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miércoles, 16 de abril de 2014

Casi Noventa

Al acabarse el año 2013 empecé a añorar el año 1989. 
No fue instantáneo, no, no me llego con la última uva, ni en mitad del beso atropellado con sabor a cava que nos dimos con las campanadas de fondo. Me fue llegando de a poquitos, como un leve rumor de marea que deja su huella en la arena, espuma que marca las rocas, incansable, una y otra vez, bajo la azulada inmensidad del cielo, bajo la oscuridad iluminada de la noche. 
Empecé a sentir la presencia de esos recuerdos (¿o eran invenciones mías?) cada vez más, con mayor intensidad. De día creía ver señales en cualquier sitio, en un corte de pelo, en una canción; y de noche la cama se llenaba de saltos temporales. Cuando por fin cerraba los ojos (escuchaba el crujido, de hojas que se quiebran al ser pisadas, al bajar los párpados) volvía al ochenta y nueve, onírico y extraño; pero real, como esos sueños donde nadas y al despertar estás empapado de orina. 
¿Cómo puede añorarse algo de lo que no se tiene recuerdo? ¿Cómo puedes extrañar lo que nunca fue habitual? Me preguntaba yo, con ese toque de melodrama, de telenovela que tanto te gusta de mí. ¿Cómo puedo estar en 1989? Y tú me decías que no, que por ejemplo el mundial del 90 ya había pasado, que Alemania lo gano. Y yo abría los ojos y decía que siempre están los mismos jugando las finales. Y seguías leyendo la información que venía en la wikipedia. Y yo te escuchaba atento. Y tú te reías con la fuerza de la inconsciencia. Y yo me sabía bajando descontrolado por la colina, sin posibilidad de aferrarme a una roca, a una rama, para evitar la caída. 

Casi Noventa
Huber Moisa

lunes, 14 de abril de 2014

Salinger

El escritor Marco Antonio Palacios nos daba las claves del éxito en la literatura. Y nos hablaba claramente de los beneficios (esa columna de opinión semanal, esa columna como gran reconocimiento, como Fin Máximo). Desafortunadamente el señor Salinger ya era mayorcito para haberle hecho caso. 


Salinger, Salinger, Salinger. El ermitaño del bunker. El cascarrabias del paraguas. El Bartleby. El joven prodigioso que escribió El guardián entre el Centeno en medio de la guerra. El amante de las jovencitas. El Peter Pan putero. El padre nefasto. El hijo de puta que no siguió publicando a pesar de que todos los necesitamos.  
Mucha luz aporta el documental SALINGER 
Salinger

*Aquellos que escriben la historia están condenados a no vivir la suya* (Huber Moisa)