jueves, 23 de mayo de 2013

Di-Fens, Di-Fens

Que un Resultado no lo explica todo lo sabe cualquier aficionado al deporte. Siempre existe un tiro al palo, uno que se sale de dentro, una tuerca mal apretada en boxes, un casi, un huy!, que explican mejor el resultado, que dan sentido a la frialdad de las cifras. Incluso análisis posteriores que explican malestares, fiebres, pequeñas lesiones, enfados personales, una táctica fantástica. Adornos que redondeen la cuadricula numérica. 

En el béisbol  el deporte americano por excelencia, el deporte de las estadísticas, de los cromos, el del pequeño Tim bateando un homerun que los hace campeones estatales, dedos inmensos de gomaespuma que apuntan al cielo, de las gorras y el himno antes de cada partido. En el béisbol en la frialdad del resultado, sin los sudores del esfuerzo, como parte del marcador esta una E que señala y marca los Errores cometidos por cada equipo. Como parte fundamental del resultado, como esencia misma del juego. El Error.


Para disfrutar con El Arte de la Defensa no hay que saber nada de innings, shortstops, del síndrome de Steve Blass, de los campus universitarios, de batidos hiperprotéicos, tesis doctorales o Herman Melville. Porque como todas las buenas historias esta no se circunscribe a un terreno exclusivo. La armonía con que la historia se desliza, con un swing hermoso de los que rompen el viento produciendo un sonido amenazante, nos llevan a un terreno familiar, al de los juegos, al del deporte que no es más que la vida con menos reglas, algo más simple.

No nos extraña que la HBO comprase los derechos audiovisuales y nos relamemos con lo que puede ser el producto final. 
* Pregunta Para Subir La Nota ¿Por qué el deporte (el que sea) es prácticamente inexistente en la literatura española? (y no como tema principal, no libros de deporte, si no obras donde el deporte sea parte importante del desarrollo)

lunes, 20 de mayo de 2013

Raíces

Hoy he montado una estantería y claro:

Recuerdo dejar Plataforma, con Houllebecq fumando en su provocadora portada, una tarde de universidad; o esa noche después de trabajar que salió el nombre de Hawthorne y también te deje mi Wakefield; y esa tarde de amores calurosos donde no dude en dejarte mis Ojos de perro azul en tapa dura y con la risa que me produjo la madre asustada ante la posibilidad de que su hijo siguiera creciendo una vez muerto y terminara por no caber en el ataúd, para convertirse en un muerto deforme.....

Una de las últimas instantáneas que se tienen del mítico y ya desaparecido Loft de Duque de Pastrana

...libros que de momento no han vuelto a mí  (y más, muchos más) y que dudo mucho que ya lo hagan. Libros que compre en una ciudad en la que ya no vivo; libros que dejé a personas de las que no he vuelto a saber nada; libros que sin saberlo cuentan mi historia y que siguen marcando mi futuro. 

Me siento muy bien así, con mis raíces en paralelo al suelo, buscando la pared, la estantería. 

miércoles, 15 de mayo de 2013

Zen Laboral

Por ese entonces mi experiencia en oficinas era nula. Ese fue mi primer trabajo de escritorio. Ya sabes, con horario de nueve a seis, máquina de café con precio reducido y tarjeta para entrar al edificio. El trabajo, por si alguno se pregunta, era maravilloso, sencillo, placentero y bien pagado. Iba camino a convertirme en un Triunfador. Fue por ese entonces, en ese tiempo de experiencia nula de oficina y de sueños de superación (estuve cerca de darme de alta en el Canal Plus, incluso!), cuando me aficione a The Office. Iría por su segunda temporada. Aquél documental extraño lleno de personajes aún más extraños me embobo. Vi y repetí capítulos, memorice diálogos, reproduje gags...


¿Quién me iba a decir, a mí un Joven e Inexperto Oficinista, que esos extraños personajes de la lejana Scranton no eran muy diferentes de los ocupantes de la primera planta de ese sitio que yo, criatura inocente, calificaba como mi segundo hogar? El jefe que-no-sé-sabía-bien-cual-era-su-trabajo, el jefe (otro más!) que roncaba a un volumen estratosférico, el alcohólico impenitente, el heavy skater y el heavy sin dientes, la eficiente trabajadora, el sobreviviente nato dispuesto a apuntarse cualquier tanto, los informáticos (para un libro tienen!). Y más, claro....
Terminan las aventuras de Dunder Mifflin con un aire a felicidad completa. Con la seguridad de que el mayor tesoro de norteamérica (el Papel, claro!) esta en buenas manos.


De los enloquecidos compañeros de Oficina me quedo con las enseñanzas que me dejo un patán, de aficiones aspiradas y cefaleas propicias para el escaqueo laboral. Por muchas ganas que tuviese de defecar en casa, aguantaba, regulaba su organismo, fibra y cosas de esas, para poder hacerlo en horario laboral. No hay más satisfacción que sentir que me pagan por cagar, decía. Curiosa manera de devolverles la jugada, no? Zen Laboral creo que es.

viernes, 3 de mayo de 2013

Elba. Stringer. Luther

Y de repente dices: mira Thomas Carcetti es Little Finger en Juego de Tronos. O, Bunk ahora hace de músico en una serie sobre Nueva Orleans . O, anoche vi una serie donde Stringer Bell hacia de policía.....


