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viernes, 14 de noviembre de 2014

Donovan, Los.

Afortunadamente todo salió bien. Desafortunadamente nunca sabremos cual hubiera sido el resultado de la idea original que tenía David Chase para Los Soprano. Tony vs Livia. Madre e Hijo iban a encontrarse en la corte: Livia con esos olvidos (in)voluntarios, Tony lleno de rabia, el capo luchando por controlar a su banda, su madre luchando por controlar a su hijo. El juicio, es lícito imaginarlo, hubiese sido épico. Y la serie otra. 

La abuela de Caperucita no es

Empecé a ver Ray Donovan con la esperanza de ver a un macarra rompehuesos, de actitud chulesca, aficionado al putiferio y como mínimo borracho. Casi todas estas expectativas fueron cumplidas con creces. Pero afortunadamente la serie se llama Donovan, no Ray, Y Donovan hay, al menos, siete vivos y una muerta. Y la serie ha pivotado hacia estas relaciones (y vaya relaciones!) hermanos, hijos, abuelo, padre. Por si fuera poco, lo sitúan todo en el mundo glamouroso de hollywood, el mundo del hampa discográfico del hiphop, los sudorosos gimnasios de boxeo, la iglesia católica más sórdida, el FBI más perro y obviamente, los gánsters. Todo bajo el velo de la gracia lisérgica de un magistral Jhon Voight.

Dale Jhon, Sal a Bailar, que tu lo haces Fenomenal! 
Daleee!

martes, 11 de octubre de 2011

Pusilánime

Walter White era un medroso y pasivo profesor de Química para alumnos de secundaria. Su salario no le alcanza. Tiene un trabajo extra en un lavadero de coches. Un trabajo insultante tanto para su inteligencia como por la manera en que es tratado por su jefe. Siempre ha carecido de valor. Es un pusilánime. Un blandengue.  Es el objeto de burla del ignorante de su cuñado.
De repente, como siempre claro, el Cáncer.
Su mujer embarazada. Un hijo adolescente minusválido. Un año, tal vez menos, de vida.
Se acuerda de Jesse Pinkman. Un imbécil, un camello chapucero, un niño mimado acomodado en la molicie. Con sus conocimientos químicos y los contactos de Pinkman en el mundo del hampa, puede llegar a conseguir dinero. Dinero para su familia ("a father provides"). Dinero para cuando él no este.
Dinero para la Universidad de sus hijos y dejarle la casa pagada a su mujer.


Hará falta mucha agua para despertar de este sueño Walter

Después de 52 capítulos:
- ¿dónde está el cáncer?
- ¿sigue siendo el dejar dinero para su familia la motivación de Walter?
- Jesse Pinkman. ¿alguno en la sala puede decir que es un imbécil?
- ¿Skyler White es, como me dijo un amigo, "la inocencia del sueño americano"?
- el cuñado, Hank, ¿sigue siendo el prototipo de Redneck, bruto, irrespetuoso e ignorante?
- existen muchas más preguntas que no formularé para evitar spoilers...


Walter al frente, sus dos mundos a los lados

Eso es lo que hace esta serie tan grande y maravillosa. Los puntos de finales (de momento, claro) parecen imposibles de alcanzar desde el punto de partida. Asistimos a una transformación gradual y lógica (lógica después de verlo) de los personajes, de la mutación de la historia, del desplazamiento del peso argumental. Las decisiones siempre son irreversibles. Y a su vez traen consecuencias incalculables. No existe la gratuidad. No hay tiempo para el arrepentimiento. Así la serie se convierte en un Universo en expansión. No sabemos hacia donde se dirige ni mucho menos cuál será el final. Lo que si sé es que Breaking Bad es, de lejos, la mejor serie en emisión.


martes, 5 de julio de 2011

El Asesinato

Todo en The Killing es intrigante.
El asesinato de un adolescente y su investigación.
Los pasos que siguen, los callejones sin salida, los caminos mal señalizados, la acuciante sensación de que algo va a pasar, los prejuicios, el increíble score, los personajes: poliédricos, oscuros y luminosos, la sempiterna lluvia de Seatle, la fragilidad/fortaleza de Linden, las familias y sus relaciones. Todo ello con el empaque de calidad de la AMC.
Esperando por la Segunda Temporada.



(Esta serie me la recomendo el mítico Aparicio en el ya Legendario concierto de Dan Sartain)
*Al parecer no fue en el concierto de Dan Sartain si no, un sábado culaquiera. Maldito alcohol.

sábado, 13 de febrero de 2010

Basura Blanca



La segunda temporada de Breaking Bad ha dejado el listón alto, altísimo. En una escalada constante de hechos increíbles (pero no increíbles por inverosímiles sino todo lo contrario: por reales) que me dejo con la sensación de que la tercera temporada será, cuando menos, acojonante.

El personaje que interpreta Aaron Paul, ese prototipo de la white-trash, clónico de Eminem, no es más que un pobre desgraciado. Un desgraciado, un tipo al que sencillamente todo le sale mal, un tipo al que la suerte no le sonríe nunca, un tipo que tiene lo que se merece.
Me gusta el personaje: Jesse Pinkman, ya que entronca con toda una tradición americana, que no loa, ni se regocija en el dolor ni en el sufrimiento, que no aplaude el malditismo, que no glorifica las adicciones, que no busca un culpable (como le gustaría a más de uno decir a pleno pulmón: La Sociedad!), el sueño americano sin aditivos ni colorantes que resulta ser la pesadilla americana.

Jesse podría ser un personaje de "Ángeles Derrotados" de Denis Johnson un libro que recomiendo encarecidamente aunque advierto, inútilmente, de su crudeza, de su falta de final-feliz, aquí nadie come perdices.

Breaking Bad una de mis aficiones favoritas. Véase en inglés, no ya por snobismo (que támbien) si no por que el español es muy importante en la serie.