viernes, 23 de julio de 2010

El Barrio (In the heat of the nigth)

Porque hubo un tiempo, sí, lo hubo, en que creyeron en ellos mismos. Fue un tiempo lejano, dirán algunos aunque yo creo que no fue hace tanto. Tiempo en el que los sueños de Tony Montana, los sueños en que se llegaba a Miami no habían hecho mella. Porque Miami es dinero. Y el dinero solo se consigue de una forma.
El calor, lo que se dice el calor, estaba en la calle. En El Barrio, debajo de la luz que proyectaban las farolas, en las sombras donde se trapicheaba y el caballo galopa desbocado. En las noches de verano y en esos cuartos inmundos, que era lo que se podía pagar, no más. El calor de la noche estaba en Nueva York (siempre Nueva York). En las calles 106, 108 o 112, arribita de la Quinta avenida...


Porque lo hicieron, hicieron lo que les gustaba, sin importarles nada más, ni de donde eran y mucho menos para donde iban. Porque si había que crear un estilo nuevo se creaba. Porque el dinero no lo es todo. Es más, dijo alguno, no es nada. Es solo papel y te recuerdo que yo con el papel me limpio el culo. Eso dijo más de uno.

Porque no había "conciencia" de mestizaje, de world music o de cualquier otra palabreja que vendría despúes. Porque la macdonalización de la cultura no había comenzado. Si, un tiempo lejano, lo sé. Y hermoso, añade un tipo feo, bueno más que feo, raro. Como si me leyera el pensamiento me dice, que no es para tanto, que no es tan feo, que solo es un hombre común y corriente. Y fue un tiempo hermoso, repite para evitar que me olvide de lo que realmente importa.

Y porque, claro si no imposible, habían genios. Tipos de la entidad de Harvey Averne, de Ralfi Pagan, de Palmieri o Barreto, de Poncho Sánchez, Willie Bobo, Richie Ray.....y por encima de todos, Mr New York, Joe Bataan




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