jueves, 15 de enero de 2009

Una Historia Real

Para celebrar la llegada de los Reyes Magos una pareja amiga me invitó a cenar. Como siempre, dijeron que no era necesario llevar nada, que ya estaba todo listo. El mismo día de la cena me llamaron para pedirme que llevará una botella de Ron. Luego me llamaron para pedirme que llevará una silla. Una silla, dije. Sí, es que somos siete y solo tenemos seis. Bien.

Me fui a una licorera a comprar el Ron. Después de mucho pensarlo me lleve una botella de precio medio (12 Euros). Cuando estaba pagando me llamaron otra vez para pedirme que también llevará una botella de cava. Bien, dije, y apague el teléfono para evitar que me siguieran pidiendo cosas.

Le pregunte a la vendedora por el cava y me miro de arriba a abajo y me dijo que tenía lo que yo estaba buscando. Toma, vale 2'50. No tienes algo más caro, le dije. Está, y antes de que yo dijera nada, vale 3'10. Uff no sé y algo un poco mejor. Volvió a la estantería y me trajo una de 3'70. Algo apenado le repetí que estaba buscando algo mejor. Mira, me dijo en tono maternal, esta vale 12 pero te la dejo en 6, ¿esta bien?. Sí y le alcancé un billete de 50.

A la hora del brindis conté la historia, pensando y tratando de hacer creer a todos que había ligado, o que gracias a mi irresistible encanto había conseguido un buen descuento. La pareja que me invito opinaba que no, que era por que le di pena. Otra pareja conocida, también dijo que no, pero pensaban que fue porque le dio miedo mi aspecto. De las otras dos personas, uno no dijo nada y el otro dijo, definitivamente pensaba que la ibas a atracar.

Me bebí el cava. Me bebí dos rones. La silla todavía esta en casa de mis amigos.



1 comentario:

pau dijo...

según leo tu historia no puede más que imaginármela con la silla en la mano... brutal XDDD