jueves, 7 de junio de 2012

Lleno, por favor

Tuve una época en que me centré en leer la Gran Novela Americana. Una tarea complicada. Y larga. Y pesada. Y cara. También es cierto que reconfortante e instructiva. 
Empecé de manera anárquica y ecléctica, sin orden ni concierto. Atendiendo a todo tipo de recomendaciones. Lo cuál, es claro, me llevo a leer un montón de páginas que No Valían La Pena. 

Hasta que me sucedió esto:

- ¿puedo ayudarte?
- No, tranquila - dije
- Bueno, pues aquí estamos para lo que necesites - 

Deje pasar un tiempo prudencial. Algo así como un minuto.

- Bueno, llevo un tiempo buscando, es decir, queriendo leer La Gran Novela Americana...
- ... - se quedo callada, mirando hacia la estantería del fondo, pensado.

Aquí solté nombres, apellidos, filas y fobias. Algo muy estudiado, para darme un aire de Intelectual Seductor.

- Los libros de Roth están allí - señalando un punto indeterminado en la estantería del fondo.

Yo me había leído el Lamento de Portnoy y me había reído mucho. Así que confíe en la Sabiduría Femenina. Giré el libro disimuladamente para ver el precio. Como era una edición de Bolsillo me la podía permitir. Fui a la caja haciendo el típico paseillo mirando otros libros, intentando descubrir algo.
Cuando se lo di me miro. Miro el libro, a mí, al libro. Yo sonreí y busque el billete para pagar.

- ¿Al final te llevas este? - me dijo algo desconcertada.
- Tiene buena pinta - conteste y remate - sigo buscando La Gran Novela Americana - y corone con una gran sonrisa llenándome de amabilidad y un ya te diré cómplice.
- Pero La Gran Novela Americana esta al fondo - me dijo con Sumo Tacto
- .... - y de manera misteriosa, sin mover un músculo de la cara y en tan solo un microsegundo, me vacié y me volví a llenar, aunque esta vez de imbecilidad.  


Que Bendita felicidad es la Ignorancia. 

Por cierto, este es un Novelon del señor Roth que amablemente alguien ajeno a mí ha catalogado como una aproximación a la Gran Novela Americana.

miércoles, 6 de junio de 2012

Criminalidad

Copyright Criminals es un documental acerca del uso del Sampleado como expresión artística. Del corta y pega. Desde los que crean, apoyandose en la tradición, hasta los malos, aquellos que solo vampirizan el trabajo de otro. Desde sus inicios, en un hiphop primigenio y cercano al Funky, hasta lo conocido como triphop y autosampleado.  Y todo se resume en "el buen artista copia, el Gran Artista roba".



Como buen documental que es, aborda el tema desde distintos puntos de vista: 
- El Económico. O el mal absoluto: las discográficas y su ansía infinita de dinero. Te quedas de piedra: es más barato hacer una versión de una canción que utilizar un pequeño fragmento de la misma.
- El Artístico. O en palabras de Steve Albini ¿qué mérito tiene utilizar lo creado por otro? Pero por otro lado tenemos a De La Soul o Public Enemy y como han llevado esos sonidos a un plano totalmente distinto.
- Los Auténticos Jetas. Infraseres tipo Coolio o MC Hammer que lo único que hacen es copiar el trabajo de otro, cambiar dos o tres estrofas y ya está. Afortunadamente no hablan de Vanilla Ice. Demoledora la frase ¿quién coño es Coolio?, cuando explican los ocho millones de copias que vendió del Gansta Paradise por el millón que vendió Stevie Wonder del Songs in the Key of My Life.
- El Personal. Clyde Stubblefield batería algunos años de James Brown y autor del Funky Drummer, del ritmo, del swing, y que nunca fue reconocido por el mismo Brown y cuyo sampler podríamos decir que es la base desde la que se erigió todo el hiphop de los primeros ochentas. El mismo que no ha cobrado por ello jamas y que a sus muchos años sigue tocando en baretos para pagar las facturas.



