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martes, 14 de octubre de 2014

Ser

"Johnny llevaba un traje verde de piel de tiburón, y tenía muy mal aspecto. Tenía muchas ojeras y manchas amarillentas en la piel. Yo no soy médico, pero me dio mucho miedo"*

Todos esos esos jóvenes que se lanzaron a Vivir Deprisa no tuvieron tiempo a leer la segunda parte de la frase, aquella del Deja un Bonito Cadáver. Como si el tiempo fuese un escollo a salvar (120 segundos es el límite que marca el sábado noche, se sabe). Las nuevas sensaciones tenían un peaje que sólo se deja pagar con cicatrices, pómulos angulados, mentones que se alargan por el movimiento. Y siempre con pago exacto. No hay cambio. 
Que ilusos fueron al pensar que era cierto, que podían brillar, brillar hasta quemarse. Que podrían iluminar la noche, dilatar las pupilas de los que los que los mirasen fijamente. En comprender la vida en un riff, en que entre coro y coro cupiese nuestra historia de amor. Cuanta candidez en aquellos chicos de pelos revueltos, de imperdibles, de chupas de cuero. Que suerte tuvieron algunos. Los otros caminan por las páginas de Yo fui Johnny Thunders.


* Por favor, matame. La historia oral del Punk. (Legs McNeil & Gillian McCain. Ed Celeste)

martes, 10 de julio de 2012

Marvelous

La lectura de Mundo Maravilloso me trae a la cabeza la lectura de Mantra, el libro de Fresán que más me gusta. Un libro con Ritmo Musical. Con estribillos, coros, apariciones de trompetas para dulcificar. Donde cada track tiene sentido en el Concepto del Álbum. Un disco doble (incluso en este caso, triple!) Un libro con otro libro dentro, como esas canciones con cambios de ritmo, que nos llevan a otros paisajes sonoros. Una Obra Tremenda. No sé me ocurre mejor halago: Un libro Fresanesco. 

Calvo Mundo Maravilloso


- Por supuesto, lo que la gente dice que significa la música de Louis Armstrong es estúpido- dice Leon. Mientras mueve la cabeza al ritmo de la canción. Su mecimiento de mano y cabeza es ese mecimiento estereotípico que la gente asocia con amantes de la música clásica que escucha música de cámara en el salón de fumar de sus casas-.  Todos esos rollos de la alegría de estar vivo y de ver amanecer un nuevo día. Chorradas. Nada de pajaritos en el cielo ni alegrías de vivir. Solamente hay que salir a la calle. No veo muchos cielos azules ni pajaritos cantando ni gente feliz retozando. La verdad es que hace mal tiempo y los pajaritos se han muerto. No, cariño. Lo que Louis Armstrong nos dice, como el gran genio moderno que es -hace una pausa obviamente destinada a crear cierta sensación de misterio o de paradoja a punto de ser revelada-, es que el mundo es maravilloso porque el mundo es horrible. Ahí esta su gran sabiduría. Los chiflados que entran con una bomba en un autobús y matan a todos los pasajeros. O la ola gigante esa que salió en los telediarios. Esas son las cosas que hacen que el mundo sea maravilloso. -Asiente y se dedica a trazar arabescos de grasa cutánea con la yema del dedo índice peludo y vagamente fálico sobre la pantalla de cristal sucio de la máquina de discos-. Un mundo como nosotros. Para nosotros. -Mira la cara de Pavel-. ¿No es maravilloso? "

Javier Calvo 
Mundo Maravilloso

lunes, 27 de febrero de 2012

Coronación

Existe una Barcelona que se resiste a ser Una Ciudad Cosmopolita. Que se resiste a Macdonalizarse del todo.  Existe una Barcelona que intenta ser algo más que un gigantesco museo, compuesto por casas imposibles, catedrales inacabables, estadios de fútbol y pebeteros olímpicos. Una Disneylandia habitada. Una mentira para que los turistas paseen en autobuses de dos plantas tomando las mismas fotografías una y otra vez. Tal vez algunas personas (probablemente los habitantes de Nueva Orleáns) digan que quiere ser una ciudad con Alma. Y no una aséptica ciudad donde cada Arquitecto quiere estampar su firma como parte del plan de expasión de su marca, donde no venga Woody Allen a hacer un publireportaje. Es como si entraras en un bar y estuviera demasiado nuevo, donde reconoces que el decorado es de Ikea y que incluso sabes el nombre de las lámparas y estanterías. Esa sensación.
Supongo que lo que quieren algunos es que siga siendo una ciudad llena de personas, de habituales, de lugareños.

Si alguno esta interesado en conocer, o al menos tratar, intuir, esa Barcelona lo mejor que puede hacer es leer a Casavella. Y ahora, a Javier Calvo. 

Portada de Corona de Flores

"Corren los mejores tiempos, corren los peores tiempos, es la era de la sabiduría, es la era de la estupidez, es la época de la fe, es la época de la incredulidad, es el tiempo de la Luz, es el tiempo  de la Oscuridad, es la primavera de la esperanza, es el invierno de la desesperación, lo tenemos todo por delante, no tenemos nada por delante, vamos todos directos al cielo, vamos todos directos al otro lugar."

Javier Calvo
Corona de Flores