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lunes, 2 de abril de 2012

Indigestión

El ligero malestar, en principio confundido con una indigestión, con el exceso alcohólico del fin de semana, con las emociones últimas, su cumpleaños, cambios de trabajo, fue tornando, en una inminente necesidad de llorar. 
Aquello era extraño, un dolor de tripa que se transformaba en unos ojos acuosos y un tembleque constante en la barbilla, en un escalofrío que se iba afianzando y que dejaba de ser un animalillo que le recorría la espalda para quedarse junto a él, a su lado, como un perro bien entrenado. 
Surgieron hipótesis chuscas, soluciones inverosímiles. Le hablaron de mil remedios y ciento una curaciones. Probo con algunas, inventó otras y descartó más de una porque, incluso él, las consideraban descabelladas. Al final y como resultado, el perrito seguía fiel a su lado. 
La necesidad de llorar, la explicaba como "tener los ojos muy rellenos". Y entonces parpadeaba a una velocidad de vértigo, batiendo un récord mundial seguramente, para seguir con un guiño alterno, una, dos, cinco veces y finalizar con un cerrar de ojos apretadísimo, que surgería el paso del tiempo, arrugas futuras, aún inexistentes. 
Al terminar el ritual, siempre lo hacía igual, como poseído, como víctima de algún desorden neurológico, al terminarlo se quedaba con una cara de pena tremenda. Y con los ojos aún más rellenos, suponemos, ya que no lo vieron llorar.

(Entonces:
se iba a casa, a veces ni siquiera podía esperar el corto trayecto y lo revisaba en su móvil, y comprobaba como el color rojo sobre el azul no aparecía, no le avisaban sobre nada, ni mensajes, ni toques, ni cambios de estado. Y no le quedaba más remedio que acariciarle el lomo al perrito) 


The Artwoods
Don't Cry No More

lunes, 14 de noviembre de 2011

Callosidad

Dicen que una Simón bolívar tenía una especie de callosidad rodeando el ano, como fruto  de los miles de kilómetros que a caballo recorrío en sus afanes liberadores y de emancipación. Otros hemos desarrollado algo similar pero, de la mucho menos honrosa  y satisfactoria actividad que es la, de estar sentados en una oficina.


The Jam
Just Who's the five o'clock hero?

lunes, 29 de agosto de 2011

El Bolingismo Musical. El Calambur.

Porque a veces por obvias, ciertas preguntas no se hacen, lo cual no quiere decir que no sean necesarias de hacerse de vez en cuando: ¿Que sería del bolingismo sin el cante? ¿qué sería del Bolingismo Musical sin el darlo todo a pulmón herido?¿qué sería, por Dios santo, del Bolingismo sin la ronquera del Día Después?

Y aquí es donde aparece el Calambur. Aunque sé de buena tinta que los (pocos) lectores de estás letras son gente preparada, limpia y con estudios, prefiero quedar como un ser repetitivo y cansino, como un pesado que repite lo sabido pero daré (mejor aún copiaré) la definición:

(Del fr. calembour).

1. m. Ret. Agrupación de las sílabas de una o más palabras de tal manera que se altera totalmente el significado de estas; p. ej., plátano es/plata no es.

El Joven Bolinga Musical recordará esos primeros coros cantados/gritados de manera fonética (el Bolinga Musical es un ser básicamente anglófilo), cantados por intuición, a puro oído. Cantará sin saber lo que canta pero con la sensación de lo que dice (o trata de decir) le gusta, lo representa, es su esencia.

El Bolingismo es un movimiento de Fe, de Creencias, de Confiar en que los artistas No nos decepcionen.



The Chords
Maybe Tomorrow

Imagination
A real sound
From the street
From the towns

(El sábado me di un garbeo por el centro, fui al infame Wurlitzer y al entrar sonaba esta canción. Santi Bécares me regalo un libro y hablaban de esta canción. Trabaje algunos años poniendo música en un bar y creo recordar que siempre la puse.)

martes, 17 de mayo de 2011

Canciones de Sangre


" El interés del trofeo Jules Rimet atraía a estafadores y timadores de todo el mundo. Un acontecimiento internacional. Embaucadores de México y Venezuela, farsantes de Italia, camellos de Holanda y ladrones de hoteles de Estados Unidos. Y, mientras ellos cazaban a la gente, nosotros los cazábamos a ellos"

Este es el ambiente en el que se desarrolla la muy recomendable Canciones de Sangre de Jake Arnott a cuya portada me fue imposible resistirme. Novela negra, Fútbol, algo de Música, algunos Mods, algunos Skins y el bajo Londres. El Londres prostibulario, macarra y decadente (si, en la onda de Guy Ritchie). Su lectura me trajo a la memoria esta canción que pinche tantas veces a comienzos de siglo.





Squire
Walking Down Kings Road

lunes, 18 de abril de 2011