Recomendadisimo a más no poder.

lunes, 4 de junio de 2012

Millonarios

Siempre me ha gustado citar a Rambert en cuanto soy preguntado acerca de mis sentimientos sobre Madrid. Me parecía que dejaba bastante bien fijada mi posición. 
Con el tiempo he ido adquiriendo nuevas frases que siempre han reforzado esta tesis. Demasiadas tal vez para ponerme a escribirlas, pero escribiré la última que he incorporado "Ser un (ponga usted aquí el gentilicio que quiera) que vive en Madrid, no es más que una forma de ser Madrileño". 

Una de las mejores sensaciones al empezar un libro, es saber que te va a gustar. Ir avanzando y comprobando que era verdad. Ir engañando al sueño, despistando el hambre y alargando los parpadeos para no guillotinar las palabras, las frases. Ir calculando cuanto queda, y que que pena, que se acaba.

A uno del GRAPO le tocan 200 millones en la Lotería Primitiva. No puede cobrar el premio porque no tiene DNI

La lectura de Los Millones, una lectura arrebatada que, cumplió todos los requisitos arriba expuestos. Además cumplió la función de Magdalena Proustiana y abrió la caja de recuerdos de mi llegada a Madrid, a la calle Guindos, al horrible barrio de Valdeacederas, donde descubrimos las aceras estrechas, las paredes finísimas, la gente fea, los bares cada dos portales y los talleres cada tres. El proletariado gritón e ignorante pero noble y de disculpa fácil.  De baretos y comercio de barrio, de carniceros sabihondos. De yonkis. De pisos fríos muy fríos y de calor inaguantable.

Nuestro primer contacto con esta ciudad que Tanto nos da y Tan poco nos pide. 

Por favor, lean Los Millones, rianse y recuerden como eramos hace unos años (nosotros y la Ciudad, claro!) y como hemos remado para llegar hasta aqui. Y por supuesto dese el gusto de reir, que el humor, como todo sabemos, es la forma más legítima de expresar la verdad. 


jueves, 31 de mayo de 2012

La Anguila

La Histeria se apodero del Mundo. Estaba claro que el Planeta no iba a explotar ni desaparecer. Pero algunos desconfiabamos ("y si...") y otros lo esperaban con impaciencia. Todos los discos pasaron a titularse "Las 100 mejores ______ del Milenio" y los libros se llenaron de miles de listas para hacer Antes de Morir. El Efecto Y2K iba a precipitar la venida del futuro de los Terminators. El Milenarismo iba a llegar arrasando y la ira de los dioses nos abofetaría como una señorita de película en blanco y negro justo antes de ser besada. 

Como algunos sabréis el Mundo no se acabo con la llegada del Nuevo Milenio. Y para celebrarlo nos lanzamos, en una inmersión asesina y colérica, hacia el Hermanamiento de la Humanidad.

Y entonces aparece La Anguila como víctima propiciatoria. 

Nadie le aviso: debajo del agua no se puede respirar

Durante casi dos minutos Eric Moussambani lucho con todas sus fuerzas contra la trampa mortal que El Comité Olímpico le había tendido. En un ataque de sadismo extremo,  el plan inicial consistía en ver como se ahogaban tres pero el caprichoso azar dejo solo a La Anguila ante una multitud enfervorizada que se dejaba la piel de las manos aplaudiendo y jaleando, ansiosas por ver, como se Hundía el Sueño Africano.


Eric Moussambani cumple hoy 34 años. Sigue teniendo el record de los 100 metros libres de Guinea, en donde transmite sus enseñanazas (el No Morir Ahogado) a los jóvenes. 
Ídolo y Referente

miércoles, 30 de mayo de 2012

Indestructible

(Nota Previa: pido disculpas de antemano por la intromisión de Política en este sacro-santo espacio)

El señor Burns se va a hacer un chequeo médico. Resulta que tiene todas las enfermedades. El médico le explica que gracias la "Síndrome de los Tres Chiflados" no desarrolla ninguna de las tres enfermedades, porque todas lo atacan al mismo tiempo. El señor Burns, siguiendo una lógica aplastante, llega a la conclusión de que es Indestructible.


