Hoy he montado una estantería y claro:
Recuerdo dejar Plataforma, con Houllebecq fumando en su provocadora portada, una tarde de universidad; o esa noche después de trabajar que salió el nombre de Hawthorne y también te deje mi Wakefield; y esa tarde de amores calurosos donde no dude en dejarte mis Ojos de perro azul en tapa dura y con la risa que me produjo la madre asustada ante la posibilidad de que su hijo siguiera creciendo una vez muerto y terminara por no caber en el ataúd, para convertirse en un muerto deforme.....
Una de las últimas instantáneas que se tienen del mítico y ya desaparecido Loft de Duque de Pastrana
...libros que de momento no han vuelto a mí (y más, muchos más) y que dudo mucho que ya lo hagan. Libros que compre en una ciudad en la que ya no vivo; libros que dejé a personas de las que no he vuelto a saber nada; libros que sin saberlo cuentan mi historia y que siguen marcando mi futuro.
Me siento muy bien así, con mis raíces en paralelo al suelo, buscando la pared, la estantería.