta a una sucesión de personajes y situaciones extraordinarias. A saber: el Rey de los Afrobolivianos, un Anarquista sobreviviente de Mathausen perdido en el Amazonas boliviano, Reclusos que cuidan la cárcel, custodios Cubanos de las gafas de Lennon...

"Que no se le roben las gafas" dice el Comandante

A pesar de lo increíble de algunas de sus historias no se duda ni un segundo de su veracidad. Los estrafalarios personajes que pueblan sus páginas, las asombrosas situaciones, sus peripecias vitales o sencillamente lo Humanos e Históricos que son todos estos personajes minúsculos, anónimos, secretos. Cada historia nos arroja un secreto por descubrir, un pequeño guiño ante el cual maravillarnos. 

Los Mercaderes del Che ingresa en ese grupo de libros de Vidas Reales que parecen de mentira (Error Humano de Palahniuk o La Eterna Parranda de Salcedo Ramos), se hermana con Vidas Mentirosas que asustan por lo reales que son (La Literatura Nazi en América de Bolaño) o hacen reir sin parar (La Sinagoga de los Iconoclastas de Wilcock) todas obras que hacen parte de un mismo todo: el ser humano y su maravillosa complejidad.


Mención especial merece el apartado "Las mil y una noches de Victor Hugo Viscarra" donde Álex Ayala logra transmitir toda la grandeza, decadencia, tristeza e incluso el humor del "Bukowski Boliviano". Un capítulo maravilloso. Donde me recordó a a Joaquín Hinostroza Belmont "cuya sed de alcohol dejaría huella y deudas en los bares de Lima" (La Tía Julia y el Escribidor, Vargas Llosa) y con el que disfrute al máximo.

(Primer y muy positivo contacto con Libros del K.O. a los que nos veremos en la obligación de seguir de cerca, muy de cerca) 

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Cataratas. (O el Cata-Crack)

Uno de los problemas de la escritura es que todo el mundo sabe escribir. Juntar letras para que formen palabras. Palabras en orden para hilar frases. Y frases con sentido que den lugar a párrafos. Y eso, claro está, lleva a miles de desaprensivos a escribir blogs. O peor aún, novelas.

Existen autores que nos hacen creer que es muy fácil. Tras su lectura nos lanzamos a escribir. Nos enseñan el camino. He encontrado la forma de contar lo que quería, nos hacen pensar. Autores que no tienen piedad de sus lectores. Escritores como Cortázar o Bolaño.

Una vez leí uno de esos chistes que vienen en la Reader's Digest "Cuando el amigo al que le enseñes a jugar al Golf te gane, es el momento de regalarle un Manual de Como Jugar al Golf. Cuando termine de leerlo volverás a ganarle"


Cuando tengas a un amigo pesado, que insiste en que Sabe Escribir, que da la brasa posteando absurdeces en un Blog como este, no dudéis en regalarle "Las Cataratas" de Eliot Weinberger (Nuevo Ídolo de esta casa). Que demostración de erudición, maestría e inteligencia! Que capacidad de análisis! cuanto conocimiento! 

(La Risa Floja me entra cuando pienso en tanto experto, en tanto tertuliano.)

domingo, 30 de septiembre de 2012

Agua Helada

Por algún extraño motivo pensé que el viaje me llevaría a otro sitio. Y claro que me llevo a otro sitio, a otros sitios, un total de 1800 kilómetros por carreteras de todo tipo, podría decir. Pero es claro que pensé que me llevaría a otro sitio, a otro lugar.

Acostumbrado a viajar desde la comodidad de mi Loft imbuido en la lectura, pensé que el Viaje sería una bofetada de experiencias bárbaras que dispararían mi adrenalina, que me llenaría de sensaciones vitales, que me harían mudar, me harían dejar la piel que llevo desde hace algunos años para convertirme en ese otro, en ese otro que me gustaría encontrar por la mañana al mirarme al espejo.

Pensé que al llegar recibiría la Iluminación. Cuestión de fanatismo, cuestión de fe. Pero  la realidad, que se intuía mientras viajábamos, mientras la gasolina se consumía y las estaciones de servicio, dejaban paso a otras estaciones de servicio, iba tomando forma, la Forma del No. El Camino de la Iluminación, aquel Viaje Iniciático iba camino de convertirse en un fracaso monumental, en una pifia, en un error de cálculo. En mi Waterloo.



Cuando llegamos, un pueblo tan lleno de rotondas como tantos otros, las preocupaciones por encontrar la playa, por no atropellar a algún turista, por no perdernos, dejo liberada mi mente de la inminente sensación de derrota que se manifestó en forma de nubarrones de azul oscuro ("como un pulmón hundido en una tina llena de tinta negra").