Si por algún casual tú dices que en un político ha robado, rápidamente te contestarán que otro robo Aún Más.
Si dices que en tal Caja de ahorros han desaparecido miles de millones, rápidamente te contestarán que en otra Caja han robado Aún Más.
Si dices que algún trabajador de algún órgano público ha desviado dinero público, ha actuado de manera ilegal o sencillamente es un incompetente, rápidamente te contestarán que otro lo ha hecho Aún Más.
Y asi...

Aún Más como Antídoto.
Aún Más como Mantra Protector.
Aún Más como Chaleco Antibalas.
Aún Más como Vacuna Sintética.
Aún Más como Medio para alcanzar la Verdad.
Aún Más como Justificante.
Aún Más como Monarquía Parlamentaria.

No es de extrañar que nuestros políticos se crean Indestructibles.


jueves, 17 de mayo de 2012

Falta de Actividad

De repente, en medio de la caña (la mía, ella café), me reprendió por mi falta "de actividad". Pensé en argumentar, en explicarme, en fabular. Pero por no contradecirla, y que gano yo con la pelea, pensé, no hice nada. No "realice actividad alguna" (excepto dar un trago largo, concentrado).

Ella ya estaba supliendo mi falta de actividad con airadas protestas, especulaciones y tics nerviosos, que llenaban el café de ruido y de paso movían su café en círculos concéntricos. Se había instalado en un bucle de retroalimentación argumentaria muy peligroso así que me vi obligado a salir de mi inactividad, decidí contarle la Historia de Paranoico Pérez:

Y así la conté:

"- leí la historia de Paranoico Pérez en un libro, que a su vez leí hasta desencuadernarlo.
- ¿qué? - me apunto el primer tanto: ella no esperaba nada. Llevo ventaja, debo luchar por conservarla. Sigo.
- Bartlebly y Compañía, de Vila-Matas - lo digo vocalizando mucho, como si ella me tuviera que leer los labios.
- ...- solo levanta las cejas.
Es evidente que no sabe quién Vila-Matas y no sabe quién es Bartleby. Yo ya lo sabía, que ella no lo sabía. Por algún motivo estas situaciones, donde yo hablo de "cosas" la exasperan. Así que procuro llegar a estas situaciones lo más rápido posible. Factor sorpresa.
- Para resumir, el problema de Paranoico Pérez es que el Puto Saramago - aquí me detengo un poco solo para regodearme, ya que sé que ella tampoco sabe quién es Saramago - se le adelanta y escribe antes que él las novelas - remato mientras separo las manos y las coloco con las palmas hacia arriba y subo las cejas. Subo mucho las cejas. 
- ... - sigue sin decir nada.
Ahora lo que le molesta es mi actividad. Sus nudillos blancos la delatan. Leo en las arrugas de su frente que le apetece romper el plato del café y con el filo desportillado rajarme la cara a la altura del ojo. Como la portada de del disco de Bowie. Hacerme un Bowie. Fantaseo durante unos segundos con la posibilidad de explicarle todo esto: el plato, la porcelana filosa, el corte, la sangre, hacerme un Bowie. Pero fantaseo aún más: ella no sabe quién es Bowie! Sigo pues con Paranoico.
- O sea el problema, es que a Paranoico Pérez se le ocurren las ideas. Pero se da cuenta de que ya están llevadas a cabo, de que otro ya las escribió. Terrible, ¿no? - le pregunto sin esperar respuesta - y encima, por si esto no fuera ya suficiente, el otro gana plata, recibe premios - esto ya lo digo llevándome las manos a la cabeza como poseído por un ataque de piojos. 
Parecía derrotada por mi ataque relámpago pero va y dice
- ¿y?-
- ... - Decido callar. Vuelvo a mi habitual Falta de Actividad. 



