viernes, 26 de noviembre de 2010

Acentazo

Enciendo la televisión para ver si así concilio el sueño (hecho de por si absurdo). Hace mucho calor y sudo mucho, mucho. Abro la ventana y no entra nada de aire solo ruido. Waterpolo, campeonato de algo, España contra Serbia. El mareo, a causa de todo el alcohol que he bebido, me impide ver el marcador, pero por la efusividad del narrador entiendo que esta en un palmo, que la victoria (épica) o la derrota (dolorosa e injusta) se decidirá en los últimos instantes. El narrador se emociona, hace inflexiones de voz, es didáctico y pasional, tiene un acento catalán que me gusta.

Oigo, por que ya he decidido cerrar los ojos, que Marvin Gaye se dispone a lanzar y a anotar, que Marvin Gaye esta jugando de lujo, que Marvin Gaye no sé cuanto y si se más. Intento incorporarme para ver el milagro, para presenciar (con esa cercanía ilusoria que nos permite la televisión). En un momento de lucidez etílica lo veo claro, hay dos detalles que impiden el milagro: Marvin Gaye es Americano (imposibilidad jurídica de jugar con España) y además esta Muerto (imposibilidad material). Al final empate.





(Para los interasados dormi mucho y muy bien, lo cual no me impidio despertarme con un dolor de cabeza tremendo y la sensación de haberme comido un cenicero lleno)

martes, 23 de noviembre de 2010

Ojo Amoratado

Sobre el final de Broken Flowers (excelente!), Don Johnston, se encuentra en el medio de la calle desubicado, con la duda instalada en él, perdido y desorientado, al borde del colapso. Su hijo, los recuerdos, las batallas del pasado, el rosa, las flores, el ojo amoratado. Baja por la calle un Escarabajo antiguo y destartalado, un hombre se asoma por la ventana ¿su hijo? ¿quién es?¿quién será?¿quién fue?.....

....yo mismo me he sentido así, lo recuerdo bien. Fue un domingo, por la tarde, me entretenía leyendo, escuchando la radio, haraganeando. Suena el teléfono. Una mujer me invita a participar en un "prestigioso" programa de televisión. Mi respuesta es clara y directa: no. Vuelve a sonar el teléfono. Para convencerme me revela el nombre del "prestigioso" programa: El Diario de Patricia. Las fuerzas a duras penas me alcanzan para colgar. Salí a la calle. Tuve miedo.



Spring brings the rain,
With winter comes pain,
Every season has an end

lunes, 22 de noviembre de 2010

El Sesenta y Nueve

Ante la magnitud de la obra iniciada el joven, se decidió por crear un método que, en algún modo, así fuera pequeño, facilitara su tarea. Como crear un método también se revelo como una tarea ardua, y que además requiere cierto tipo de ingenio que él sabe que no posee, opto por la vía más rápida, y a su entender recta, el copiar. Leyó una vez en un revista (Dinners Club Julio o Agosto de 1986 no recuerda con exactitud) acerca de un sencillo paso a realizar antes de decantarse por la compra (o hurto) de un libro: la lectura de la página 69. Regla que desde entonces, si bien con variaciones, siguió y sigue utilizando.

Demasiado pequeño, e inocente incluso, para dotar al número de sus connotaciones sexuales, jocosas o "picantonas" creyó que el número respondía a su capacidad para ser leído tanto al derecho como al revés y comenzó a utilizarlo con un éxito inesperado tanto a un lado como otro del Atlántico. Llegando incluso a crear un pequeña, es más pequeñísima, escuela de seguidores , que si bien en un principio se muestran escépticos y descreidos, luego se convierten con fervor y una pasión a entender de muchos exagerada.

El libro debe ser comprado siempre, si:
  • La página 69 es comienzo o final de un capítulo.
  • En la página 69 matan a alguien de un navajazo.
  • En la página 69 se produce un adulterio.
  • La página 69 esta defectuosa o tiene errores de impresión.

El libro nunca debe ser comprado, si:

  • En la página 69 no existen puntos y aparte.
  • La página 69 se corresponde a una ilustración.
  • En la página 69 predominan las frases subordinadas.
  • En la página 69 se descubre el nombre del asesino.

Es verdad, hay gente que sigue estos pasos, como dicen algunos, a raja-tabla. Y son felices con sus compras (o hurtos).


SMS

(Una historia cierta)
Ella me dejo en medio de un concierto. Me envío un mensaje de texto.
(Tremenda la poca sensibilidad con el arte por parte de algunas personas)


miércoles, 17 de noviembre de 2010

Irrefutable

Socrates Schofield
Su existencia siempre ha planteado dudas. Del problema se han ocupado santo Tomás, san Anselmo, Descartes, Kant, Hume, Alvin Platinga. No ha sido el último Socrates Schofield, titular de la patente registrada en el U.S. Patent Office en 1914 con el número 1.087.186. El aparato de su invención consiste en dos hélices de latón montadas de manera que, girando lentamente cada una en torno a la otra y dentro de la otra, demuestran la existencia de Dios. De las cinco pruebas clásicas, ésta es la llamada prueba mecánica.
Rodolfo Wilcock
La Sinagoga de los Iconoclastas

martes, 16 de noviembre de 2010

Kikí

Estaba enamorado de ella. Le había hecho tanto caso hasta entonces en cuantas consignas me había dado sobre cómo comportarse bajo los efectos del LSD, que por poco me arrojo confiadamente al vacío desde lo alto de la Tour Eiffel. Pero algo en el último momento impidió que me creyera que podía ir mentalmente frenando mi cuerpo en la caída. Y ese algo, aparte de una intervención a tiempo de mi inteligencia natural, fue el descubrimiento de que Kikí era monstruosa, pues, sabiendo como sabía que el ácido abre brechas peligrosas en nuestra mente, buscaba sin tapujos que yo me matara. Vi que ella no sólo no me quería nada, sino que con sus palabras buscaba desembarazarse de mí, tal vez porque quería quedarse con el poquísimo dinero que tenía en la buhardilla, o tal vez simplemente porque yo, tal como últimamente venía sospechando, le resultaba odioso. Por suerte, la ironía acudió en el último momento en mi auxilio y desarrolló en mí una prudencia egoísta que me inmunizó da la voz asesina y persuasiva de la terrible Kikí


Enrique Vila-Matas

París no se acaba nunca


(Todos hemos tenido una Kikí en nuestra vida)