Nos descalzamos y caminamos por la playa desierta hasta que el agua nos mojo los pies. Un agua helada la de Blanes, dije. Ella me respondió, tan helada como la de cualquier otro sitio. Y luego pensé que el calor de su aliento, que ese calor no lo encontraría en ningún otro sitio. Ha valido la pena, dije.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Al menos un ratito

De repente la vida entra en el ciclo de centrifugado. 
O sea, que no pasa nada, hasta que pasa todo.
A veces es para bien.
A veces es para mal.
Piensas en frases Hechas. Lugares Comunes.
Buscas el asidero.
Y te acuerdas de, en algún momento, haber leído (lo buscas, lo encuentras)
"Yo he sido feliz casi todos los días de mi vida, al menos un ratito, incluso en las circunstancias más adversas"*


The Tremeloes
Even the bad times are good

*la frase es de Bolaño, en su última entrevista para la revista Playboy


sábado, 23 de octubre de 2010

lunes, 4 de octubre de 2010

Gripe Aviar

"Al despertar el adolescente de catorce años se encuentra en una habitación pobre, con una cama pobre y un ropero pobre en donde cuelgan sus ropas de pobre. Al asomarse a la ventana contempla extasiado el paisaje urbano de Nueva York. Las aventuras del joven en la gran ciudad, no obstante, son desgraciadas. Conoce a un músico de jazz que le habla de pollos parlantes y probablemente pensantes.
- Lo peor de todo - le dice el músico- es que los gobiernos del planeta lo saben y por eso hay tantos criaderos de pollos.
El joven objeta que los pollos son criados para que ellos mismos se los coman. El músico contesta que eso es lo que quieren los pollos. Y termina diciendo:
- Putos pollos masoquistas, tienen a nuestros dirigentes cogidos por los huevos".


Roberto Bolaño
2666
La parte de Archimboldi

miércoles, 26 de mayo de 2010

Detectives Durmientes


- Y entonces pienso que este país se fue al diablo hace tiempo, que los que estamos aquí nos quedamos para sufrir pesadillas, sólo porque alguien tenía que quedarse y apechugar con los sueños.
- Cuidado que ahora viene una cuesta. No me mires, yo no digo nada, mira al frente.
- Y es entonces cuando pienso que en este país ya no quedan hombres. Es como un flash. No quedan hombres, solo quedan durmientes.
- Y que me decís de las mujeres.
- Usted a veces parece tonto, compadre, me refiero a la condición humana, genéricamente, lo que incluye a las mujeres.
- No sé si te he entendido.
- Mira que he sido claro.
- O sea que en Chile ya no quedan hombres ni mujeres que sean hombres.
- No es eso, pero se le parece.
- Me parece que las chilenas se merecen un respeto.
- ¿Pero quién le está faltando el respeto a las chilenas?
- Usted, compadre, sin ir más lejos.
- Pero si yo sólo conozco chilenas, cómo les voy a faltar al respeto.
- Eso es lo que dice usted, pero aténgase a las consecuencias.

Roberto Bolaño
Detectives; Llamadas Telefónicas

martes, 4 de mayo de 2010

La secta de los escritores bárbaros

"El aprendizaje consistía en dos pasos aparentemente sencillos. El encierro y la lectura. Para el primer paso había que comprar víveres suficientes para una semana o ayunar. También era necesario, para evitar las visitas inoportunas, avisar que uno no estaba disponible para nadie o que salía de viaje por una semana o que había contraído una enfermedad contagiosa. El segundo paso era el más complicado. Según Delorme, había que fundirse con las obras maestras.

Esto se conseguía de una manera harto curiosa: defecando sobre las páginas de Stendhal, sonándose los mocos con las páginas de Victor Hugo, masturbándose y desparramando el semen sobre las páginas de Gautier o Banville, vomitando sobre las páginas de Daudet, orinándose sobre las páginas de Lamartine, haciéndose cortes con hojas de afeitar y salpicando de sangre las páginas de Balzac o Maupassant, somentiendo, en fin, a los libros a un proceso de degradación que Delorme llamaba humanización. El resultado, tras unas semana de ritual bárbaro, era un departamento o una habitación llena de libros destrozados, suciedad y mal olor en donde el aprendiz de literato boqueaba a sus anchas, desnudo o vestido con shorts, sucio y convulso como un recién nacido o más apropiadamente como el primer pez que decidió dar el salto y vivir fuera del agua.

Según Delorme, el escritor bárbaro salía fortalecido de la experiencia y, lo que era verdaderamente importante, salía con una cierta instrucción en el arte de la escritura, una sapiencia adquirida mediante la "cercanía real", "asimilación real" (como la llamaba Delorme) de los clásicos, una cercanía corporal que rompía todas las barreras impuestas por la cultura, la academia y la técnica.

No se sabe cómo pero no tardó en tener algunos seguidores."