(Bebí con una calma furiosa, amparado en el pretexto del repentino sol primaveral, pensando en todos esos libros que me han robado, que han escrito otros por mí)

lunes, 7 de mayo de 2012

La Famosa Anécdota

Voy a contarla

"Bien es cierto, que no ayudo mucho que yo tuviese un cinturón lleno de sangre en la mano. Tampoco, que ni el cinturón ni la sangre fueran mías. Bueno, si nos ponemos estrictos, tampoco actuó en nuestro beneficio, que yo fuese el portavoz ante la policía. Y ¿qué decir de mis primeras palabras? pues que tampoco ayudaron. "Tranquilos, que ya lo hemos llevado al hospital". La sorpresa en la cara y la mano a la pistola, hicieron que me diera cuenta de que la suma de todos estos detalles nos condenaba de antemano. El policía, que sudaba a chorros gracias a la triple conjunción: verano, gordura y nervios, grito "quietos y fuera del coche". Ante la imposibilidad de cumplir los dos deseos del Orondo Agente decidimos quedarnos quietos.

Pero antes:

Nos encontrábamos en un oscuro y humeante bar: apuñalandonos el hígado con destilados, urdiendo planes de dominación mundial en el largo plazo y en el corto mucho más sicalípticos. Me voy, dijo y nos guiño el ojo, con la malicia habitual de un gañán a punto de consumar. Diez minutos después: llamada de urgencia. Cuando llegamos estaba sentado en la acera. Sangraba muchísimo. Su novia estaba pálida, o eso me pareció al verla a la luz de la luna, en una extraña metáfora poética que todavía no he sabido explicar. Llegaron unos policías viejos y desganados. Se explico lo mejor que los nervios, por ver que el charco rojo a sus pies no paraba de crecer, lo dejaban: atraco, carrera, pelea, dominicanos, navaja, sangre. Los policías se limitaron a llamar a una ambulancia (ambulancia que Se Perdió de camino al Hospital: Sucedió.) El Hombre Croqueta y J salieron "a perseguir" a los atracadores.Volvieron a los dos minutos. Nada, dijeron.



Volvemos:

Tranquilo, yo vivo aquí. En este portal - volví a la carga. El otro policía, parapetado tras la puerta del coche, esperando al parecer una ráfaga mortal, solo gritaba ¿de qué banda?¿de qué banda sois?. Esta actitud hizo efecto en su compañero que ya termino de desenfundar y totalmente empapado, nos comenzo a gritar: contra la pared, contra la pared. Cosa que hicimos con una tranquilidad pasmosa, como si fuese algo habitual, lo que ya termino de desquiciar a los servidores públicos. Influenciados por Hollywood nos pusimos cara a la pared, con las piernas separadas y las manos en alto, las palmas tocando el frío del ladrillo. Deneis, grito el que parecía de las fuerzas especiales. Luego repitió un poco más tranquilo, de-ene-is. Y daos la vuelta coño, remató.
Tras aclarar el malentendido de las direcciones, ya que ninguno tenía la correcta en el documento y tras el típico interrogatorio acerca de amigos apuñaldos, parecía mucho más relajado, aliviado por no tener que decidir entre su vida o la nuestra. Hasta que el otro, el sudoroso, pidió al Hombre Croqueta que abriese el maletero. En el interior, un reproductor de dvd y una máscara de Scream, desataron una locura de luces rojas y azules, sirenas estridentes, un salto hacia atrás digno de récord mundial y gritos de los hemos pilla'o macho, los hemos pilla'o macho, además de códigos numéricos transmitidos precipitadamente por radiofrecuencia, que hicieron despertar a toda la vecindad.
Tardamos unos tres cuartos de hora en explicarles, con nuestro perfecto acento suramericano,  que no éramos una peligrosísima banda de albano-kosovares y que no nos dedicábamos a desmantelar chalets en la Moraleja. Poco a poco los numerosos refuerzos fueron dejando La Escena del Crimen. Y las luces de mi edificio se apagaron de una en una, siguiendo un extraño orden, superior, como si fuese una instalación de un museo de arte moderno.

Antes:
Estábamos sentados en el coche. Hablando con la franqueza que otorga el aleteo de la muerte y la seguridad de la vida. De lo mucho que cambia todo en un instante. Y que ese puto calor lo vuelve a uno loco"

Mr Blu, 
Madrid 2012