martes, 24 de junio de 2014

Sputnik mi amor

Sputnik Monroe destaco en el mundo de la Lucha Libre por su carácter marrullero, algo mezquino, y su excesiva arrogancia. De rasgos disuasorios, fuertes y angulosas cejas, tenía el mechón frontal de su cabellera teñido de rubio platino, lo cual lo hacía aún más amenazante, dotándolo de un aire de cierta villanía cinematográfica. Odiado y amado sin concesiones, aprovecho su popularidad para exigir a los promotores que eliminarán la segregación entre el público aficionado a la lucha libre. Tal era su Simpatía por las Negritudes que llego a ser conocido como el General de la armada de los negros. Tenía tanto tirón entre los aficionados que no tuvieron más remedio que ceder. Así el Ellis Auditorium de Memphis se convirtió en uno de las primeras Arenas integradas de los estados del sur. Como no podía ser de otra manera Sputnik Monroe es honrado y tiene su propia vitrina en el Memphis Rock 'n Soul Museum. 


jueves, 19 de junio de 2014

Vueltas y vueltas

En la categoría de libros desconcertantes, extraños artefactos que activan resortes ocultos en nuestra memoria, percutores de pesadillas frías y sin despertar, tenemos hoy a Historias del Arcoíris de William T. Vollman (Editorial Pálido Fuego; traducción de José Luis Amores). Paseen y lean:

"Había algo particularmente horrible en la tensión de los envoltorios de las cabezas; los cadáveres no podían respirar. Era khotub, el período entre la medianoche y el amanecer. Miré con una anticipación enfermiza mientras el médico levantaba la cabeza envuelta y comenzaba a desenrollar el vendaje (sobre el cual se paseaba una mosca). Vuelta y vuelta, vuelta y vuelta; y gradualmente la forma del rostro se fue haciendo discernible. Quizá quedara sólo una capa más, o quizá fueran tres. Ahora podía distinguir los contornos presionados de la nariz y las concavidades de los ojos. Un mechón de pelo como hierba gris sobresalió del extremo del vendaje. Vuelta y vuelta, vuelta y vuelta; recé para que el vendaje húmedo no se hubiera quedado pegado a la piel del rostro muerto. El olor me hizo dar un paso atrás. Por fin quedo la cara al descubierto. Tenía un color gris amarillento y estaba arrugada, con una tonalidad parecida a la de los ahogados. Los párpados eran bulbos llenos de fluido. Aquello había sido un hombre de sesenta y tantos años. ¡Muerto! ¡Muerto! Deberían haberlo llevado a que se pudriera en su tumba. El formaldehido lo había mantenido durante dos años. Le salía por los ojos como si fueran lágrimas." 


Del arcoíris solo vemos la mitad que surca el cielo. Pero existe otra parte, dicen que inmensa, como si se tratase de un iceberg, que se hunde en el asfalto, que busca las profundidades. Otra mitad que, perdida, busca salir de nuevo a la superficie, que atraviesa las ciudades, que no es curva, que no sería bandera de ninguna causa. Este arcoíris, esta mitad (aunque no es la mitad, aunque no es arcoíris) no es luz blanca descompuesta, no es un efecto óptico; tal vez, pero esto ya es especular, sea la descomposición de los recovecos oscuros de nuestro ser. Un arcoíris que Vollmann persigue aún a sabiendas de que no encontrará ninguna olla con oro al final. 

martes, 10 de junio de 2014

Coro

Richie Ray y Bobbie Cruz estaban fascinados con el sonido de trompeta que les aportaba Doc Cheatham. Tanto así que no dudaron en incluir en el segundo volumen de Jala Jala, Boogaloo una canción en su honor. Mr Trumphet Man empieza casi de manera dylaniana, a lo Mr Tambourine Man, pidiendole que toque otra vez, que toque para ellos, la trompeta, para a continuación proclamar su admiración por él en un trotón y enérgico coro "we like/the way/he plays/the trumphet" a lo que Cheatham responde con un interpretación descomunal. 
La leyenda cuenta que esta era la canción, es más que era justo en el momento del coro, cuando el escritor colombiano Andrés Caicedo se suicido. Fue un 4 de marzo de 1977 y coincidió con el día que salió a la venta su única novela !Que viva la música!