Luther es una serie de detectives pero no trata de detectives. Ni de casos. Ni de brillantes asesinos. Ni de cadenas de mando policiales. Ni de complicadas pruebas forenses. Ni de astucias Sherlockianas. Ni de persecuciones con coches destrozados. Por supuesto que en Luther suceden todas estas cosas. 

Idris Elba es Luther y su humanidad, enjaulada en traje y corbata, luce más amenazante que nunca. Esperamos el estallido, el gran bang que parece inevitable. Elba esta magnífico. Su atribulado personaje, sufridor y devorado por él mismo, lucha por lograrlo, por no Dejar de Ser. 


Con la garantía de la BBC el detective Luther promete defendernos de eso que llaman Caja Tonta. 
También estamos ansiosos de echarle mano a la novela.

lunes, 29 de abril de 2013

El Cantante

Me dice Jesús Alvarez (Regidor de la Coqueta Radiocity Discos) que se le viene el primer Dylan (o Elvis)  a la cabeza. A mí se me viene Brian corriendo por la montaña, desesperado tratando de demostrar que no es ÉL.


El Cantante de Gospel trata de eso y de mucho más. Trata de saber quién somos, de remar contra esa corriente que nos arrastra hacia nuestro pasado, de Matar al Padre, de la Justicia y la Verdad, de las masas, del miedo a la libertad, de las bajas pasiones, del egoísmo. De no saber quién queremos ser. De la ignorancia y el fanatismo. De los Márgenes. De esos bordes fangosos que se hacen en los caminos más transitados

El debut de Harry Crews es apabullante. Un ejercicio de solidez. Una demostración de recursos. Un bello libro escrito y ambientado en medio de una sordidez poética, donde la lluvia no es más que barro y el amor un polvo en el asiento trasero del coche. La justicia el alivio a las bajas pasiones. Y los monstruos, los monstruos no son más que el reflejo en el espejo.

Urgente y necesaria: hágase un Favor: léela. 
(Si algún loco sigue el consejo anterior hágase otro favor: NO lea el prólogo. En todo caso puede hojearlo después de haber leído el libro)

jueves, 25 de abril de 2013

Confidentes

La noche era, si cabe, aún más turbia en el interior del bar. Estaba lleno de facciones endurecidas, fatigadas, surcadas por todo tipo de vicios. La ausencia de uno, dos, tres dientes una norma de los parroquianos. Los camareros tenían el tono percudido que da el abuso de la ginebra, del tabaco, de la ausencia de sol.



La lectura de Mátalos Suavemente de G.V. Higgins es comprender mejor muchas cosas que nos gustan. Es entrar en el Submundo del Hampa con sus códigos, costumbres y usos. Apodos e historias. De héroes caídos e intrépidos imbéciles que llenan los cementerios con su imprudente ansia de dinero. De putas expertas y botellas vacías. De veteranos caídos, de favores pendientes por cobrar. Una novela de acción, donde esta transcurre entre las líneas de diálogos brillantes. Donde las Jugadas siempre tienen segundas y terceras intenciones. Donde la vida es una partida de Billar y no somos más que meros espectadores que nunca podremos empuñar el taco.

Nadie hablaba en alto. Es más, nadie parecía hablar. Pero el rumor era constante, alto. Palabras sueltas volaban buscando oídos inquietos, cuellos que se giraban poseídos. Logramos pedir dos cocas. Nos sirvió dos Whiskys. Nos miró muy serio y añadió, aquí están sus coca-colas. Bebimos y hablamos muy bajo toda la noche.    

martes, 12 de marzo de 2013

Cucaracho

Cucaracho, un lascivo, obsceno y vulgar payaso, pondrá en Jaque al Estado, al Líder, a la Paz. 
Una sociedad embutrecida, adormilada y dominada por el Barómetro de Opinión Pública (Black Mirror 1-1), con candidatos luchando por llegar y otros por no caer. Donde el todo vale es la norma habitual. Donde el disparate asusta porque refleja lo que sucede (Y no, no piense en Callejones del Gato, el reflejo aquí no es distorsionado)

Como es lógico, lo leo Clave Colombiana y, el repaso que hace de los Pastrami es escalofriante. No hace falta tener mucho poder de deducción para saber de quién habla (siempre hablando en C.C.). Aunque podría encajar perfectamente en otras sagas políticas llenas de venerables y respetabilisimos hombres de la patria. Aquí otra vez asusta que todo en esta Farsa sea tan Real. (Piense en los Bush, en los Fabra, en los Jong, piense en un país lejano y extraño: allí los habrá también).


Un libro atrevido, de estructura abierta: se invita al lector a ver la construcción del mismo, siguiendo los consejos del Editor, esa voz cínica y consciente de los resortes del mercado, poseedora de sabiduría crematística y paternal. Incluso hay capítulos que, plegándose ante el Mercado, el escritor realiza un Ejercicio de Estilo digno de Quenau. (Esa taza! esa luz!)

Por si alguien a estas alturas sigue dudando anotaré más cositas que se encuentran en sus páginas: mongoloides rusos, zombies, periodistas borrachos (¿hay de otro tipo?), servicios de inteligencia, gurús sicalípticos... un libro que da todo lo que promete: incluidos los 69 capítulos y muchas risas. 

Un libro que si, que es Muy Serio.