Roberto Bolaño
Estrella Distante

lunes, 14 de diciembre de 2009

Hacienda

Mi relación con México ha sido siempre de Amor incondicional por mi parte. No solo he sido un gran fan de la lucha libre mexicana, en especial de la rivalidad entre Blue Panther y Love Machine, dos de mis libros favoritos versan sobre México: Los Detectives Salvajes y Mantra, de Bolaño y Fresán, Capulina, Cantinflas y en especial el Chavo del ocho han sido mis mentores humorísticos...en fin que Viva México Cabrones, como dirían tantos y tantos Mariachis borrachos en la Plaza Garibaldi y recupero Molotov para las nuevas generaciones...desde hoy que los he descubierto, más vale tarde que nunca, a los Hacienda (vale que son Mexican-American) amo un poquito más a México




P.D. algún día contaré mis aventuras como chofer de dos Mexicanas adineradas por el norte de España.

jueves, 1 de octubre de 2009

Otoño

Estaba en un bar leyendo el Marca cuando entro un señor mayor que saludo con cordialidad y efusividad al camarero. Estaba concentrado en enterarme de los millones de goles que va a meter CR9, cuando de fondo escuche como el anciano decía algo de las hijas de Zapatero. Me puse en modo alerta y deje la lectura para otro momento y escuche el remate, "de todos modos a mí Zapatitos siempre me ha parecido un poco mariconcete, ya no solo por las hijas sino por dejarse fotografiar con un negro". Volví de inmediato a la lectura.
Salí de la cafetería y entre en una librería que esta a dos portales con la esperanza de encontrar y comprar "Yo, Fatty". No estaba. Pero por fortuna encontre "Una Novelita Lumpen" de Bolaño e "Historia Argentina" de Fresán. Al dirigirme a la caja a pagar me volvi a encontrar con el anciano que estaba pagando la compra de seis o siete libracos de novela histórica.
Pues si que viene el otoño fuerte, me dije mentalmente creyéndome el protagonista de alguna película de esas que venden por un euro en el Alcampo de Pío XII.

jueves, 28 de mayo de 2009

Neuman

Cuando me encuentro a estos jóvenes escritores me dan ganas de ponerme a llorar. Ignoro el futuro que les espera. No sé si un conductor borracho los atropellará una noche o si de improviso dejarán de escribir. Si nada de esto ocurre, la literatura del siglo XXI les pertenecerá a Neuman y a unos pocos de sus hermanos de sangre.

Entre Paréntesis; Roberto Bolaño; Editorial Anagrama 2004.

miércoles, 22 de abril de 2009

Coronel, salve usted la patria

A veces compro libros en el supermercado o en estaciones de tren. En la estación de Alcoy compre "Soldados de Salamina" que iría ya por su 360 edición y me la leí en el camino y esa misma noche la termine. El libro me gusto mucho y me emociono en dos pasajes: la aparición de Roberto Bolaño y la narración de esos seis (creo recordar) o diez legionarios perdidos por África luchando....





...hoy en la oficina alguien dijo 7 de Agosto y yo pensé en la batalla del Pantano de Vargas. Contaré mal y con brevedad que pasó allí:

Las Tropas Patriotas (los Criollos, los que luchaban por la independencia) se enfrentaban a las Tropas Realistas (Los Españoles). La guerra en ese entonces era dura y perra pero caballerosa. Se proponía entrar en combate y el otro aceptaba. Se buscaba un campo, una explanada y se iniciaba el combate. Los ejércitos, en especial el Patriota, estaba agotado ya que habían tenido que atravesar los Andes y llevaban 77 días por ahí, de escaramuza en escaramuza. Empezó la batalla.

Cuando estaba casi todo perdido, Bolívar se giró y vio a su lado a un joven e inexperto soldado, Juan José Rondón, y le dijo: "Coronel, salve usted la patria". El inexperto, en uno de esos momentos que Sweig calificaría como estelares de la humanidad, lejos de asustarse, de achicarse o arrugarse, dijo "es que Rondón no ha peleado todavía" y se lanzo cuesta abajo con sus catorce, si solo catorce, (había unos tres mil soldados por bando!!!) catorce lanceros a caballo cuesta abajo y terminaron ganando la batalla...

...Siempre pienso en esos catorce hombres que cambiaron la historia, inconscientes de hacerlo, con la adrenalina por las nubes, con el miedo, sin saber si estarían muertos un minuto después.... como en la novela de Cercas que tanto me gusto.





Un día vi a Cercas en una conferencia y me sorprendió lo gorda que tenía la cabeza y lo poco joven que era uno de los escritores jóvenes más prometedores. Me acerque y le dije que para mí no tenía ninguna importancia que lo escrito en Soldados de Salamina fuese verdad que el libro me había encantado y que...su inmensa cabeza se limito a decirme que todo era VERDAD, TODO ES VERDAD...cuenta la historia que el general inglés Rooke que participaba apoyando a los Patriotas, fue herido de gravedad en la batalla. El brazo derecho le tuvo que ser amputado, y él ni se inmuto, no salío ni una queja. Cuando el médico termino, él general cogio el brazo amputado con la otra mano y grito en perfecto español "Viva la Patria". El médico le pregunto "Which Country Ireland or England?" a lo que Cooke respondió ya en inglés "The Country which will bury me". Murió esa misma noche.

Por cierto compre "Un Ciego con una Pistola" en el Alcampo por seis o siete euros y me gusto mucho. Luego reflexione que pensamos y asociamos ideas de una manera muy rara....