sábado, 31 de mayo de 2014

Limbo

Fui a la presentación del Libro con la vaga esperanza de beber y comer algo de gañote. También por escuchar al autor de una novela que pasee orgulloso en mis días de universitario (libro perdido para mi biblioteca por obra y gracia de un amorío breve y mal entendido. Libro que se fue al Limbo). No hay rastro de canapés y mucho menos de priva. La librería esta a reventar y al parecer todos se conocen entre sí. Tercios de Mahou a dos cincuenta así que tengo para tres, calculo. Hay dos presentadores, el primero es gracioso y parece que se ha leído el libro, y el segundo solo sabe que admira mucho al autor y se le nota que no  ha leído el libro. 

Llegan las preguntas y nadie habla. Los presentadores acuden al rescate. Ya saben que preguntas fueron, de esas que ya llevaban la respuesta. Charlan un poco, ríen. Alguien hace la primera pregunta, cae la segunda, esto se anima. Una chica le pregunta por sus hábitos alimenticios. Yo voy por la segunda cerveza. La misma chica le pregunta como se le ocurrió, como nació en él la idea de ese libro, de escribirlo.

Entonces dice él, que bueno, que se encontraba en Guatemala presentando su anterior libro, que hay que ver lo raro que son los guatemaltecos, porque llaman a la capital diciéndole la City (pronuncia en inglés diciendo algo así como "la ciri") y lo hace todo el mundo; bueno pues estaba por la noche en mi habitación de hotel, cansando, agotado por la multitud de entrevistas, a lo que había que sumar el jetlag (vuelve a pronunciar en inglés) y que estaba comiendo techo, cansado y aburrido pero sin poder dormir; así que aburrido, abrí el cajón y encontré la Biblia y me puse a hojearla y me di cuenta de que en toda la Biblia no había alusión a ruidos o música y que claro, que hay estaba el germen de todo, lógicamente.

Me levante por la tercera cerveza sabiendo que no iba a volver a mi sitio. Antes de salir de la librería me mira el dueño. Ladeé la cabeza como diciéndole que quién coño es capaz de leerse la biblia entera en una noche de cansancio y jetlag; quién coño viaja a La City sin un libro que leer, sin un Ipad, un móvil; ¿qué Joven Escritor Abanderado de la Modernidad haría eso? Él ladeo la cabeza también, como si me hubiese robado el pensamiento.

Me fui hasta casa con mi litro de Mahou en el pecho pensando en todas las preguntas mentirosas que me hago, en todas las preguntas que ya llevan la respuesta. 

(y ese libro que se fue al Limbo y del que hable al comienzo ¿qué pasó con él? ¿dónde estará? ¿por qué lo nombro si no tiene importancia en el relato?)

lunes, 26 de mayo de 2014

Halloween

Hay líneas que actúan como espitas, detonando el pasado, que todos sabemos aguarda agazapado, latiendo suave, casi inaudible. Al pasado nunca lo dejamos atrás. Nos sigue de cerca, escondiéndose en nuevos besos, adelantándonos en raros sueños. Creemos que es un cuento a escribir, que lo vamos puliendo, quitamos una frase aquí, metemos un adjetivo allá, poco a poco, renglón a renglón. Tendrás una bonita historia para contar, nos dicen en el muelle de embarque. Envejecer no es más que perfeccionar la historia, tener un relato redondo, una historia sin fisuras, lisa y reluciente. Confiamos en que sea eso. 

¿Y si se trata de aprender a leer?

Rock Springs, editorial Anagrama, traducción Jesús Zulaika, 1990

¿Te acuerdas de cuando había gente que no sabía que era Halloween?

sábado, 24 de mayo de 2014

Paseando

La pantalla mostraba el espectáculo, el decorado cambiante, los extras miles. La banda sonora extraña, llena de ambiente, de diálogos cortados, cogidos al vuelo, palabras sueltas, picas que ayudaban a escalar, a entender. Un presupuesto inimaginable.
Imposible no sucumbir al embrujo, a la hipnótica coreografía que se desarrollaba, incesante y vital, a lo largo del trayecto. Salida de emergencia, leo un poco más arriba. El 27 busca la grande, la última, la de Plaza Castilla para poder girar en redondo e ir para abajo, atravesar todas las rotondas, los cruces, las fuentes y llegar hasta Embajadores y volver a empezar. 
Enamorarse al ritmo bamboleante, ver la ciudad, enamorarse con el ronroneo del motor, las caras, los comercios, la ciudad y su gente. El 27. Todo por un euro cincuenta, pienso con el ticket en la mano, con el libro abierto que no leeré: la ciudad no lo permite, te obliga a mirarla. 

Paseos con mi madre de Javier Pérez Andújar es una oda al extraradio, a lo marginal, a lo que no brilla en oropel. Llena de humor, de frases redondas que son un mundo en si mismas, que no admiten réplica. La Historia no es más que una sucesión de pequeñas historias, que mueren en el olvido, en los salones reducidos de esos minipisos infernales de las ciudad dormitorios. Calles que cambian de nombre. Nombres que cambian de significado. Ricos que son ricos de siempre. Pobres que nunca tuvieron un chance. Un libro breve en extensión y largo en ideas. Una declaración constante de principios. Un decir aquí estoy, así soy y así ha sido la historia nuestra. Una declaración constante de Amor. Una declaración de Odio constante. Un libro breve que es la bomba. 

"Los hombres desaparecen amontonados unos encima de otros y aparecen convertidos en calles, y luego las calles desaparecen también unas encima de otras, y se convierten en substrato o en arqueología. Hoy, las tres chimeneas de la térmica se han cerrado porque su trabajo ya no es necesario. Pero continúan siendo algo extraño que se ve desde lo lejos. Ahora el ayuntamiento de San Adrián no sabe bien qué hacer con ellas, si derribarlas o convertirlas en hoteles o museos. Convocó un referéndum para preguntar a los vecinos qué les parecía mejor, y no fue nadie a votar"

Paseos con mi madre
Javier Pérez Andújar

jueves, 22 de mayo de 2014

Miente, miente que es lo que les jode.

No somos más que una sucesión de mentiras. Mentiras que superponemos, con las que nos vestimos, con las que intentamos irnos lejos de aquél que somos. Mentiras oficiosas, mentiritas blancas. Ya sabes, mentir hasta que sea verdad. No somos nada, dicen. Mentiras somos y seremos, digo. Mentiras fuimos reza nuestro epitafio.

Hay gente muy tremendista. Oiga que mentir esta muy mal, gritan al unísono. Pesadez de gente. Los hay peores, también, los hay que se disgustan ante sus propias mentiras. Horrible la vida que tienen ¡Ser presos de la dicotomía entre la Verdad del Yo y la Mentira del Yo!  

Diferenciar entre el que somos y el que creemos ser, el que decimos y el que hacemos, el que somos en la profundidad del sueño y el que somos en el hipotecado atasco en el que vivimos. Y no hay otra, no puede haber más salida, al encontrar las siete diferencias debemos reírnos, reírnos y reírnos. 



"me puse a intentar escribir algo propio. Pronto descubrí que aunque se me consideraba un conversador ingenioso y divertido, talento muy admirado en los círculos sociales en los que me movía, en realidad no tenía nada que decir. Hasta mi talento como conversador era el de alguien capaz de responder a las ideas ajenas pero no de iniciar ideas propias. Parecía que me faltaban tanto el talento como el impulso creativos necesarios para ser escritor"

Karoo
Steve Tesich